Ay, Dios mío, qué atajo nos hemos agarrado en la Ruta 27. Parece que el tramo entre Uruca y Río Oro de Santa Ana se convirtió en pista de carreras clandestinas, y los vecinos ya están quemaditos. Ya saben cómo son algunas cosas por acá: cuando menos te lo esperas, te encuentras con un brete que ni el café mañanero arregla.
La movida es así: desde hace rato, todos los jueves empiezan a llegar los carros modificados y los jóvenes buscando adrenalina, echándose unos piques peligrosos justo enfrente de Forum 1 y PriceSmart. No es una corrida rápida, compa; esto se extiende hasta la madrugada, generando un ruido infernal que ni el tapón del oído ayuda a mitigar. Imagínate intentar descansar con eso de fondo, ¡una torta!
Y no crean que los vecinos se han quedado quietos. Han llamado al 911 mil veces, denunciado a la Policía de Tránsito, hasta recursos de amparo han interpuesto. Pero parece que la situación sigue igual, como si nada estuviera pasando. Arnoldo Beeche, uno de los afectados, me comentó que “es una preocupación grande, porque estos tipos se apoderan de toda la vía, poniendo en riesgo a conductores, peatones y a ellos mismos”. ¡Qué sal!
Pero los piques no son lo único que les quema a los vecinos. Según cuentan, esos eventos atraen a vándalos que se aprovechan para consumir licor y drogas a plena luz del día... bueno, de la noche. También hay accidentes, peleas y, lo más preocupante, detonaciones de armas de fuego. Rosi Dueñas, otra vecina molesta, me dijo: “Mi mayor temor es que ocurra una desgracia, ya que esto está totalmente fuera de control, hay muchísimos espectadores que se colocan a la orilla de la vía, ¡hasta con sillas!”.
Lo más loco es que, según los denunciantes, cuando llaman a las autoridades, les dicen que es un tema municipal o que la responsabilidad recae en Globalvía, la empresa encargada de la autopista. ¡Un despiche! Como siempre, nadie quiere asumir la papa caliente. Intentamos contactar a Globalvía, pero hasta ahora silencio absoluto. ¿Será que se hicieron los locos?
La Policía de Tránsito reconoce el problema, claro, pero según su informe, los operativos se han realizado en Alajuela, no en Santa Ana. Aunque, sí admiten haber decomisado tres armas de fuego, 33 motos y dos carros durante esos operativos, y arrestado a una persona por porte ilegal de arma. Dicen que están planeando más operativos continuos, pero los vecinos ya tienen los nervios a flor de piel.
El caso es este, mi gente: tenemos una carretera convertida en circuito de carreras ilegales, con todos los riesgos que eso implica. Los vecinos exigen una solución urgente, y no se conforman con promesas vacías. Necesitan ver resultados, necesitan sentir que sus vidas y seguridad son una prioridad. Esta situación ya va más allá de un simple problema de ruido; es un asunto de seguridad pública que necesita atención inmediata.
Así que, dígame usted, ¿cree que las autoridades tomarán cartas en el asunto o seguiremos aguantando estos piques peligrosos en la Ruta 27? ¿Cuál sería la mejor medida para ponerle fin a esta situación y recuperar la tranquilidad en las comunidades de Uruca y Río Oro?
La movida es así: desde hace rato, todos los jueves empiezan a llegar los carros modificados y los jóvenes buscando adrenalina, echándose unos piques peligrosos justo enfrente de Forum 1 y PriceSmart. No es una corrida rápida, compa; esto se extiende hasta la madrugada, generando un ruido infernal que ni el tapón del oído ayuda a mitigar. Imagínate intentar descansar con eso de fondo, ¡una torta!
Y no crean que los vecinos se han quedado quietos. Han llamado al 911 mil veces, denunciado a la Policía de Tránsito, hasta recursos de amparo han interpuesto. Pero parece que la situación sigue igual, como si nada estuviera pasando. Arnoldo Beeche, uno de los afectados, me comentó que “es una preocupación grande, porque estos tipos se apoderan de toda la vía, poniendo en riesgo a conductores, peatones y a ellos mismos”. ¡Qué sal!
Pero los piques no son lo único que les quema a los vecinos. Según cuentan, esos eventos atraen a vándalos que se aprovechan para consumir licor y drogas a plena luz del día... bueno, de la noche. También hay accidentes, peleas y, lo más preocupante, detonaciones de armas de fuego. Rosi Dueñas, otra vecina molesta, me dijo: “Mi mayor temor es que ocurra una desgracia, ya que esto está totalmente fuera de control, hay muchísimos espectadores que se colocan a la orilla de la vía, ¡hasta con sillas!”.
Lo más loco es que, según los denunciantes, cuando llaman a las autoridades, les dicen que es un tema municipal o que la responsabilidad recae en Globalvía, la empresa encargada de la autopista. ¡Un despiche! Como siempre, nadie quiere asumir la papa caliente. Intentamos contactar a Globalvía, pero hasta ahora silencio absoluto. ¿Será que se hicieron los locos?
La Policía de Tránsito reconoce el problema, claro, pero según su informe, los operativos se han realizado en Alajuela, no en Santa Ana. Aunque, sí admiten haber decomisado tres armas de fuego, 33 motos y dos carros durante esos operativos, y arrestado a una persona por porte ilegal de arma. Dicen que están planeando más operativos continuos, pero los vecinos ya tienen los nervios a flor de piel.
El caso es este, mi gente: tenemos una carretera convertida en circuito de carreras ilegales, con todos los riesgos que eso implica. Los vecinos exigen una solución urgente, y no se conforman con promesas vacías. Necesitan ver resultados, necesitan sentir que sus vidas y seguridad son una prioridad. Esta situación ya va más allá de un simple problema de ruido; es un asunto de seguridad pública que necesita atención inmediata.
Así que, dígame usted, ¿cree que las autoridades tomarán cartas en el asunto o seguiremos aguantando estos piques peligrosos en la Ruta 27? ¿Cuál sería la mejor medida para ponerle fin a esta situación y recuperar la tranquilidad en las comunidades de Uruca y Río Oro?