¡Aguante! Parece que el pasado nunca muere, má’ porque algunos no quieren dejarlo ir. Uno de los sospechosos vinculados al fatídico incendio de la Casona de Santa Rosa allá por el 2001 ha vuelto a meterse en problemas con la justicia. Esta vez, no estamos hablando de llamas ni cenizas, sino de balazos y animales silvestres. Como dicen por ahí, 'el perro viejo nunca olvida el hueso'.
Para refrescarle la memoria a los mocosos, la Casona de Santa Rosa, símbolo de nuestra independencia, sufrió un incendio devastador en mayo del 2001. Un hecho que dejó a muchos ticos con el corazón roto y la boca abierta, pues se sospechaba de intereses turbios detrás de aquel acto vandálico. Se culpó a cazadores furtivos, pero la verdad plena nunca salió a la luz, dejando un sabor amargo y muchas preguntas flotando en el aire. Aquella casona era pura historia, ¡una pena!
Y ahora, casi un cuarto de siglo después, uno de esos sospechosos, identificado como José Carmona Mora, ha sido arrestado junto con otro tipo llamado Carlos Mora Cruz, por estar reventando animales dentro del Parque Nacional Guanacaste. Según el Área de Conservación Guanacaste (ACG), estos dos señores estaban disfrutando de una ‘escapada’ de pesca y caza, sin importarle ni patán la ley ni la naturaleza. ¡Qué falta de respeto! Como decimos, ‘hay que sembrar para cosechar’, y parece que estos dos están cosechando problemas.
La Brigada de Prevención, Protección y Control del ACG, armados con toda la onda, dieron con ellos en medio de la selva, equipados con fusiles, balas, machetes, y hasta dos pavas – esas aves bonitas que tanto nos gustan– muertas. ¡Una verdadera lástima! Estas pobres pavas, que seguramente andaban buscando comida tranquilamente, terminaron siendo víctimas de la ambición y la falta de escrúpulos de estas personas. Por cierto, ¿qué hacían con esas pavas?
Las autoridades no tardaron en ponerlos bajo custodia y asegurar toda la evidencia recolectada. “Durante la acción policial, los sujetos identificados con los apellidos Carmona Mora y Mora Cruz, costarricenses y vecinos de Liberia, fueron ubicados en flagrancia dentro del área silvestre protegida,” así lo informó el ACG. Pero lo que realmente nos dejó boquiabiertos es que uno de ellos, el mismo Carmona Mora, estaba ligado al incendio de la Casona de Santa Rosa. ¡Qué casualidad, diay!
Este nuevo incidente plantea serias interrogantes sobre la vigilancia y el control en nuestras áreas protegidas. ¿Cómo pudieron estos individuos entrar y operar tan impunemente dentro del Parque Nacional Guanacaste? ¿Estamos haciendo suficiente para proteger nuestro patrimonio natural y cultural? Y, sobre todo, ¿qué medidas se tomarán para evitar que esto vuelva a ocurrir? Porque, créanme, si esto sigue así, pronto vamos a tener que empezar a construir zoológicos en lugar de parques nacionales.
Después del incendio de 2001, la Casona de Santa Rosa resurgió de entre las cenizas, gracias a un esfuerzo titánico de restauración que buscó mantener fiel la arquitectura original. Una muestra de que podemos superar las adversidades y preservar nuestra identidad. Pero este nuevo incidente pone en tela de juicio ese legado. Nos recuerda que la lucha por proteger nuestro patrimonio es constante y requiere de la participación de todos. El ACG siempre insiste en trabajar coordinadamente con las diferentes instituciones para proteger lo que es nuestro, pero 'la prevención, dice el dicho, vale más que la cura'.
Y eso nos lleva a la pregunta del millón, compas: ¿Hasta cuándo tendremos que seguir lamentando la destrucción de nuestros tesoros naturales y culturales por culpa de unos pocos irresponsables? ¿Qué podemos hacer nosotros, como ciudadanos, para fortalecer la vigilancia y denunciar estas prácticas ilegales? Compartan sus ideas y opiniones en el foro. ¡Hagamos que nuestra voz se escuche!
