¡Ay, pata! ¿Se imaginan la bronca que nos pegamos tratando de meter al parque? ¡Parecía que íbamos a entrar a un brete digno de película! Pero luego... luego escuchamos el primer acorde de la orquesta y todo se olvidó. Palmares explotó en una fiesta de salsa que no se veía hace tiempo. Después de tanto apagón, la edición 2026 de las fiestas de Palmares llegó con toda, y nadie lo negará, fue gracias al 'Sonero del Mundo', Óscar D’León.
Para los que no estén enterados, las Fiestas de Palmares son una tradición ancestral aquí en Costa Rica, una especie de feria donde la gente se junta a comer, bailar, comprar artesanías y celebrar la cosecha. Pero los últimos años habían estado bien flojos, con poca asistencia y un ambiente medio tristoncito. Mucha gente pensaba que ya se habían ido al traste, pero este año, con la llegada de D'León, demostraron que Palmares todavía tiene chispa y sabe cómo levantar el ánimo.
Desde las tres y media de la tarde, el campo ferial empezó a llenarse de pura gente emocionada. Había familias enteras, parejas jóvenes, grupos de amigos... ¡de todo! Y no solo había pura raza tica, también llegaron gentes de Venezuela, Panamá y Colombia, atraídos por la leyenda del Sonero. ¡Imagínense la mezcla de acentos y ritmos! Una verdadera fiesta multicultural, diay.
Y cuando salió Óscar D’León al escenario, ¡qué carga! El público estalló en júbilo. Con sus 82 años, el mae lució más que activo, con una energía que contagia a cualquiera. Se lanzó directo con “Llorarás”, y ahí quedó todo dicho: la pista de baile se armó al instante, y la gente empezó a mover el esqueleto hasta quedar exhausta. Fue impresionante ver cómo los niños pequeños imitaban los pasos de baile de sus padres, mientras los abuelos se aferraban a sus bastones para seguir disfrutando de la música.
Durante casi dos horas, D’León regaló un repertorio lleno de clásicos que marcaron generaciones. Temas como “Detalles”, “Que bueno baila usted”, “Mi Bajo y yo” y “Juanito Alimaña” hicieron eco en todo el recinto. El Sonero se tomó unos minutos para hablar con el público y expresó su cariño hacia Costa Rica: “Los amo mucho. Un fuerte abrazo a todos los que vinieron a este evento incluso desde otros países”, dijo entre aplausos y gritos de apoyo. ¡Un verdadero caballero!
Pero no todo fue música y baile. La asistencia masiva y el ambiente festivo también significaron un impulso económico importante para la comunidad de Palmares. Los negocios locales vieron renovado su movimiento, y muchos artesanos pudieron vender sus productos. Esto demuestra que las tradiciones populares, bien aprovechadas, pueden ser una fuente de desarrollo y progreso para nuestras comunidades. De verdad, una vara excelente para el pueblo palmareño.
Valeria Jiménez, una asistente que nos contactó vía redes sociales, comentó: “Ver a Óscar D’León en vivo una vez más fue algo increíble. Canté sus canciones de principio a fin junto a mi amiga que me acompañó para bailar juntas.” Ana Vargas, otra fanática del Sonero, agregó: “Amo bailar y sudar con la música salsa y más si se pasa con buena compañía. El Sonero del Mundo da un show completo con un sonido de primera calidad con esas grandes artistas que lo acompañaron”. ¡Qué chuvas estas experiencias, diay!
En resumen, las Fiestas de Palmares revivieron con creces, gracias a la magia del Sonero del Mundo. Se recuperó la esencia de esta celebración tan querida por los costarricenses, y se reafirmó la importancia de preservar nuestras tradiciones. Ahora, cuéntenme, ¿creen que traer artistas internacionales a nuestros eventos tradicionales es una buena estrategia para revitalizarlos, o prefieren enfocarse en promover exclusivamente a nuestros talentos nacionales?
Para los que no estén enterados, las Fiestas de Palmares son una tradición ancestral aquí en Costa Rica, una especie de feria donde la gente se junta a comer, bailar, comprar artesanías y celebrar la cosecha. Pero los últimos años habían estado bien flojos, con poca asistencia y un ambiente medio tristoncito. Mucha gente pensaba que ya se habían ido al traste, pero este año, con la llegada de D'León, demostraron que Palmares todavía tiene chispa y sabe cómo levantar el ánimo.
Desde las tres y media de la tarde, el campo ferial empezó a llenarse de pura gente emocionada. Había familias enteras, parejas jóvenes, grupos de amigos... ¡de todo! Y no solo había pura raza tica, también llegaron gentes de Venezuela, Panamá y Colombia, atraídos por la leyenda del Sonero. ¡Imagínense la mezcla de acentos y ritmos! Una verdadera fiesta multicultural, diay.
Y cuando salió Óscar D’León al escenario, ¡qué carga! El público estalló en júbilo. Con sus 82 años, el mae lució más que activo, con una energía que contagia a cualquiera. Se lanzó directo con “Llorarás”, y ahí quedó todo dicho: la pista de baile se armó al instante, y la gente empezó a mover el esqueleto hasta quedar exhausta. Fue impresionante ver cómo los niños pequeños imitaban los pasos de baile de sus padres, mientras los abuelos se aferraban a sus bastones para seguir disfrutando de la música.
Durante casi dos horas, D’León regaló un repertorio lleno de clásicos que marcaron generaciones. Temas como “Detalles”, “Que bueno baila usted”, “Mi Bajo y yo” y “Juanito Alimaña” hicieron eco en todo el recinto. El Sonero se tomó unos minutos para hablar con el público y expresó su cariño hacia Costa Rica: “Los amo mucho. Un fuerte abrazo a todos los que vinieron a este evento incluso desde otros países”, dijo entre aplausos y gritos de apoyo. ¡Un verdadero caballero!
Pero no todo fue música y baile. La asistencia masiva y el ambiente festivo también significaron un impulso económico importante para la comunidad de Palmares. Los negocios locales vieron renovado su movimiento, y muchos artesanos pudieron vender sus productos. Esto demuestra que las tradiciones populares, bien aprovechadas, pueden ser una fuente de desarrollo y progreso para nuestras comunidades. De verdad, una vara excelente para el pueblo palmareño.
Valeria Jiménez, una asistente que nos contactó vía redes sociales, comentó: “Ver a Óscar D’León en vivo una vez más fue algo increíble. Canté sus canciones de principio a fin junto a mi amiga que me acompañó para bailar juntas.” Ana Vargas, otra fanática del Sonero, agregó: “Amo bailar y sudar con la música salsa y más si se pasa con buena compañía. El Sonero del Mundo da un show completo con un sonido de primera calidad con esas grandes artistas que lo acompañaron”. ¡Qué chuvas estas experiencias, diay!
En resumen, las Fiestas de Palmares revivieron con creces, gracias a la magia del Sonero del Mundo. Se recuperó la esencia de esta celebración tan querida por los costarricenses, y se reafirmó la importancia de preservar nuestras tradiciones. Ahora, cuéntenme, ¿creen que traer artistas internacionales a nuestros eventos tradicionales es una buena estrategia para revitalizarlos, o prefieren enfocarse en promover exclusivamente a nuestros talentos nacionales?