Ay, mae, qué pena… La tarde de ayer dejó un sabor amargo en toda la zona de Siquirres. Después de varios días de búsqueda intensa, encontraron el cuerpo de un operador turístico en el río Reventazón. Una tragedia que nos recuerda que hasta las actividades más bonitas pueden tener consecuencias inesperadas. Realmente, un golpe duro para el turismo en Limón y para todos nosotros.
Según nos cuentan los compañeros de la Cruz Roja, el pobre tipo estaba haciendo un tour en kayak con alguien más cuando, súbitamente, se produjo algún problema. Nunca se sabe, el Reventazón es un río bravío, con corrientes fuertes y rocas escondidas que te pueden jugar una mala pasada. Se presume que fue arrastrado por la fuerza del agua y ahí se lo llevó la corriente. Pobre diay, qué sal…
La búsqueda, desde que se reportó la desaparición, fue constante. Helicópteros, lanchas, grupos de rescate nadando contra la corriente… equipos de la Cruz Roja dieron rienda suelta a todo su esfuerzo para encontrarlo con vida. Pero, bueno, como dicen por acá, “cuando el río suena, agua lleva”. A veces, da igual cuánto te esfuerces, la naturaleza tiene su propia voluntad.
En cuanto a las estadísticas, nos dicen que este es ya el cuarto incidente acuático fatal de este año en el país. Cuatro vidas truncadas por accidentes relacionados con ríos y mares. Esto nos pone a pensar en la necesidad de tomar todas las precauciones posibles antes de aventurarnos en estas aventuras. Que sí, que pasear en kayak es chivísimo, pero hay que hacerlo con cabeza y respetando la madre tierra.
Y hablando de precaución, muchos se preguntan si los operadores turísticos cumplen con todos los protocolos de seguridad. ¿Revisan bien el equipo? ¿Brindan información clara sobre los riesgos? ¿Se aseguran de que los clientes tengan el conocimiento básico para manejar un kayak? Son preguntas necesarias, porque ahora más que nunca debemos exigir calidad y responsabilidad en estos servicios.
Además, no podemos dejar pasar la oportunidad de recordar a nuestros jóvenes que el río no es lugar para juegos peligrosos. Muchos piensan que saben todo, pero el Reventazón no perdona. Conozco maes que se han ido al traste intentando hacer cosas que estaban por encima de sus capacidades. Mejor prevenir que lamentar, ¿verdad?
Desde mi punto de vista, este hecho debería servirnos como una llamada de atención para mejorar la regulación del sector turístico y para promover una cultura de seguridad entre los usuarios. Tenemos paisajes increíbles, pero también tenemos riesgos reales. No podemos estar poniendo en peligro nuestras vidas ni las de otros por buscar emociones fuertes a cualquier costo. Hay que disfrutar, sí, pero con responsabilidad.
En fin, la partida de este compañero deja un vacío enorme en su familia y amigos. Esperemos que su memoria sirva para concienciar a todos sobre la importancia de la seguridad en las actividades acuáticas y para valorar aún más la belleza de nuestra selva tropical. Ahora me pregunto, ¿cree usted que las autoridades deberían endurecer las regulaciones para las empresas de turismo aventura en Costa Rica, priorizando la seguridad de los visitantes aunque eso implique limitar algunas experiencias consideradas 'de riesgo'? Déjeme saber su opinión en los comentarios.
Según nos cuentan los compañeros de la Cruz Roja, el pobre tipo estaba haciendo un tour en kayak con alguien más cuando, súbitamente, se produjo algún problema. Nunca se sabe, el Reventazón es un río bravío, con corrientes fuertes y rocas escondidas que te pueden jugar una mala pasada. Se presume que fue arrastrado por la fuerza del agua y ahí se lo llevó la corriente. Pobre diay, qué sal…
La búsqueda, desde que se reportó la desaparición, fue constante. Helicópteros, lanchas, grupos de rescate nadando contra la corriente… equipos de la Cruz Roja dieron rienda suelta a todo su esfuerzo para encontrarlo con vida. Pero, bueno, como dicen por acá, “cuando el río suena, agua lleva”. A veces, da igual cuánto te esfuerces, la naturaleza tiene su propia voluntad.
En cuanto a las estadísticas, nos dicen que este es ya el cuarto incidente acuático fatal de este año en el país. Cuatro vidas truncadas por accidentes relacionados con ríos y mares. Esto nos pone a pensar en la necesidad de tomar todas las precauciones posibles antes de aventurarnos en estas aventuras. Que sí, que pasear en kayak es chivísimo, pero hay que hacerlo con cabeza y respetando la madre tierra.
Y hablando de precaución, muchos se preguntan si los operadores turísticos cumplen con todos los protocolos de seguridad. ¿Revisan bien el equipo? ¿Brindan información clara sobre los riesgos? ¿Se aseguran de que los clientes tengan el conocimiento básico para manejar un kayak? Son preguntas necesarias, porque ahora más que nunca debemos exigir calidad y responsabilidad en estos servicios.
Además, no podemos dejar pasar la oportunidad de recordar a nuestros jóvenes que el río no es lugar para juegos peligrosos. Muchos piensan que saben todo, pero el Reventazón no perdona. Conozco maes que se han ido al traste intentando hacer cosas que estaban por encima de sus capacidades. Mejor prevenir que lamentar, ¿verdad?
Desde mi punto de vista, este hecho debería servirnos como una llamada de atención para mejorar la regulación del sector turístico y para promover una cultura de seguridad entre los usuarios. Tenemos paisajes increíbles, pero también tenemos riesgos reales. No podemos estar poniendo en peligro nuestras vidas ni las de otros por buscar emociones fuertes a cualquier costo. Hay que disfrutar, sí, pero con responsabilidad.
En fin, la partida de este compañero deja un vacío enorme en su familia y amigos. Esperemos que su memoria sirva para concienciar a todos sobre la importancia de la seguridad en las actividades acuáticas y para valorar aún más la belleza de nuestra selva tropical. Ahora me pregunto, ¿cree usted que las autoridades deberían endurecer las regulaciones para las empresas de turismo aventura en Costa Rica, priorizando la seguridad de los visitantes aunque eso implique limitar algunas experiencias consideradas 'de riesgo'? Déjeme saber su opinión en los comentarios.