¡Imagínate la sorpresa, pura gente! Resulta que Surface Solutions Group (SSG), esos chinos de la tecnología de recubrimientos pa’ equipos médicos, decidieron echar raíces acá en nuestro país. Sí, señores, Costa Rica va entrando en el juego de la vanguardia médica, y eso no es poca cosa.
Esta empresa, que le pone el toque final a cosas como catéteres, agujas y hasta esas cositas que usan los doctores pa’ hacer cortes eléctricos, viene con una inversión que supera los diez millones de dólares. Una verdadera morrocotuda, diay. Pa’ poner toda esta maquinaria, van a construir una planta desde cero allá por donde viva el sol, a principios del 2026, y esperan que pa’ 2027 ya estén produciendo a marchas forzadas.
Kevin Hess, el jefe de SSG, dice que esto les acerca a sus clientes más importantes, que podrán innovar más rápido y con más precisión. Lo que significa, traducido al tico, que vamos a tener acceso a tecnología punta y quizá hasta podamos aportar ideas pa' mejorar esos productos. Porque no vaya a ser que algún ingeniero brillante de acá les dé una idea que les cambie la vida, ¿eh?
Pa’ empezar, ellos necesitan un buen grupo de trabajadores, digamos unos 15 a 20 personas. Buscan gente técnica, que entienda de máquinas y de todo ese rollo. Operadores, ingenieros, mantenimientos... toda la onda. Así que si te gusta meterle mano a la tecnología y estás buscando un brete interesante, échale ojo a su página web, ahí te dejan el correo pa’ aplicar. No se diga que luego te arrepientes.
Y aquí entra CINDE, esa organización que siempre anda buscando inversionistas pa’ que nos traigan plata. Según Ana María Romero, la encargada de atraer inversiones, la llegada de SSG es un palo bueno porque fortalece nuestra cadena de producción. Parece que estamos armando un cluster de ciencias de la vida, como dicen los gringos, y que cada vez más empresas de este tipo quieren venir a Costa Rica a invertir.
Eso suena bien, claro, pero también hay que ponerle atención. ¿Cómo nos aseguramos de que estos trabajos sean decentes, con buenos salarios y condiciones laborales justas? No queremos que vengan a sacarles jugo a nuestros compatriotas, ni que nos vendan barato el futuro de nuestros hijos. Tenemos que exigir que cumplan con todas las leyes laborales y que respeten los derechos de los trabajadores. De lo contrario, ¡qué torta!
Además, no podemos olvidarnos de la educación. Necesitamos formar más ingenieros y técnicos especializados, pa’ poder competir con otros países que ya tienen años de ventaja en este rubro. Esto implica invertir en nuestras universidades y escuelas técnicas, y crear programas de capacitación que respondan a las necesidades del mercado laboral. Porque sino, ¿pa’ qué sirve tener fábricas modernas si no tenemos la gente capacitada para operarlas?
En fin, la llegada de SSG es una noticia positiva, sí, pero también plantea algunos desafíos importantes. ¿Lograremos aprovechar esta oportunidad para impulsar realmente la innovación médica en Costa Rica, generando empleos dignos y contribuyendo al desarrollo sostenible del país? ¿O terminaremos siendo solo un patio trasero pa’ que las empresas extranjeras hagan experimentos? ¡Es hora de abrir el debate, raza!
Esta empresa, que le pone el toque final a cosas como catéteres, agujas y hasta esas cositas que usan los doctores pa’ hacer cortes eléctricos, viene con una inversión que supera los diez millones de dólares. Una verdadera morrocotuda, diay. Pa’ poner toda esta maquinaria, van a construir una planta desde cero allá por donde viva el sol, a principios del 2026, y esperan que pa’ 2027 ya estén produciendo a marchas forzadas.
Kevin Hess, el jefe de SSG, dice que esto les acerca a sus clientes más importantes, que podrán innovar más rápido y con más precisión. Lo que significa, traducido al tico, que vamos a tener acceso a tecnología punta y quizá hasta podamos aportar ideas pa' mejorar esos productos. Porque no vaya a ser que algún ingeniero brillante de acá les dé una idea que les cambie la vida, ¿eh?
Pa’ empezar, ellos necesitan un buen grupo de trabajadores, digamos unos 15 a 20 personas. Buscan gente técnica, que entienda de máquinas y de todo ese rollo. Operadores, ingenieros, mantenimientos... toda la onda. Así que si te gusta meterle mano a la tecnología y estás buscando un brete interesante, échale ojo a su página web, ahí te dejan el correo pa’ aplicar. No se diga que luego te arrepientes.
Y aquí entra CINDE, esa organización que siempre anda buscando inversionistas pa’ que nos traigan plata. Según Ana María Romero, la encargada de atraer inversiones, la llegada de SSG es un palo bueno porque fortalece nuestra cadena de producción. Parece que estamos armando un cluster de ciencias de la vida, como dicen los gringos, y que cada vez más empresas de este tipo quieren venir a Costa Rica a invertir.
Eso suena bien, claro, pero también hay que ponerle atención. ¿Cómo nos aseguramos de que estos trabajos sean decentes, con buenos salarios y condiciones laborales justas? No queremos que vengan a sacarles jugo a nuestros compatriotas, ni que nos vendan barato el futuro de nuestros hijos. Tenemos que exigir que cumplan con todas las leyes laborales y que respeten los derechos de los trabajadores. De lo contrario, ¡qué torta!
Además, no podemos olvidarnos de la educación. Necesitamos formar más ingenieros y técnicos especializados, pa’ poder competir con otros países que ya tienen años de ventaja en este rubro. Esto implica invertir en nuestras universidades y escuelas técnicas, y crear programas de capacitación que respondan a las necesidades del mercado laboral. Porque sino, ¿pa’ qué sirve tener fábricas modernas si no tenemos la gente capacitada para operarlas?
En fin, la llegada de SSG es una noticia positiva, sí, pero también plantea algunos desafíos importantes. ¿Lograremos aprovechar esta oportunidad para impulsar realmente la innovación médica en Costa Rica, generando empleos dignos y contribuyendo al desarrollo sostenible del país? ¿O terminaremos siendo solo un patio trasero pa’ que las empresas extranjeras hagan experimentos? ¡Es hora de abrir el debate, raza!