Para refrescarle la memoria a los mocosos, la Casona de Santa Rosa, símbolo de nuestra independencia, sufrió un incendio devastador en mayo del 2001. Un hecho que dejó a muchos ticos con el corazón roto y la boca abierta, pues se sospechaba de intereses turbios detrás de aquel acto vandálico. Se culpó a cazadores furtivos, pero la verdad plena nunca salió a la luz, dejando un sabor amargo y muchas preguntas flotando en el aire. Aquella casona era pura historia, ¡una pena!
Y ahora, casi un cuarto de siglo después, uno de esos sospechosos, identificado como José Carmona Mora, ha sido arrestado junto con otro tipo llamado Carlos Mora Cruz, por estar reventando animales dentro del Parque Nacional Guanacaste. Según el Área de Conservación Guanacaste (ACG), estos dos señores estaban disfrutando de una ‘escapada’ de pesca y caza, sin importarle ni patán la ley ni la naturaleza. ¡Qué falta de respeto! Como decimos, ‘hay que sembrar para cosechar’, y parece que estos dos están cosechando problemas.
La Brigada de Prevención, Protección y Control del ACG, armados con toda la onda, dieron con ellos en medio de la selva, equipados con fusiles, balas, machetes, y hasta dos pavas – esas aves bonitas que tanto nos gustan– muertas. ¡Una verdadera lástima! Estas pobres pavas, que seguramente andaban buscando comida tranquilamente, terminaron siendo víctimas de la ambición y la falta de escrúpulos de estas personas. Por cierto, ¿qué hacían con esas pavas?
Las autoridades no tardaron en ponerlos bajo custodia y asegurar toda la evidencia recolectada. “Durante la acción policial, los sujetos identificados con los apellidos Carmona Mora y Mora Cruz, costarricenses y vecinos de Liberia, fueron ubicados en flagrancia dentro del área silvestre protegida,” así lo informó el ACG. Pero lo que realmente nos dejó boquiabiertos es que uno de ellos, el mismo Carmona Mora, estaba ligado al incendio de la Casona de Santa Rosa. ¡Qué casualidad, diay!
Este nuevo incidente plantea serias interrogantes sobre la vigilancia y el control en nuestras áreas protegidas. ¿Cómo pudieron estos individuos entrar y operar tan impunemente dentro del Parque Nacional Guanacaste? ¿Estamos haciendo suficiente para proteger nuestro patrimonio natural y cultural? Y, sobre todo, ¿qué medidas se tomarán para evitar que esto vuelva a ocurrir? Porque, créanme, si esto sigue así, pronto vamos a tener que empezar a construir zoológicos en lugar de parques nacionales.
Después del incendio de 2001, la Casona de Santa Rosa resurgió de entre las cenizas, gracias a un esfuerzo titánico de restauración que buscó mantener fiel la arquitectura original. Una muestra de que podemos superar las adversidades y preservar nuestra identidad. Pero este nuevo incidente pone en tela de juicio ese legado. Nos recuerda que la lucha por proteger nuestro patrimonio es constante y requiere de la participación de todos. El ACG siempre insiste en trabajar coordinadamente con las diferentes instituciones para proteger lo que es nuestro, pero 'la prevención, dice el dicho, vale más que la cura'.
Y eso nos lleva a la pregunta del millón, compas: ¿Hasta cuándo tendremos que seguir lamentando la destrucción de nuestros tesoros naturales y culturales por culpa de unos pocos irresponsables? ¿Qué podemos hacer nosotros, como ciudadanos, para fortalecer la vigilancia y denunciar estas prácticas ilegales? Compartan sus ideas y opiniones en el foro. ¡Hagamos que nuestra voz se escuche!