¡Ay, Dios mío! Aquí seguimos con el tema de la pensión de los expresidentes, y parece que esto va a arrastrarse más que sapo seco en carretera. El Presidente Rodrigo Chaves, nuestro querido Rodri, anda hecho un lío tratando de decidir qué onda con la pensión que le tocan cuando deje el cargo en mayo. Ya saben, esas ¢4 millones mensuales que hasta a algunos diputados les dan envidia.
La movida es que, si no la acepta, pues ahí se queda en el limbo. Pero Chaves ya advirtió que, igual, alguien la va a terminar sacando, aunque diga que “no”. Como que huele a que después va a cambiar de opinión, ¿verdad, mae? Él mismo lo dice: “Yo estoy pensando entre dos cosas: una es hacer lo mismo, decir que no me la paguen, pero siempre deja la duda de que luego la va a sacar”. ¡Tremenda!
Este debate viene de larguitas, porque ya varios quieren acabar con estas pensiones, que muchos consideran un lujo innecesario. Imagínate, mientras tanto, otros paises andan ajustando cinturones, nosotros acá regalamos plata a gente que ya tuvo el poder absoluto. Algunos diputados, con toda la buena intención del mundo, han presentado proyectos para tumbar las pensiones, pero hasta ahora, ¡qué se dice! Nada ha avanzado. Van archivándolos como si fueran papeles viejos.
El diputado Dragos Dolanescu, allá por el 2018, presentó un proyecto que prometía ahorrarle al Estado unos ¢500 millones al año. Un buen mango, ¿eh? Pero el proyecto se fue al traste, precisamente porque no lograron aprobarlo ni darle una prórroga. ¡Qué pena!, porque esos quines podrían servir para mejorar escuelas o hospitales. Al final, parece que los intereses creados son más fuertes que la buena voluntad.
Ahora, es importante recordar que no somos los únicos en el mundo que damos pensiones a nuestros exmandatarios, aunque sí somos de los pocos que le pagamos una suma tan generosa. Cada quien con su criterio, claro, pero aquí en Costa Rica estamos acostumbrados a ver cómo se maneja el dinero público y, la verdad, a veces nos sentimos un poco… descolocados, digamos. Especialmente cuando la economía no anda como debería.
Además, no olvidemos que no solo los expresidentes reciben estos beneficios. También hay hijas de expresidentes, como la hija de Otilio Ulate, que también disfruta de esta paga mensual. Y hubo algunas ex primeras damas, pero desafortunadamente, ya no están con nosotros. Eso demuestra que el sistema está diseñado para beneficiar a ciertas personas, independientemente de quién esté en el gobierno.
La verdad, parece que este tema va a estar dando vueltas por mucho tiempo. La oposición reclama, el gobierno evalúa opciones y, mientras tanto, el erario nacional sigue desembolsando esa jugosa suma mensual. Se habla de donarla a organizaciones de bien social, pero también se levantan sospechas... ¡Uy, qué brete! Cada vez que se menciona el tema, la polémica se dispara y todos tenemos una opinión al respecto.
Entonces, compas, dime tú: ¿Deberíamos abolir las pensiones de expresidentes o es un reconocimiento justo por el servicio prestado? ¿Crees que Chaves terminará aceptando la suya o realmente buscará otra salida? ¡Déjanos tu comentario abajo y acompáñanos a debatir sobre este tema candente!
La movida es que, si no la acepta, pues ahí se queda en el limbo. Pero Chaves ya advirtió que, igual, alguien la va a terminar sacando, aunque diga que “no”. Como que huele a que después va a cambiar de opinión, ¿verdad, mae? Él mismo lo dice: “Yo estoy pensando entre dos cosas: una es hacer lo mismo, decir que no me la paguen, pero siempre deja la duda de que luego la va a sacar”. ¡Tremenda!
Este debate viene de larguitas, porque ya varios quieren acabar con estas pensiones, que muchos consideran un lujo innecesario. Imagínate, mientras tanto, otros paises andan ajustando cinturones, nosotros acá regalamos plata a gente que ya tuvo el poder absoluto. Algunos diputados, con toda la buena intención del mundo, han presentado proyectos para tumbar las pensiones, pero hasta ahora, ¡qué se dice! Nada ha avanzado. Van archivándolos como si fueran papeles viejos.
El diputado Dragos Dolanescu, allá por el 2018, presentó un proyecto que prometía ahorrarle al Estado unos ¢500 millones al año. Un buen mango, ¿eh? Pero el proyecto se fue al traste, precisamente porque no lograron aprobarlo ni darle una prórroga. ¡Qué pena!, porque esos quines podrían servir para mejorar escuelas o hospitales. Al final, parece que los intereses creados son más fuertes que la buena voluntad.
Ahora, es importante recordar que no somos los únicos en el mundo que damos pensiones a nuestros exmandatarios, aunque sí somos de los pocos que le pagamos una suma tan generosa. Cada quien con su criterio, claro, pero aquí en Costa Rica estamos acostumbrados a ver cómo se maneja el dinero público y, la verdad, a veces nos sentimos un poco… descolocados, digamos. Especialmente cuando la economía no anda como debería.
Además, no olvidemos que no solo los expresidentes reciben estos beneficios. También hay hijas de expresidentes, como la hija de Otilio Ulate, que también disfruta de esta paga mensual. Y hubo algunas ex primeras damas, pero desafortunadamente, ya no están con nosotros. Eso demuestra que el sistema está diseñado para beneficiar a ciertas personas, independientemente de quién esté en el gobierno.
La verdad, parece que este tema va a estar dando vueltas por mucho tiempo. La oposición reclama, el gobierno evalúa opciones y, mientras tanto, el erario nacional sigue desembolsando esa jugosa suma mensual. Se habla de donarla a organizaciones de bien social, pero también se levantan sospechas... ¡Uy, qué brete! Cada vez que se menciona el tema, la polémica se dispara y todos tenemos una opinión al respecto.
Entonces, compas, dime tú: ¿Deberíamos abolir las pensiones de expresidentes o es un reconocimiento justo por el servicio prestado? ¿Crees que Chaves terminará aceptando la suya o realmente buscará otra salida? ¡Déjanos tu comentario abajo y acompáñanos a debatir sobre este tema candente!