¡Ay, Dios mío, qué torta! Parece que tenemos unos sapos bien pesudos operando en nuestro país. La Fiscalía ha puesto bajo las garras a ocho personas acusadas de montar un brete para clonar páginas web de nuestros bancos favoritos. Esto ya va por el cuello, mándale.
Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), esta operación, llamada Nexus 2.0 (una secuela del caso Nexus de 2025, díganle), comenzó a gestarse allá por el 2023. Lo que hacían estos chismeros era crear copias exactas de los portales de los bancos, tan parecidas que hasta la abuelita más despistada caía en el anzuelo. Imagínate, ¿quién iba a pensar que su banco tenía una página tan… igual?
Y ahí entraba el truco: engañaban a la gente para que metieran sus claves, números de tarjetas y toda esa vaina personal. Con esos datos, ¡zas!, se vaciaban las cuentas como si estuvieran regalando plátanos. Una verdadera patada en la boca para cualquiera que haya sido víctima de esta banda de delincuentes. Es grave, pura verdad.
La investigación descubrió que la onda maestra se planeaba desde Colombia, donde armaban esas páginas fraudulentas. Pero aquí, en Costa Rica, eran los encargados de sacar el dinero, probablemente usando testaferros para lavar la plata. ¡Un esquema bien armado, chévere! Se hicieron allanamientos tanto aquí como allá, agarrándole con la mano en la masa a varios personajes.
En la primera ronda, el caso Nexus ya había causado un maje daño de casi ¢35 millones y había unas 25 denuncias. Pero ahora, con Nexus 2.0, la cifra se disparó. Entre el 2024 y 2025, acumularon otras 23 denuncias, sumando más de ¢34 millones y medio, ¡y encima cinco mil dólares! Un verdadero golpe al bolsillo de muchos ticos honestos.
Lo curioso es cómo lograron pasar la raja tanto tiempo. Claramente, esto requiere de un nivel técnico considerable. No cualquier fulano puede replicar las medidas de seguridad de un banco, por más obsoletas que estén. Esto nos hace cuestionar, ¿qué tan protegidas realmente están nuestras cuentas? ¿Estamos confiando demasiado en que todo está bien?
Ahora, los ocho detenidos están a disposición del Ministerio Público, esperando ver qué les toca. Esperemos que la justicia trabaje rápido y le dé una buena lección a estos delicuentes, para que sirva de ejemplo para otros que piensen en meterse con los ahorros de la gente trabajadora. Porque, díganle, nadie quiere perder su dinerito luego. Esto es un llamado de atención pa’ todos.
En fin, qué pena que tengamos que lidiar con esta clase de situaciones. Es triste que algunos aprovechen de la vulnerabilidad de otros para llenarse los bolsillos. Por eso, mi pregunta para ustedes es: ¿Qué medidas creen que deberían tomar los bancos y el gobierno para evitar que este tipo de fraudes sigan afectando a los costarricenses? ¡Mándenme sus ideas!
Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), esta operación, llamada Nexus 2.0 (una secuela del caso Nexus de 2025, díganle), comenzó a gestarse allá por el 2023. Lo que hacían estos chismeros era crear copias exactas de los portales de los bancos, tan parecidas que hasta la abuelita más despistada caía en el anzuelo. Imagínate, ¿quién iba a pensar que su banco tenía una página tan… igual?
Y ahí entraba el truco: engañaban a la gente para que metieran sus claves, números de tarjetas y toda esa vaina personal. Con esos datos, ¡zas!, se vaciaban las cuentas como si estuvieran regalando plátanos. Una verdadera patada en la boca para cualquiera que haya sido víctima de esta banda de delincuentes. Es grave, pura verdad.
La investigación descubrió que la onda maestra se planeaba desde Colombia, donde armaban esas páginas fraudulentas. Pero aquí, en Costa Rica, eran los encargados de sacar el dinero, probablemente usando testaferros para lavar la plata. ¡Un esquema bien armado, chévere! Se hicieron allanamientos tanto aquí como allá, agarrándole con la mano en la masa a varios personajes.
En la primera ronda, el caso Nexus ya había causado un maje daño de casi ¢35 millones y había unas 25 denuncias. Pero ahora, con Nexus 2.0, la cifra se disparó. Entre el 2024 y 2025, acumularon otras 23 denuncias, sumando más de ¢34 millones y medio, ¡y encima cinco mil dólares! Un verdadero golpe al bolsillo de muchos ticos honestos.
Lo curioso es cómo lograron pasar la raja tanto tiempo. Claramente, esto requiere de un nivel técnico considerable. No cualquier fulano puede replicar las medidas de seguridad de un banco, por más obsoletas que estén. Esto nos hace cuestionar, ¿qué tan protegidas realmente están nuestras cuentas? ¿Estamos confiando demasiado en que todo está bien?
Ahora, los ocho detenidos están a disposición del Ministerio Público, esperando ver qué les toca. Esperemos que la justicia trabaje rápido y le dé una buena lección a estos delicuentes, para que sirva de ejemplo para otros que piensen en meterse con los ahorros de la gente trabajadora. Porque, díganle, nadie quiere perder su dinerito luego. Esto es un llamado de atención pa’ todos.
En fin, qué pena que tengamos que lidiar con esta clase de situaciones. Es triste que algunos aprovechen de la vulnerabilidad de otros para llenarse los bolsillos. Por eso, mi pregunta para ustedes es: ¿Qué medidas creen que deberían tomar los bancos y el gobierno para evitar que este tipo de fraudes sigan afectando a los costarricenses? ¡Mándenme sus ideas!