¡Ay, Dios mío! Esto sí que nadie se lo esperaba. Un Tesla Model S, esos carros que dicen que son el futuro y súper seguros, decidió ponerse a bailar flamenco justo dentro de un lavacar en Escazú. La escena, según cuentan los vecinos, parecía sacada de una película, ¡pero bien feísima!
Todo pasó la tarde del martes pasado, ahí por las 3:30 p.m., en el Autolavado Mathyw, un lugar que siempre ha sido tranqui tranquilo. De repente, ¡pum!, una llamarada enorme y humo a mares. Imagínate la sorpresa de la gente que estaba ahí, algunos esperando su turno, otros ya saliendo limpios… to’ aquel brete quedó congelado. Cuatro camiones de bomeros, de Metropolitana Norte y Pavas, tuvieron que venir corriendo para controlar la situación.
Según nos comentan los expertos, el problema con estos carros eléctricos es que cuando se les quema la batería, ¡qué sal! Es complicado apagarlo porque la batería sigue reaccionando y puede volver a encenderse. Por eso los bomberos tuvieron que revisar el sistema completo, con mucho cuidado y paciencia, para asegurarse de que no quedaba ni chispa suelta. Dijeron que le tomaron buen rato encontrarle la corriente. ¡Qué carga!
Afortunadamente, y esto es lo bueno, no hubo heridos. Eso sí, el Tesla quedó hecho cenizas. Una lástima pa’ el pobre dueño, que seguro tenía esperanzas de andar paseándose con su cacharro ecológico. Algunos vecinos comentaban que vieron al dueño desesperado, tratando de entender qué había pasado, ¡y cómo iba a llegar a casa sin carro!
Ahora, muchos se preguntan: ¿qué pudo haber causado el incendio? Algunos especulan con un fallo eléctrico, otros con un cortocircuito en el lavacar. Lo cierto es que la investigación apenas comienza, y toca esperar a ver qué dice el informe oficial de los bomberos. Esperemos que puedan darle luz a la vara, porque esto preocupa a más de uno. Ya hay quien anda diciendo que esos Teslas no son tan seguros como pintan, ¡y qué torta!
Este incidente viene a remover algunas interrogantes sobre la seguridad de los vehículos eléctricos en Costa Rica. Aunque son presentados como la solución ecológica al transporte, todavía existen riesgos que debemos considerar. Necesitamos más estudios y regulaciones para garantizar que estas tecnologías sean seguras para todos, tanto para los conductores como para el público en general. Además, ¿tendremos los servicios de emergencia listos para atender un incendio de un auto eléctrico?
Recordemos también que estamos hablando de baterías de alto voltaje, que pueden liberar sustancias tóxicas al quemarse. Por eso es crucial que los bomberos estén capacitados y equipados para enfrentar este tipo de emergencias. Hay que prepararse, mae, porque si esto se generaliza, podríamos tener problemas gordos. Dicen que la tecnología va avanzando rápido, pero a veces se queda atrás la preparación para lidiar con ella.
En fin, un susto tremendo el que vivieron los vecinos de Escazú. Ahora, después de tanta controversia, te pregunto, chunche: ¿Crees que deberíamos frenar un poco la llegada masiva de vehículos eléctricos hasta que estemos completamente preparados para manejarlos de forma segura, o sigamos apostando por ellos como la panacea para nuestros problemas ambientales?
Todo pasó la tarde del martes pasado, ahí por las 3:30 p.m., en el Autolavado Mathyw, un lugar que siempre ha sido tranqui tranquilo. De repente, ¡pum!, una llamarada enorme y humo a mares. Imagínate la sorpresa de la gente que estaba ahí, algunos esperando su turno, otros ya saliendo limpios… to’ aquel brete quedó congelado. Cuatro camiones de bomeros, de Metropolitana Norte y Pavas, tuvieron que venir corriendo para controlar la situación.
Según nos comentan los expertos, el problema con estos carros eléctricos es que cuando se les quema la batería, ¡qué sal! Es complicado apagarlo porque la batería sigue reaccionando y puede volver a encenderse. Por eso los bomberos tuvieron que revisar el sistema completo, con mucho cuidado y paciencia, para asegurarse de que no quedaba ni chispa suelta. Dijeron que le tomaron buen rato encontrarle la corriente. ¡Qué carga!
Afortunadamente, y esto es lo bueno, no hubo heridos. Eso sí, el Tesla quedó hecho cenizas. Una lástima pa’ el pobre dueño, que seguro tenía esperanzas de andar paseándose con su cacharro ecológico. Algunos vecinos comentaban que vieron al dueño desesperado, tratando de entender qué había pasado, ¡y cómo iba a llegar a casa sin carro!
Ahora, muchos se preguntan: ¿qué pudo haber causado el incendio? Algunos especulan con un fallo eléctrico, otros con un cortocircuito en el lavacar. Lo cierto es que la investigación apenas comienza, y toca esperar a ver qué dice el informe oficial de los bomberos. Esperemos que puedan darle luz a la vara, porque esto preocupa a más de uno. Ya hay quien anda diciendo que esos Teslas no son tan seguros como pintan, ¡y qué torta!
Este incidente viene a remover algunas interrogantes sobre la seguridad de los vehículos eléctricos en Costa Rica. Aunque son presentados como la solución ecológica al transporte, todavía existen riesgos que debemos considerar. Necesitamos más estudios y regulaciones para garantizar que estas tecnologías sean seguras para todos, tanto para los conductores como para el público en general. Además, ¿tendremos los servicios de emergencia listos para atender un incendio de un auto eléctrico?
Recordemos también que estamos hablando de baterías de alto voltaje, que pueden liberar sustancias tóxicas al quemarse. Por eso es crucial que los bomberos estén capacitados y equipados para enfrentar este tipo de emergencias. Hay que prepararse, mae, porque si esto se generaliza, podríamos tener problemas gordos. Dicen que la tecnología va avanzando rápido, pero a veces se queda atrás la preparación para lidiar con ella.
En fin, un susto tremendo el que vivieron los vecinos de Escazú. Ahora, después de tanta controversia, te pregunto, chunche: ¿Crees que deberíamos frenar un poco la llegada masiva de vehículos eléctricos hasta que estemos completamente preparados para manejarlos de forma segura, o sigamos apostando por ellos como la panacea para nuestros problemas ambientales?