¡Aguántense, raza! Parece mentira, pero ahora hasta para conseguir un brete tenemos que pelearle a las máquinas. Ya no basta con tener las papeleras llenas de títulos y experiencias; ahora los reclutadores están usando inteligencia artificial para preseleccionar currículums, y si no estás bien afinado, te mandan directo al montón del olvido. ¿Se imaginan? Un algoritmo decide si tienes oportunidad o no antes de que siquiera vea tu cara.
La onda es que esto no es cosa del futuro, es la realidad actual. Según estudios de la Fundación Konrad Adenauer, casi el 20% de los trabajos en Costa Rica podrían ser automatizados, ¡y eso incluye la revisión de CVs! En oficios que requieren más estudio, el porcentaje sube al 53%. Ahí te quedas pensando… ¿qué estamos haciendo mal?
Las empresas están utilizando unos sistemas llamados ATS – Applicant Tracking Systems – que escanean tu currículum buscando palabras clave específicas y comparándolas con los requisitos del puesto. Piensa en ellos como jueces muy estrictos que buscan las coincidencias perfectas. Si no cumplen con sus expectativas, ¡zas!, te descartan antes de que un ojo humano siquiera te mire. Esto me da qué pensar, porque a veces nos enfocamos tanto en sonar impresionantes que olvidamos hablarle directamente a la máquina.
Pero calma, no todo está perdido. Expertos de la Universidad Nacional, como Marly Yisette Alfaro y Luis Diego Salas, tienen algunos tips para que tu currículum pase este primer filtro con honores. Lo primero: olvídate de florituras. Nada de tablas, gráficos, columnas ni íconitos raros. Los sistemas de IA necesitan texto plano, simple y directo. Imagínate que le estás escribiendo a tu abuelita, así de claro debes hacerlo.
Otro consejo crucial es replicar las palabras clave del anuncio de empleo. Sí, sí, copiar y pegar algunas cosas, pero con cabeza. No se trata de plagiar, sino de asegurarte de que la máquina identifique que encajas con lo que buscan. Utiliza exactamente los mismos términos, ni más ni menos. Además, cuantifica tus logros siempre que sea posible. En lugar de decir “excelente desempeño”, pon “aumenté las ventas en un 15%” o “reduje costos en $5,000”. Eso habla mucho más claro y le da credibilidad a tu experiencia.
Y atención a esto: nombra las herramientas que usas exactamente como aparecen. Si sabes Excel, escribe “Excel”, no “pa’ hacer cálculos”. Suena obvio, pero muchos meten abreviaturas o nombres incorrectos y eso hace que la IA se confunda. También es importante ordenar la información por relevancia, poner primero lo más nuevo y lo que más se relaciona con el trabajo. Y no olvides detallar tus certificaciones, incluyendo el nombre oficial completo, sin andar con achotes.
Ahora, un punto importantísimo: personaliza cada postulación. No envíes el mismo currículum a todos lados. Ajusta el contenido para que refleje los requerimientos específicos de cada puesto. Y cuídate la huella digital, porque los algoritmos también revisan tus redes sociales y perfiles profesionales. Asegúrate de que proyectes una imagen acorde con lo que quieres mostrar. Usa sinónimos y términos bilingües (análisis de datos/data analysis), porque muchos sistemas entienden ambas lenguas. Optimizar tu currículum no es engañar al sistema, sino traducirlo a un lenguaje que entienda correctamente. Como dice el dicho, ¡hay que meterle cabeza!
Al final del día, la tecnología vino para quedarse, y lo bueno es que no reemplaza por completo a los humanos. Las máquinas son eficientes para filtrar, pero aún necesitamos el criterio humano para evaluar valores, motivaciones y empatía. Así que, mientras sigues aprendiendo a dominar las herramientas digitales, recuerda que tu esencia, tu personalidad y tus habilidades blandas siguen siendo tu mejor carta de presentación. Pero dime, ¿creen que el enfoque en las 'palabras clave' está disminuyendo la autenticidad de los currículums y dificultando la identificación de talentos genuinos?
La onda es que esto no es cosa del futuro, es la realidad actual. Según estudios de la Fundación Konrad Adenauer, casi el 20% de los trabajos en Costa Rica podrían ser automatizados, ¡y eso incluye la revisión de CVs! En oficios que requieren más estudio, el porcentaje sube al 53%. Ahí te quedas pensando… ¿qué estamos haciendo mal?
Las empresas están utilizando unos sistemas llamados ATS – Applicant Tracking Systems – que escanean tu currículum buscando palabras clave específicas y comparándolas con los requisitos del puesto. Piensa en ellos como jueces muy estrictos que buscan las coincidencias perfectas. Si no cumplen con sus expectativas, ¡zas!, te descartan antes de que un ojo humano siquiera te mire. Esto me da qué pensar, porque a veces nos enfocamos tanto en sonar impresionantes que olvidamos hablarle directamente a la máquina.
Pero calma, no todo está perdido. Expertos de la Universidad Nacional, como Marly Yisette Alfaro y Luis Diego Salas, tienen algunos tips para que tu currículum pase este primer filtro con honores. Lo primero: olvídate de florituras. Nada de tablas, gráficos, columnas ni íconitos raros. Los sistemas de IA necesitan texto plano, simple y directo. Imagínate que le estás escribiendo a tu abuelita, así de claro debes hacerlo.
Otro consejo crucial es replicar las palabras clave del anuncio de empleo. Sí, sí, copiar y pegar algunas cosas, pero con cabeza. No se trata de plagiar, sino de asegurarte de que la máquina identifique que encajas con lo que buscan. Utiliza exactamente los mismos términos, ni más ni menos. Además, cuantifica tus logros siempre que sea posible. En lugar de decir “excelente desempeño”, pon “aumenté las ventas en un 15%” o “reduje costos en $5,000”. Eso habla mucho más claro y le da credibilidad a tu experiencia.
Y atención a esto: nombra las herramientas que usas exactamente como aparecen. Si sabes Excel, escribe “Excel”, no “pa’ hacer cálculos”. Suena obvio, pero muchos meten abreviaturas o nombres incorrectos y eso hace que la IA se confunda. También es importante ordenar la información por relevancia, poner primero lo más nuevo y lo que más se relaciona con el trabajo. Y no olvides detallar tus certificaciones, incluyendo el nombre oficial completo, sin andar con achotes.
Ahora, un punto importantísimo: personaliza cada postulación. No envíes el mismo currículum a todos lados. Ajusta el contenido para que refleje los requerimientos específicos de cada puesto. Y cuídate la huella digital, porque los algoritmos también revisan tus redes sociales y perfiles profesionales. Asegúrate de que proyectes una imagen acorde con lo que quieres mostrar. Usa sinónimos y términos bilingües (análisis de datos/data analysis), porque muchos sistemas entienden ambas lenguas. Optimizar tu currículum no es engañar al sistema, sino traducirlo a un lenguaje que entienda correctamente. Como dice el dicho, ¡hay que meterle cabeza!
Al final del día, la tecnología vino para quedarse, y lo bueno es que no reemplaza por completo a los humanos. Las máquinas son eficientes para filtrar, pero aún necesitamos el criterio humano para evaluar valores, motivaciones y empatía. Así que, mientras sigues aprendiendo a dominar las herramientas digitales, recuerda que tu esencia, tu personalidad y tus habilidades blandas siguen siendo tu mejor carta de presentación. Pero dime, ¿creen que el enfoque en las 'palabras clave' está disminuyendo la autenticidad de los currículums y dificultando la identificación de talentos genuinos?