¡Ay, pata negra! Se suponía que íbamos a estar festejando otro año de récords en turismo, pero parece que el brío se nos apagó un tantito. Según los datos oficiales, el 2025 tuvo un crecimiento muy, muy suave en la llegada de turistas vía aérea, apenas un 1%, o sea, unos 27 mil visitantes más que el año anterior. Ya saben, esos números que te hacen fruncir el ceño, especialmente cuando tenías más esperanzas.
Para ponerlo en perspectiva, el 2024 ya había sido un buen año, impulsado por el efecto rebote luego de toda la bronca del COVID. Llegaron casi dos millones y media de personas, un respiro grande después de esos tiempos difíciles. Pero el 2025... bueno, digamos que no fue lo mismo. Shirley Calvo, la jefa de Canatur, lo puso claro: "El crecimiento es muy modesto y así es como lo hemos calificado". No andan con rodeos, ¿verdad?
Y ojo que teníamos metas más ambiciosas, mi gente. El Plan Nacional de Turismo, que es como la hoja de ruta para estos temas, tenía previsto un crecimiento mínimo de 1,7%. Ni siquiera alcanzamos eso, ni lo que queríamos nosotros, los del negocio. Esto demuestra que las cosas no siempre salen como las planeamos, y a veces toca batallar más de lo que pensábamos. El brete es real, diay.
Lo que tampoco ayudó fueron las condiciones externas, porque no todo depende de nosotros, obvio. Sudamérica fue la que nos salvó el pellejo al final del año pasado, pero este año se avecina complicado con el Mundial de Fútbol en Norteamérica. Muchos irán ahí, que está más cerca y probablemente más barato, y eso nos quita potenciales clientes. Entonces, ¿qué vamos a hacer para compensarlo? Ese es el gran interrogante.
Además, ¡el dólar sigue bajito! Esa es otra vara que nos complica la vida. Nuestros ingresos son en dólares, y cada vez valen menos colones. Pero los gastos siguen siendo en colones, entonces nos estamos comiendo el pastel de poquito en poquito. Como dice el dicho, vivir del día a día, y esperar que las aguas se apacigüen. Pero sinceramente, no pinta fácil, chunches.
Víctor Umaña, del CET, nos recordó que después de la pandemia tuvimos tasas de crecimiento altísimas, como si estuviéramos sacudiendo el árbol para ver qué cae. Ahora, parece que nos quedamos en una meseta, sin avanzar mucho. Tenemos que decidir si queremos seguir así, en esta calma chicha, o si le ponemos turbo y buscamos crecer más rápido. La decisión es nuestro, y esperamos tomarla pronto, antes de que nos vaya peor.
Y pa’ rematar, este año viene con cambio de gobierno, y nadie sabe muy bien qué va a pasar con las políticas y los acuerdos comerciales, especialmente con Estados Unidos. Con Donaldo Trump moviéndose, quién sabe qué sorpresas nos aguardan. Hay que estar preparados para cualquier eventualidad, porque así es la cosa en este gallinero político.
Con todas estas consideraciones, ¿creen que Costa Rica necesita urgentemente una estrategia renovada para impulsar el turismo, o es suficiente con esperar a que las circunstancias cambien solas? ¿Qué medidas concretas les gustaría ver implementadas para asegurar un crecimiento sostenible y competitivo en el sector turístico?
Para ponerlo en perspectiva, el 2024 ya había sido un buen año, impulsado por el efecto rebote luego de toda la bronca del COVID. Llegaron casi dos millones y media de personas, un respiro grande después de esos tiempos difíciles. Pero el 2025... bueno, digamos que no fue lo mismo. Shirley Calvo, la jefa de Canatur, lo puso claro: "El crecimiento es muy modesto y así es como lo hemos calificado". No andan con rodeos, ¿verdad?
Y ojo que teníamos metas más ambiciosas, mi gente. El Plan Nacional de Turismo, que es como la hoja de ruta para estos temas, tenía previsto un crecimiento mínimo de 1,7%. Ni siquiera alcanzamos eso, ni lo que queríamos nosotros, los del negocio. Esto demuestra que las cosas no siempre salen como las planeamos, y a veces toca batallar más de lo que pensábamos. El brete es real, diay.
Lo que tampoco ayudó fueron las condiciones externas, porque no todo depende de nosotros, obvio. Sudamérica fue la que nos salvó el pellejo al final del año pasado, pero este año se avecina complicado con el Mundial de Fútbol en Norteamérica. Muchos irán ahí, que está más cerca y probablemente más barato, y eso nos quita potenciales clientes. Entonces, ¿qué vamos a hacer para compensarlo? Ese es el gran interrogante.
Además, ¡el dólar sigue bajito! Esa es otra vara que nos complica la vida. Nuestros ingresos son en dólares, y cada vez valen menos colones. Pero los gastos siguen siendo en colones, entonces nos estamos comiendo el pastel de poquito en poquito. Como dice el dicho, vivir del día a día, y esperar que las aguas se apacigüen. Pero sinceramente, no pinta fácil, chunches.
Víctor Umaña, del CET, nos recordó que después de la pandemia tuvimos tasas de crecimiento altísimas, como si estuviéramos sacudiendo el árbol para ver qué cae. Ahora, parece que nos quedamos en una meseta, sin avanzar mucho. Tenemos que decidir si queremos seguir así, en esta calma chicha, o si le ponemos turbo y buscamos crecer más rápido. La decisión es nuestro, y esperamos tomarla pronto, antes de que nos vaya peor.
Y pa’ rematar, este año viene con cambio de gobierno, y nadie sabe muy bien qué va a pasar con las políticas y los acuerdos comerciales, especialmente con Estados Unidos. Con Donaldo Trump moviéndose, quién sabe qué sorpresas nos aguardan. Hay que estar preparados para cualquier eventualidad, porque así es la cosa en este gallinero político.
Con todas estas consideraciones, ¿creen que Costa Rica necesita urgentemente una estrategia renovada para impulsar el turismo, o es suficiente con esperar a que las circunstancias cambien solas? ¿Qué medidas concretas les gustaría ver implementadas para asegurar un crecimiento sostenible y competitivo en el sector turístico?