Ay, mae, esto sí me pegó duro. La noticia que salió de India, de la muchacha que falleció entrenando pesas, nos hizo acordarnos de cómo estamos empujando a los jovencitos a niveles que ni nosotros, en nuestros mejores momentos, podíamos soñar. Uno piensa, ¿realmente vale la pena este sacrificio, si al final puede terminar así?
Como bien saben, la chavala se llamaba Yashtika Acharya, tenía apenas 17 añitos y estaba preparándose para competencias importantes. Según cuentan los medios allá, la barra era pesadísima, de esas que a uno le da escalofríos solo de pensarlas. Dicen que tuvo un momentito de descontrol y ahí se acabó la historia. Unas penas, porque la vida te roba a alguien justo cuando empezaba a brillar.
Esto nos hace preguntarnos qué onda con la presión que se le pone a estos puros desde chiquitos. Aquí en Costa Rica también vemos eso, ¿eh? En el fútbol, en el atletismo… los padres quieren verlos campeones mundiales antes de cumplir veinte, y los entrenadores, pues, buscando resultados a toda costa. Se busca siempre ir un poquito más allá, buscando sacarles todo el jugo, aun cuando ya pueden estar llegando a sus límites. Parece que a veces olvidamos que son niños, que necesitan jugar, descansar, disfrutar de su juventud.
Claro, hay que reconocer que el deporte de alto rendimiento requiere disciplina y esfuerzo. Nadie está diciendo que no haya que entrenar duro, pero sí que haya que hacerlo de forma segura y responsable. Con personal capacitado, equipos adecuados, y sobre todo, respetando los tiempos y las capacidades de cada quien. ¿Cuántas veces hemos visto entrenadores que solo piensan en el campeonato y no en la salud de sus atletas?
En ese sentido, la legislación deportiva acá en Costa Rica necesita una revisada urgente. Tenemos regulaciones, sí, pero creo que no son suficientes para proteger a los menores. Habría que establecer estándares mínimos obligatorios para los gimnasios y clubes deportivos, exigir exámenes médicos periódicos, limitar la intensidad de los entrenamientos según la edad y el nivel del atleta, y crear mecanismos efectivos para denunciar abusos o negligencias. Algo así como una 'piña' para los entrenadores irresponsables, ¿me entienden?
Además, necesitamos cambiar la mentalidad general. Dejar atrás esa idea de que ‘el sufrimiento crea campeones’. Porque eso no es cierto, mae. Lo que crea campeones es una combinación de talento, dedicación, disciplina, pero sobre todo, de un ambiente sano y seguro. Donde se priorice el bienestar integral del atleta, tanto físico como mental.
Este caso de Yashtika, aunque lejano, debería servirnos de alerta. No podemos seguir esperando a que suceda otra tragedia para tomar cartas en el asunto. Hay que actuar ahora, antes de que otro joven pierda la vida persiguiendo un sueño. Que sirva de recordatorio: lo importante es formar personas completas, no solo atletas exitosos. Porque al final, la vida es mucho más que medallas y trofeos.
Así que dime, compa, ¿crees que los padres y entrenadores deberían tener más responsabilidad en cuanto a la seguridad y el bienestar de los atletas jóvenes? ¿Y qué medidas crees que deberíamos implementar aquí en Costa Rica para evitar tragedias como esta? Déjanos tus comentarios abajo, quiero leer lo que piensas tú.
Como bien saben, la chavala se llamaba Yashtika Acharya, tenía apenas 17 añitos y estaba preparándose para competencias importantes. Según cuentan los medios allá, la barra era pesadísima, de esas que a uno le da escalofríos solo de pensarlas. Dicen que tuvo un momentito de descontrol y ahí se acabó la historia. Unas penas, porque la vida te roba a alguien justo cuando empezaba a brillar.
Esto nos hace preguntarnos qué onda con la presión que se le pone a estos puros desde chiquitos. Aquí en Costa Rica también vemos eso, ¿eh? En el fútbol, en el atletismo… los padres quieren verlos campeones mundiales antes de cumplir veinte, y los entrenadores, pues, buscando resultados a toda costa. Se busca siempre ir un poquito más allá, buscando sacarles todo el jugo, aun cuando ya pueden estar llegando a sus límites. Parece que a veces olvidamos que son niños, que necesitan jugar, descansar, disfrutar de su juventud.
Claro, hay que reconocer que el deporte de alto rendimiento requiere disciplina y esfuerzo. Nadie está diciendo que no haya que entrenar duro, pero sí que haya que hacerlo de forma segura y responsable. Con personal capacitado, equipos adecuados, y sobre todo, respetando los tiempos y las capacidades de cada quien. ¿Cuántas veces hemos visto entrenadores que solo piensan en el campeonato y no en la salud de sus atletas?
En ese sentido, la legislación deportiva acá en Costa Rica necesita una revisada urgente. Tenemos regulaciones, sí, pero creo que no son suficientes para proteger a los menores. Habría que establecer estándares mínimos obligatorios para los gimnasios y clubes deportivos, exigir exámenes médicos periódicos, limitar la intensidad de los entrenamientos según la edad y el nivel del atleta, y crear mecanismos efectivos para denunciar abusos o negligencias. Algo así como una 'piña' para los entrenadores irresponsables, ¿me entienden?
Además, necesitamos cambiar la mentalidad general. Dejar atrás esa idea de que ‘el sufrimiento crea campeones’. Porque eso no es cierto, mae. Lo que crea campeones es una combinación de talento, dedicación, disciplina, pero sobre todo, de un ambiente sano y seguro. Donde se priorice el bienestar integral del atleta, tanto físico como mental.
Este caso de Yashtika, aunque lejano, debería servirnos de alerta. No podemos seguir esperando a que suceda otra tragedia para tomar cartas en el asunto. Hay que actuar ahora, antes de que otro joven pierda la vida persiguiendo un sueño. Que sirva de recordatorio: lo importante es formar personas completas, no solo atletas exitosos. Porque al final, la vida es mucho más que medallas y trofeos.
Así que dime, compa, ¿crees que los padres y entrenadores deberían tener más responsabilidad en cuanto a la seguridad y el bienestar de los atletas jóvenes? ¿Y qué medidas crees que deberíamos implementar aquí en Costa Rica para evitar tragedias como esta? Déjanos tus comentarios abajo, quiero leer lo que piensas tú.