¡Ay, mándale hormigas! El mundo entero está sacudido por la partida de Yeison Jiménez, pero aquí en Costa Rica también nos da un bajón tremendo saberlo. Pero más allá de los escenarios y los hits pegajosos, la movida es pensar en su familia, en la gente que estaba ahí, apoyándolo en cada brete. Y Sonia Restrepo, su compañera de vida durante más de una década, es precisamente la figura que ahora cobra toda la atención merecida.
Siempre se mantuvo apartada del reflector, ¿eh? No le andaba buscando protagonismo. Pero todos sabemos que atrás de cada grande hay alguien aún más grande, y en este caso, Sonia fue el pilar fundamental de Yeison. Él nunca dudó en decirle a todo el mundo lo orgulloso que estaba de ella y de sus hijos, haciendo notar cómo ella manejaba cada situación, incluso cuando la fama se volvía una torta.
Imagínense, así como nosotros acá en Costa Rica tenemos nuestras costumbres y tradiciones bien arraigadas, Yeison buscaba tener una vida tranquila, lejos del revuelo mediático. Sonia, con su estilo discreto, eligió eso: una vida sencilla, pero llena de cariño y apoyo incondicional. Mientras él arrasaba en tarimas, ella estaba allí, organizando, cuidando, asegurándose de que todo estuviera a punto. Un verdadero tesoro, dirían por ahí.
La historia de ellos arrancó hace más de diez años en Manizales, cuando Yeison todavía estaba dando sus primeras notas, tocando en lugares humildes y sudando la camiseta para llegar a algún lado. Sonia, con tan solo 18 años, vio en él algo especial, una chispa que iba a brillar con luz propia. “Recuerdo haberlo visto actuar y pensé: ‘Este mae sí tiene talento’”, solía contar él en algunas entrevistas, recordando aquel primer encuentro casual.
Y vaya que brilló. Pero Sonia siempre estuvo ahí, aguantando cada gira, cada compromiso, cada cambio de horario. Se convirtió en su confidente, su consejera, su mano derecha. Su relación trascendió lo romántico; eran cómplices, amigos, compañeros de vida. Una conexión verdadera que desafió las exigencias del estrellato. ¿Se imaginan la paciencia que necesitaba para lidiar con agendas locas y la presión constante?
Cuando llegó Thaliana, la hija de Sonia de un matrimonio anterior, Yeison la abrazó como si fuera propia, mostrándole un corazón enorme. Luego vinieron Santiago y, finalmente, el pequeño de la casa, Santiago, fruto del amor entre ambos. Yeison siempre repetía que su familia era su prioridad número uno, por encima de cualquier concierto o contrato. "No importa qué, mi casa es mi refugio", solía decir. Qué carga de responsabilidad, ¿verdad? Ser padre y mantener una carrera exitosa... ¡Un reto!
Sonia, además de ser el sostén emocional de la familia, también aportó muchísimo en lo profesional. Contadora Pública y especialista en Derecho Tributario, era una pieza clave en la toma de decisiones financieras de Yeison. Sin embargo, su perfil bajo contrastaba con la visibilidad del cantante, una decisión consciente para proteger a sus hijos y resguardar su privacidad. Eligió centrarse en construir un hogar sólido, un nido seguro donde sus hijos pudieran crecer felices y alejados de los escándalos. ¡Qué crack!
Todos esperábamos verlos intercambiando votos frente al altar, ya que habían hablado de la posibilidad de casarse desde 2023. Pero la vida, con sus sorpresas inesperadas, decidió truncar ese sueño. Ahora, Sonia y sus hijos enfrentan un duelo desgarrador, lidiando con una pérdida irreparable. Diay, qué pena, la vida te puede jugar feo. ¿Ustedes creen que, en medio de tanto dolor, la familia podrá encontrar consuelo en el recuerdo de los momentos felices compartidos y seguir adelante honrando el legado musical de Yeison?
Siempre se mantuvo apartada del reflector, ¿eh? No le andaba buscando protagonismo. Pero todos sabemos que atrás de cada grande hay alguien aún más grande, y en este caso, Sonia fue el pilar fundamental de Yeison. Él nunca dudó en decirle a todo el mundo lo orgulloso que estaba de ella y de sus hijos, haciendo notar cómo ella manejaba cada situación, incluso cuando la fama se volvía una torta.
Imagínense, así como nosotros acá en Costa Rica tenemos nuestras costumbres y tradiciones bien arraigadas, Yeison buscaba tener una vida tranquila, lejos del revuelo mediático. Sonia, con su estilo discreto, eligió eso: una vida sencilla, pero llena de cariño y apoyo incondicional. Mientras él arrasaba en tarimas, ella estaba allí, organizando, cuidando, asegurándose de que todo estuviera a punto. Un verdadero tesoro, dirían por ahí.
La historia de ellos arrancó hace más de diez años en Manizales, cuando Yeison todavía estaba dando sus primeras notas, tocando en lugares humildes y sudando la camiseta para llegar a algún lado. Sonia, con tan solo 18 años, vio en él algo especial, una chispa que iba a brillar con luz propia. “Recuerdo haberlo visto actuar y pensé: ‘Este mae sí tiene talento’”, solía contar él en algunas entrevistas, recordando aquel primer encuentro casual.
Y vaya que brilló. Pero Sonia siempre estuvo ahí, aguantando cada gira, cada compromiso, cada cambio de horario. Se convirtió en su confidente, su consejera, su mano derecha. Su relación trascendió lo romántico; eran cómplices, amigos, compañeros de vida. Una conexión verdadera que desafió las exigencias del estrellato. ¿Se imaginan la paciencia que necesitaba para lidiar con agendas locas y la presión constante?
Cuando llegó Thaliana, la hija de Sonia de un matrimonio anterior, Yeison la abrazó como si fuera propia, mostrándole un corazón enorme. Luego vinieron Santiago y, finalmente, el pequeño de la casa, Santiago, fruto del amor entre ambos. Yeison siempre repetía que su familia era su prioridad número uno, por encima de cualquier concierto o contrato. "No importa qué, mi casa es mi refugio", solía decir. Qué carga de responsabilidad, ¿verdad? Ser padre y mantener una carrera exitosa... ¡Un reto!
Sonia, además de ser el sostén emocional de la familia, también aportó muchísimo en lo profesional. Contadora Pública y especialista en Derecho Tributario, era una pieza clave en la toma de decisiones financieras de Yeison. Sin embargo, su perfil bajo contrastaba con la visibilidad del cantante, una decisión consciente para proteger a sus hijos y resguardar su privacidad. Eligió centrarse en construir un hogar sólido, un nido seguro donde sus hijos pudieran crecer felices y alejados de los escándalos. ¡Qué crack!
Todos esperábamos verlos intercambiando votos frente al altar, ya que habían hablado de la posibilidad de casarse desde 2023. Pero la vida, con sus sorpresas inesperadas, decidió truncar ese sueño. Ahora, Sonia y sus hijos enfrentan un duelo desgarrador, lidiando con una pérdida irreparable. Diay, qué pena, la vida te puede jugar feo. ¿Ustedes creen que, en medio de tanto dolor, la familia podrá encontrar consuelo en el recuerdo de los momentos felices compartidos y seguir adelante honrando el legado musical de Yeison?