¡Ay, qué pena, pura vida! El mundo del arte costarricense está de luto. Este domingo nos dejó Luis Alberto Barahona Rivera, mejor conocido como Lucho Barahona, a los 94 añitos. Un maestro, un ícono, alguien que le puso todo su corazón al teatro y que deja un vacío enorme en todos nosotros. Era una vara difícil de reemplazar, diay.
Barahona, aunque chileno de nacimiento, abrazó a Costa Rica como su patria. Llegó a nuestras tierras hace décadas, y desde entonces se entregó por completo a las artes escénicas. Se hizo brete en el teatro, convirtiéndolo en su hogar, en su forma de vida, en la manera de expresar todo lo que sentía. Su dedicación fue incansable, siempre buscando nuevas formas de innovar y llevar el teatro costarricense a otro nivel.
Muchos recuerdan sus incontables producciones, obras que llenaron de emoción y risas los teatros de todo el país. Pero más allá de eso, queda la huella imborrable que dejó en las nuevas generaciones de artistas. Fue un formador nato, un mentor que siempre estaba dispuesto a compartir su conocimiento y experiencia. Siempre decía: 'El teatro es como la vida, hay que vivirla intensamente'.
Compañeros de escenario, alumnos, directores... todos resaltan su generosidad, su pasión contagiosa, y sobre todo, su amor incondicional por el teatro. Era un mae que siempre tenía una sonrisa en la cara, que irradiaba optimismo y energía positiva. No importaba si las cosas iban difíciles, él siempre encontraba una manera de mantener el ánimo arriba y motivar a los demás.
El Congreso de la República, reconociendo su invaluable contribución a la cultura nacional, le otorgó el título de Ciudadano de Honor de Costa Rica en 2023. Un merecido homenaje a toda una vida dedicada a las artes escénicas. Por unanimidad, el congreso lo exaltó como un líder indiscutible del teatro independiente y un motor esencial del quehacer cultural de nuestro país. Una muestra clara de cuánto significaba Lucho para todos nosotros.
Y ahora, la noticia que sacude al Foro: hoy mismo, a partir de las seis de la tarde, se está realizando la vela en su honor en la Compañía Nacional de Teatro. Ahí, amigos, familiares y gente del medio se han reunido para darle el adiós que se merece. Qué momento más emotivo, ver tanto cariño y respeto por parte de todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo y trabajar con él.
Pero más allá de la tristeza, debemos celebrar su legado. Recordemos sus obras, sus enseñanzas, su espíritu creativo. Que su ejemplo siga inspirándonos a perseguir nuestros sueños y a aportar nuestra granito de arena para hacer de Costa Rica un lugar mejor. Que la memoria de Lucho Barahona permanezca viva en cada escenario, en cada personaje, en cada obra de teatro que se presente en nuestro país. Un verdadero tesoro se ha ido, pero su esencia permanecerá para siempre.
Con todo este recorrido lleno de luces y sombras, de alegrías y desafíos, Lucho Barahona nos deja un legado imborrable. Ahora me pregunto, compañeros del Foro, ¿cuál creen ustedes que fue el mayor aporte de Lucho Barahona al teatro costarricense y cómo podemos honrar su memoria manteniendo vivo su espíritu creativo?
Barahona, aunque chileno de nacimiento, abrazó a Costa Rica como su patria. Llegó a nuestras tierras hace décadas, y desde entonces se entregó por completo a las artes escénicas. Se hizo brete en el teatro, convirtiéndolo en su hogar, en su forma de vida, en la manera de expresar todo lo que sentía. Su dedicación fue incansable, siempre buscando nuevas formas de innovar y llevar el teatro costarricense a otro nivel.
Muchos recuerdan sus incontables producciones, obras que llenaron de emoción y risas los teatros de todo el país. Pero más allá de eso, queda la huella imborrable que dejó en las nuevas generaciones de artistas. Fue un formador nato, un mentor que siempre estaba dispuesto a compartir su conocimiento y experiencia. Siempre decía: 'El teatro es como la vida, hay que vivirla intensamente'.
Compañeros de escenario, alumnos, directores... todos resaltan su generosidad, su pasión contagiosa, y sobre todo, su amor incondicional por el teatro. Era un mae que siempre tenía una sonrisa en la cara, que irradiaba optimismo y energía positiva. No importaba si las cosas iban difíciles, él siempre encontraba una manera de mantener el ánimo arriba y motivar a los demás.
El Congreso de la República, reconociendo su invaluable contribución a la cultura nacional, le otorgó el título de Ciudadano de Honor de Costa Rica en 2023. Un merecido homenaje a toda una vida dedicada a las artes escénicas. Por unanimidad, el congreso lo exaltó como un líder indiscutible del teatro independiente y un motor esencial del quehacer cultural de nuestro país. Una muestra clara de cuánto significaba Lucho para todos nosotros.
Y ahora, la noticia que sacude al Foro: hoy mismo, a partir de las seis de la tarde, se está realizando la vela en su honor en la Compañía Nacional de Teatro. Ahí, amigos, familiares y gente del medio se han reunido para darle el adiós que se merece. Qué momento más emotivo, ver tanto cariño y respeto por parte de todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo y trabajar con él.
Pero más allá de la tristeza, debemos celebrar su legado. Recordemos sus obras, sus enseñanzas, su espíritu creativo. Que su ejemplo siga inspirándonos a perseguir nuestros sueños y a aportar nuestra granito de arena para hacer de Costa Rica un lugar mejor. Que la memoria de Lucho Barahona permanezca viva en cada escenario, en cada personaje, en cada obra de teatro que se presente en nuestro país. Un verdadero tesoro se ha ido, pero su esencia permanecerá para siempre.
Con todo este recorrido lleno de luces y sombras, de alegrías y desafíos, Lucho Barahona nos deja un legado imborrable. Ahora me pregunto, compañeros del Foro, ¿cuál creen ustedes que fue el mayor aporte de Lucho Barahona al teatro costarricense y cómo podemos honrar su memoria manteniendo vivo su espíritu creativo?