¡Ay, Dios mío! La educación pública en Costa Rica sigue siendo un brete pa' resolver. Resulta que el programa Proeri, aquel que prometía arreglar las escuelas dañadas por los terremotos y otros desastres, anda más perdido que chancla en feria. Parece que estamos dando vueltas y vueltas sin llegar a ningún lado, y eso afecta directamente a nuestros niños.
Según datos duros, ¡19 licitaciones fracasaron entre 2024 y 2025! Eso significa que 19 centros educativos todavía no tienen contratistas para empezar las obras. Ni hablar de los diseños, esos andan pa’rriba también. La información, sacada directamente del sitio web E-Proeri, nos pinta un panorama bien sombrío, diay.
Y no es cualquier escuela, ¡no señor! Hablamos de instituciones con órdenes sanitarias en rojo y amarillo, que significan cierres totales o necesidades urgentes de reparación. Siete escuelas, incluyendo la Sixto Cordero y la Calle Liles, han visto cómo sus esperanzas se van al traste con múltiples licitaciones fallidas. ¡Eso es una bronca gorda!
¿Se acuerdan que en julio de 2024 el MEP hizo pompa anunciando la construcción de seis escuelas en Guanacaste gracias al Proeri? Pues solo cuatro consiguieron un contratista. Las escuelas Victorino Medina en Hojancha y de Sámara en Nicoya, esas se quedaron varadas, con las obras estancadas y los alumnos en riesgo. Prometieron que estaría listo en febrero… ¡y seguimos igual! Ya casi empiezan las clases y ni rastro de soluciones.
Pa' ponerle más leña al fuego, el Proeri maneja más de ¢66 mil millones en fondos del BCIE. ¡Dinero que se supone debe mejorar nuestras escuelas! Pero de ese jugoso monto, solo se han adjudicado alrededor de ¢37 mil millones. Un 57%... ¡pa' qué sirve si la mayoría de las escuelas siguen en la cuerda floja?
La realidad es que a nivel nacional tenemos más de 4.500 escuelas públicas, y un 19% de ellas, ¡unas 872!, tienen alguna orden sanitaria pendiente. Más de cien instituciones están cerradas por completo debido a riesgos graves. Y la provincia más afectada es Limón, con 43 escuelas en peligro de cierre total. ¡Qué sal!
Con las clases a la vuelta de la esquina, es preocupante ver cómo muchos estudiantes podrían regresar a aulas en pésimas condiciones. El papeleo, la burocracia y la falta de planificación parecen estar saboteando la educación de nuestros jóvenes. Tenemos que exigir respuestas y soluciones concretas, porque esto no puede seguir así. La paciencia se agota, ¡y nuestros niños merecen mucho mejor!
Estamos hablando de la base de nuestro futuro, de la formación de las próximas generaciones. Entonces, dime tú: ¿Cómo podemos garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a una educación segura y digna, cuando las autoridades no logran cumplir sus promesas y los programas se van al traste por trámites engorrosos? ¿Será que necesitamos una revisión profunda del sistema educativo y una gestión más eficiente de los recursos públicos, o simplemente estamos condenados a repetir este ciclo de frustraciones año tras año?
Según datos duros, ¡19 licitaciones fracasaron entre 2024 y 2025! Eso significa que 19 centros educativos todavía no tienen contratistas para empezar las obras. Ni hablar de los diseños, esos andan pa’rriba también. La información, sacada directamente del sitio web E-Proeri, nos pinta un panorama bien sombrío, diay.
Y no es cualquier escuela, ¡no señor! Hablamos de instituciones con órdenes sanitarias en rojo y amarillo, que significan cierres totales o necesidades urgentes de reparación. Siete escuelas, incluyendo la Sixto Cordero y la Calle Liles, han visto cómo sus esperanzas se van al traste con múltiples licitaciones fallidas. ¡Eso es una bronca gorda!
¿Se acuerdan que en julio de 2024 el MEP hizo pompa anunciando la construcción de seis escuelas en Guanacaste gracias al Proeri? Pues solo cuatro consiguieron un contratista. Las escuelas Victorino Medina en Hojancha y de Sámara en Nicoya, esas se quedaron varadas, con las obras estancadas y los alumnos en riesgo. Prometieron que estaría listo en febrero… ¡y seguimos igual! Ya casi empiezan las clases y ni rastro de soluciones.
Pa' ponerle más leña al fuego, el Proeri maneja más de ¢66 mil millones en fondos del BCIE. ¡Dinero que se supone debe mejorar nuestras escuelas! Pero de ese jugoso monto, solo se han adjudicado alrededor de ¢37 mil millones. Un 57%... ¡pa' qué sirve si la mayoría de las escuelas siguen en la cuerda floja?
La realidad es que a nivel nacional tenemos más de 4.500 escuelas públicas, y un 19% de ellas, ¡unas 872!, tienen alguna orden sanitaria pendiente. Más de cien instituciones están cerradas por completo debido a riesgos graves. Y la provincia más afectada es Limón, con 43 escuelas en peligro de cierre total. ¡Qué sal!
Con las clases a la vuelta de la esquina, es preocupante ver cómo muchos estudiantes podrían regresar a aulas en pésimas condiciones. El papeleo, la burocracia y la falta de planificación parecen estar saboteando la educación de nuestros jóvenes. Tenemos que exigir respuestas y soluciones concretas, porque esto no puede seguir así. La paciencia se agota, ¡y nuestros niños merecen mucho mejor!
Estamos hablando de la base de nuestro futuro, de la formación de las próximas generaciones. Entonces, dime tú: ¿Cómo podemos garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a una educación segura y digna, cuando las autoridades no logran cumplir sus promesas y los programas se van al traste por trámites engorrosos? ¿Será que necesitamos una revisión profunda del sistema educativo y una gestión más eficiente de los recursos públicos, o simplemente estamos condenados a repetir este ciclo de frustraciones año tras año?