¡Ay, Dios mío! Esto sí que es un mamotreto. Resulta que en Recope, la refinadora estatal, andan hasta las cejas con un escándalo de robo de combustible que parece sacado de una novela de Luis Fernando Rosero. Parece que algunos maes, tanto dentro como fuera de la empresa, se dedicaban a filtrar información y a hacer sus propios "gatos" para llevarse el brete de gasolina.
La presidenta ejecutiva de Recope, Karla Montero, soltó la bomba hace unos días, confirmando que ya le dieron patada a cuatro funcionarios directamente implicados en estas macanas. Aparentemente, la banda criminal organizada estaba metiendo las manos donde no les tocaba para quedarse con el botín. ¡Un despache!, señores. Un verdadero despiche la situación.
Pero la cosa no termina ahí, porque aunque hayan agarrado a esos cuatro, el ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, advierte que esto podría ser solo la punta del iceberg. Según él, los grupos de inteligencia tienen investigaciones abiertas y sospechan que hay más gente coludida, filtrando información y facilitando el robo. Zamora dejó claro que tienen que estar ojo avizor porque estos delincuentes son astutos y tratan de infiltrarse en todos lados.
Las cifras dan escalofríos, vamos. Durante el 2025 se interceptaron 59 tomas ilegales de combustible, lo cual suena bien si lo comparamos con el 2024, cuando desmantelaron 147 conexiones ilícitas… ¡Una diferencia abismal! Eso significa una reducción del 60%, pero aún así, la cifra final es alarmante: ¡el país perdió un total de ¢1234 millones por este delito! Imagínate qué se podrían haber hecho con esa plata... quizás mejorar las escuelas o construir hospitales.
Lo positivo es que Recope ha intensificado la vigilancia y está trabajando en conjunto con las fuerzas de seguridad para combatir este flagelo. También han puesto mucho énfasis en las denuncias anónimas, recordando a la ciudadanía que marque el 1-0-0-2 si sospecha de algún robo, transporte, almacenamiento o venta irregular de combustibles. Al parecer, la gente está poniendo más atención y eso está ayudando a frenar a estos delincuentes.
Este caso nos obliga a preguntarnos cómo es posible que este tipo de robos ocurran a pesar de todas las medidas de seguridad implementadas. ¿Falta capacitación para los empleados? ¿Hay fallas en los sistemas de control? ¿Se necesita más inversión en tecnología para detectar estas actividades ilícitas? Estas son preguntas que deberían estar haciendo los diputados y los responsables de supervisar a Recope.
Muchos analistas políticos han señalado que este escándalo pone en entredicho la eficiencia y transparencia de las instituciones estatales. Algunos incluso piden una auditoría exhaustiva de Recope para determinar quiénes más estuvieron involucrados y cuáles fueron las causas que permitieron que esto sucediera. Además, se habla de fortalecer los controles internos y de promover una cultura de integridad entre los trabajadores de la empresa. ¡Que no quede impune, diay!
Esta situación es preocupante y nos demuestra que el crimen organizado sigue buscando formas de atacar nuestra economía. ¿Usted cree que las medidas actuales son suficientes para acabar con el robo de combustible en Costa Rica o necesitamos implementar estrategias más drásticas? ¿Qué opina usted, compañero, debería cambiarse la dirección de Recope luego de tanta polémica?
La presidenta ejecutiva de Recope, Karla Montero, soltó la bomba hace unos días, confirmando que ya le dieron patada a cuatro funcionarios directamente implicados en estas macanas. Aparentemente, la banda criminal organizada estaba metiendo las manos donde no les tocaba para quedarse con el botín. ¡Un despache!, señores. Un verdadero despiche la situación.
Pero la cosa no termina ahí, porque aunque hayan agarrado a esos cuatro, el ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, advierte que esto podría ser solo la punta del iceberg. Según él, los grupos de inteligencia tienen investigaciones abiertas y sospechan que hay más gente coludida, filtrando información y facilitando el robo. Zamora dejó claro que tienen que estar ojo avizor porque estos delincuentes son astutos y tratan de infiltrarse en todos lados.
Las cifras dan escalofríos, vamos. Durante el 2025 se interceptaron 59 tomas ilegales de combustible, lo cual suena bien si lo comparamos con el 2024, cuando desmantelaron 147 conexiones ilícitas… ¡Una diferencia abismal! Eso significa una reducción del 60%, pero aún así, la cifra final es alarmante: ¡el país perdió un total de ¢1234 millones por este delito! Imagínate qué se podrían haber hecho con esa plata... quizás mejorar las escuelas o construir hospitales.
Lo positivo es que Recope ha intensificado la vigilancia y está trabajando en conjunto con las fuerzas de seguridad para combatir este flagelo. También han puesto mucho énfasis en las denuncias anónimas, recordando a la ciudadanía que marque el 1-0-0-2 si sospecha de algún robo, transporte, almacenamiento o venta irregular de combustibles. Al parecer, la gente está poniendo más atención y eso está ayudando a frenar a estos delincuentes.
Este caso nos obliga a preguntarnos cómo es posible que este tipo de robos ocurran a pesar de todas las medidas de seguridad implementadas. ¿Falta capacitación para los empleados? ¿Hay fallas en los sistemas de control? ¿Se necesita más inversión en tecnología para detectar estas actividades ilícitas? Estas son preguntas que deberían estar haciendo los diputados y los responsables de supervisar a Recope.
Muchos analistas políticos han señalado que este escándalo pone en entredicho la eficiencia y transparencia de las instituciones estatales. Algunos incluso piden una auditoría exhaustiva de Recope para determinar quiénes más estuvieron involucrados y cuáles fueron las causas que permitieron que esto sucediera. Además, se habla de fortalecer los controles internos y de promover una cultura de integridad entre los trabajadores de la empresa. ¡Que no quede impune, diay!
Esta situación es preocupante y nos demuestra que el crimen organizado sigue buscando formas de atacar nuestra economía. ¿Usted cree que las medidas actuales son suficientes para acabar con el robo de combustible en Costa Rica o necesitamos implementar estrategias más drásticas? ¿Qué opina usted, compañero, debería cambiarse la dirección de Recope luego de tanta polémica?