¡Ay, Dios mío, gente! Ya estamos en enero y la cartera grita más que gallina herida. Pero hay algo que me preocupa aún más que las cuestas: esos malditos préstamos ‘gota a gota’ que andan acechando a muchísima gente. No sé ustedes, pero yo siento que cada año se ponen peor, más agresivos, buscando a quién robarle el poco que le queda.
Según Michael Artavia, un señor serio de la UAM, estos créditos van más allá de las tasas altísimas; ahora son una verdadera red de trampas financieras. Antes era solo un préstamo caro, ahora te meten en un lío del que cuesta horrores salir. Imagínate, una deuda pequeñita de cien mil colones se convierte en siete millones en unos tres o cuatro años… ¡Eso sí que da escalofríos!
Lo más loco es cómo funcionan. Te cobran intereses semanales, te reclaman diario si te retrasas – ¡y no precisamente porcentajes!–, te meten cargos absurdos de dos, cinco o hasta diez mil colones al día, y encima, ¡el capital ni siquiera empieza a bajar! Muchos terminan pagando solamente intereses por meses enteros, mientras la deuda sigue creciendo como bola de nieve. Una verdadera pesadilla, vamos.
Y ni hablar de la desesperación que nos tiene agarrados. La gente está vendiendo hasta las cositas más básicas para conseguir un chorrito de plata. He visto casas de empeño repletas de televisores, estufas, hasta máquinas de café y freidoras de aire. ¡Hasta relojes de fantasía se llevan! Eso dice mucho, ¿no creen? Que ya la cosa está realmente fea, y muchos se ven obligados a sacrificar lo poquito que tienen.
Ahora también ves gente que pide crédito en las tiendas, se lleva el aparato y corre a empeñarlo inmediatamente, ¡antes de hacer el primer pago! ¡Imagínense la locura! Eso demuestra el nivel de apuro que tenemos algunos. Y luego, claro, se van directamente a esas garras del 'gota a gota', pensando que es la única salida, sin darse cuenta de que es un pozo sin fondo. Según datos de la oficina del consumidor, ¡cerca de 880 mil personas tienen problemas con su historial crediticio! Eso las hace un blanco fácil para estas mafias.
Además, la encuesta de la Oficina del Consumidor Financiero revela que el 7.4% de los costarricenses ya cayó en esta trampa. ¡Eso significa unas 221,000 personas y unos cuarenta y cuatro mil millones de colones moviéndose fuera del sistema regulado! Dinero que se va directo a manos de quienes se aprovechan de la necesidad ajena. ¡Un robo a mano armada, pero disfrazado de ‘solución’ rápida!
Artavia lo dejó bien claro: el 'gota a gota' no es una solución, ¡es una trampa mortal! Te arruina económicamente, te pone en riesgo de perder tus cosas y, en algunos casos, ¡hasta tu seguridad personal! Por eso, desde la UAM están ofreciendo asesoría gratuita en sus consultorios empresariales. Dicen que mucha gente cae en esto por desconocimiento o porque no sabe dónde buscar ayuda. Así que, ¡ojo abierto, mi gente!
Así que, díganme: ¿creen que el gobierno debería hacer algo más contundente para regular estos préstamos y proteger a la gente de caer en esta espiral de endeudamiento? ¿O esperan que cada quien se defienda solo?
Según Michael Artavia, un señor serio de la UAM, estos créditos van más allá de las tasas altísimas; ahora son una verdadera red de trampas financieras. Antes era solo un préstamo caro, ahora te meten en un lío del que cuesta horrores salir. Imagínate, una deuda pequeñita de cien mil colones se convierte en siete millones en unos tres o cuatro años… ¡Eso sí que da escalofríos!
Lo más loco es cómo funcionan. Te cobran intereses semanales, te reclaman diario si te retrasas – ¡y no precisamente porcentajes!–, te meten cargos absurdos de dos, cinco o hasta diez mil colones al día, y encima, ¡el capital ni siquiera empieza a bajar! Muchos terminan pagando solamente intereses por meses enteros, mientras la deuda sigue creciendo como bola de nieve. Una verdadera pesadilla, vamos.
Y ni hablar de la desesperación que nos tiene agarrados. La gente está vendiendo hasta las cositas más básicas para conseguir un chorrito de plata. He visto casas de empeño repletas de televisores, estufas, hasta máquinas de café y freidoras de aire. ¡Hasta relojes de fantasía se llevan! Eso dice mucho, ¿no creen? Que ya la cosa está realmente fea, y muchos se ven obligados a sacrificar lo poquito que tienen.
Ahora también ves gente que pide crédito en las tiendas, se lleva el aparato y corre a empeñarlo inmediatamente, ¡antes de hacer el primer pago! ¡Imagínense la locura! Eso demuestra el nivel de apuro que tenemos algunos. Y luego, claro, se van directamente a esas garras del 'gota a gota', pensando que es la única salida, sin darse cuenta de que es un pozo sin fondo. Según datos de la oficina del consumidor, ¡cerca de 880 mil personas tienen problemas con su historial crediticio! Eso las hace un blanco fácil para estas mafias.
Además, la encuesta de la Oficina del Consumidor Financiero revela que el 7.4% de los costarricenses ya cayó en esta trampa. ¡Eso significa unas 221,000 personas y unos cuarenta y cuatro mil millones de colones moviéndose fuera del sistema regulado! Dinero que se va directo a manos de quienes se aprovechan de la necesidad ajena. ¡Un robo a mano armada, pero disfrazado de ‘solución’ rápida!
Artavia lo dejó bien claro: el 'gota a gota' no es una solución, ¡es una trampa mortal! Te arruina económicamente, te pone en riesgo de perder tus cosas y, en algunos casos, ¡hasta tu seguridad personal! Por eso, desde la UAM están ofreciendo asesoría gratuita en sus consultorios empresariales. Dicen que mucha gente cae en esto por desconocimiento o porque no sabe dónde buscar ayuda. Así que, ¡ojo abierto, mi gente!
Así que, díganme: ¿creen que el gobierno debería hacer algo más contundente para regular estos préstamos y proteger a la gente de caer en esta espiral de endeudamiento? ¿O esperan que cada quien se defienda solo?