¡Ay, Dios mío! La diputada Sonia Rojas soltó toda la espina hace poquito en una entrevista exclusiva. Después de meses de silencio, la exlegisladora del PLN abrió el pico y contó cómo se sintió abandonada por su partido tras la controversia que la sacudió como un temblor en Limón. Más allá de los rumores de simpatías con Maduro, ella dice que la cosa fue mucho más complicada y dolorosa.
Para ponerlos al día, la Vargas, como muchos la recuerdan ahora, salió del PLN en medio de acusaciones de acercamiento con figuras del gobierno venezolano. Hubo un revuelo tremendo, señores, ¡qué despiche! Se le criticó desde todos lados, incluso dentro del mismo partido. Parecía que iba a salir lo peor y entonces, de repente, silencio. Todos guardaron la calma esperando ver qué pasaba, y ella desapareció de la esfera pública durante meses.
Ahora, Rojas cuenta que nunca tuvo ninguna intención de abrazar el chavismo ni nada parecido. Afirma que siempre ha sido fiel a sus convicciones y que cualquier intento de relacionarla con ideologías extranjeras es pura difamación. "Nunca me presionaron para apoyar nada que fuera contrario a mis principios", declaró tajante. Dice que la relación con figuras venezolanas era puramente profesional, relacionada con temas parlamentarios y acuerdos bilaterales. ¡Una carga explicarlo!
Lo que realmente le dolió, según su relato, fue la falta de apoyo por parte del PLN. Siente que la dejaron sola a enfrentar las críticas y las especulaciones. Explica que esperó una postura oficial del partido que la respaldara y aclarara la situación, pero nunca llegó. Al final, se sintió como si la hubieran expulsado sin siquiera darle la oportunidad de defenderse adecuadamente. Eso, dicen, duele más que cualquier ataque mediático.
Y ojo, que la Vargas no escatimó en críticas hacia sus antiguos compañeros. Les reprocha la falta de transparencia y la rapidez con la que la condenaron sin investigar a fondo los hechos. Alega que algunos dirigentes del PLN estaban buscando excusas para deshacerse de ella y que utilizaron la polémica venezolana como pretexto. Según parece, ya había tensiones previas que se agudizaron con este caso. Diay, qué brete se armó ahí dentro.
Este caso plantea preguntas importantes sobre la ética política y la lealtad partidaria. ¿Es justo que un político sea señalado y descartado sin tener la posibilidad de presentar pruebas o argumentar su posición? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de un partido de proteger a sus miembros ante ataques externos? Estas son cuestiones que deberían estar en la mesa de discusión, especialmente en un país donde la polarización política es tan intensa como un aguacero en temporada de lluvias. Además, nos deja pensando en la facilidad con la que se etiqueta a alguien con ideas que no corresponden a sus creencias.
Pero la Vargas no se queda atrás y aprovechó la entrevista para aclarar que sigue adelante con sus proyectos personales y profesionales. Dice que está enfocada en ayudar a comunidades vulnerables y que no se dejará amilanar por las adversidades. Incluso bromeó diciendo que ahora tiene más tiempo para disfrutar de su café con leche y leer novelas románticas. ¡Qué alivio escucharla así de relajada! Un respiro en medio de tanta tensión política, vamos.
En fin, la historia de Sonia Rojas es una mezcla de drama, intriga y reflexión. Su testimonio pone de manifiesto las complejidades del mundo político y la importancia de la verdad. ¿Ustedes creen que Sonia Rojas tiene razón en afirmar que fue dejada tirada por el PLN, o hay otros factores en juego que no estamos viendo? Compartan sus opiniones en el foro, ¡quiero saber qué piensan!”,
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Para ponerlos al día, la Vargas, como muchos la recuerdan ahora, salió del PLN en medio de acusaciones de acercamiento con figuras del gobierno venezolano. Hubo un revuelo tremendo, señores, ¡qué despiche! Se le criticó desde todos lados, incluso dentro del mismo partido. Parecía que iba a salir lo peor y entonces, de repente, silencio. Todos guardaron la calma esperando ver qué pasaba, y ella desapareció de la esfera pública durante meses.
Ahora, Rojas cuenta que nunca tuvo ninguna intención de abrazar el chavismo ni nada parecido. Afirma que siempre ha sido fiel a sus convicciones y que cualquier intento de relacionarla con ideologías extranjeras es pura difamación. "Nunca me presionaron para apoyar nada que fuera contrario a mis principios", declaró tajante. Dice que la relación con figuras venezolanas era puramente profesional, relacionada con temas parlamentarios y acuerdos bilaterales. ¡Una carga explicarlo!
Lo que realmente le dolió, según su relato, fue la falta de apoyo por parte del PLN. Siente que la dejaron sola a enfrentar las críticas y las especulaciones. Explica que esperó una postura oficial del partido que la respaldara y aclarara la situación, pero nunca llegó. Al final, se sintió como si la hubieran expulsado sin siquiera darle la oportunidad de defenderse adecuadamente. Eso, dicen, duele más que cualquier ataque mediático.
Y ojo, que la Vargas no escatimó en críticas hacia sus antiguos compañeros. Les reprocha la falta de transparencia y la rapidez con la que la condenaron sin investigar a fondo los hechos. Alega que algunos dirigentes del PLN estaban buscando excusas para deshacerse de ella y que utilizaron la polémica venezolana como pretexto. Según parece, ya había tensiones previas que se agudizaron con este caso. Diay, qué brete se armó ahí dentro.
Este caso plantea preguntas importantes sobre la ética política y la lealtad partidaria. ¿Es justo que un político sea señalado y descartado sin tener la posibilidad de presentar pruebas o argumentar su posición? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de un partido de proteger a sus miembros ante ataques externos? Estas son cuestiones que deberían estar en la mesa de discusión, especialmente en un país donde la polarización política es tan intensa como un aguacero en temporada de lluvias. Además, nos deja pensando en la facilidad con la que se etiqueta a alguien con ideas que no corresponden a sus creencias.
Pero la Vargas no se queda atrás y aprovechó la entrevista para aclarar que sigue adelante con sus proyectos personales y profesionales. Dice que está enfocada en ayudar a comunidades vulnerables y que no se dejará amilanar por las adversidades. Incluso bromeó diciendo que ahora tiene más tiempo para disfrutar de su café con leche y leer novelas románticas. ¡Qué alivio escucharla así de relajada! Un respiro en medio de tanta tensión política, vamos.
En fin, la historia de Sonia Rojas es una mezcla de drama, intriga y reflexión. Su testimonio pone de manifiesto las complejidades del mundo político y la importancia de la verdad. ¿Ustedes creen que Sonia Rojas tiene razón en afirmar que fue dejada tirada por el PLN, o hay otros factores en juego que no estamos viendo? Compartan sus opiniones en el foro, ¡quiero saber qué piensan!”,
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