¡Ay, pata negra! La carretera nacional nos da otro golpe duro. Esta vez, en Desamparados, la imprudencia de alguien atrás del volante le costó la vida a una querida compañera de rueditas. No me digas, esto duele hasta en el corazón. Parece que la cosa está echá pa’ dar tristeza.
Todo pasó la tarde del miércoles pasado, alrededor de las cinco y diez, en plena hora pico de tráfico. Un grupo de moteros, regresando contentos de una pachanga de pandillas –sí, esas que tanto les gusta rodar– se toparon con el peor escenario imaginable: una conductora que, según los primeros informes, andaba bien tomada, se cruzó en su camino, cambiando sus vidas para siempre. La verdad, qué lata tener que estar contando estas cosas.
Según los oficiales de tránsito y el OIJ, la situación fue escalofriante. Dos vehículos estaban metidos en medio del brete, y la motociclista, desafortunadamente, quedó atrapada bajo los restos de metal. Llegaron los bomberos, la Cruz Roja, pero ya era muy tarde. No había manera de sacarla de ahí con vida, diay. Qué sal, nomás qué sal.
El compañero de viaje de la fallecida tuvo mucha suerte, vamos a ser honestos. Lo lanzaron varios metros de distancia, pero gracias a Dios lo agarraron rápido y lo llevaron corriendo al hospital. Están peleándola, dicen, pero por lo menos aún hay esperanza. Imagínate el susto que se llevó el pobre maé, yo creo que todavía está temblando.
Ahora, aquí viene la vara que nos hace pensar: ¿hasta cuándo vamos a seguir viendo este ciclo repetirse? La ley existe, los operativos también, pero la gente parece que no aprende. Tenemos que hacernos cargo de este problema, porque ya no podemos seguir perdiendo vidas inocentes por culpa de unos cuantos irresponsables que creen que pueden beber y manejar. Esto es un cóctel molotov, pura pólvora lista para explotar.
Legalmente hablando, la conductora responsable enfrenta cargos graves por homicidio culposo. Podría meterse varios años de corre, especialmente considerando que iba borracha. Además, va a tener que pagarle una indemnización considerable a la familia de la fallecida y al sobreviviente. Ya saben, la responsabilidad civil es otra carga que tendrá que cargar encima. Esperemos que la justicia haga lo suyo, aunque eso a veces da bastante desazón, ¿eh?
Desamparados es uno de esos lugares donde la combinación de velocidad y alcohol es un peligro constante. Hay muchísima gente, carros por todos lados... y algunos conductores que creen que son pilotos de Fórmula Uno. La policía de tránsito ha intensificado los operativos, pero a decir verdad, parece que no alcanza. Necesitamos más conciencia ciudadana, más respeto por la vida ajena. Que nadie piense que “una cervecita” no afecta, porque la realidad es que puede arruinarlo todo, literalmente mandarlo al traste.
Este triste hecho nos deja muchas reflexiones, compas. Después de todo esto, me pregunto: ¿Qué medidas crees tú que deberíamos implementar, además de los operativos policiales, para evitar tragedias como esta y proteger a nuestros seres queridos en las calles? Déjanos tus ideas en los comentarios, que queremos escuchar tu opinión.
Todo pasó la tarde del miércoles pasado, alrededor de las cinco y diez, en plena hora pico de tráfico. Un grupo de moteros, regresando contentos de una pachanga de pandillas –sí, esas que tanto les gusta rodar– se toparon con el peor escenario imaginable: una conductora que, según los primeros informes, andaba bien tomada, se cruzó en su camino, cambiando sus vidas para siempre. La verdad, qué lata tener que estar contando estas cosas.
Según los oficiales de tránsito y el OIJ, la situación fue escalofriante. Dos vehículos estaban metidos en medio del brete, y la motociclista, desafortunadamente, quedó atrapada bajo los restos de metal. Llegaron los bomberos, la Cruz Roja, pero ya era muy tarde. No había manera de sacarla de ahí con vida, diay. Qué sal, nomás qué sal.
El compañero de viaje de la fallecida tuvo mucha suerte, vamos a ser honestos. Lo lanzaron varios metros de distancia, pero gracias a Dios lo agarraron rápido y lo llevaron corriendo al hospital. Están peleándola, dicen, pero por lo menos aún hay esperanza. Imagínate el susto que se llevó el pobre maé, yo creo que todavía está temblando.
Ahora, aquí viene la vara que nos hace pensar: ¿hasta cuándo vamos a seguir viendo este ciclo repetirse? La ley existe, los operativos también, pero la gente parece que no aprende. Tenemos que hacernos cargo de este problema, porque ya no podemos seguir perdiendo vidas inocentes por culpa de unos cuantos irresponsables que creen que pueden beber y manejar. Esto es un cóctel molotov, pura pólvora lista para explotar.
Legalmente hablando, la conductora responsable enfrenta cargos graves por homicidio culposo. Podría meterse varios años de corre, especialmente considerando que iba borracha. Además, va a tener que pagarle una indemnización considerable a la familia de la fallecida y al sobreviviente. Ya saben, la responsabilidad civil es otra carga que tendrá que cargar encima. Esperemos que la justicia haga lo suyo, aunque eso a veces da bastante desazón, ¿eh?
Desamparados es uno de esos lugares donde la combinación de velocidad y alcohol es un peligro constante. Hay muchísima gente, carros por todos lados... y algunos conductores que creen que son pilotos de Fórmula Uno. La policía de tránsito ha intensificado los operativos, pero a decir verdad, parece que no alcanza. Necesitamos más conciencia ciudadana, más respeto por la vida ajena. Que nadie piense que “una cervecita” no afecta, porque la realidad es que puede arruinarlo todo, literalmente mandarlo al traste.
Este triste hecho nos deja muchas reflexiones, compas. Después de todo esto, me pregunto: ¿Qué medidas crees tú que deberíamos implementar, además de los operativos policiales, para evitar tragedias como esta y proteger a nuestros seres queridos en las calles? Déjanos tus ideas en los comentarios, que queremos escuchar tu opinión.