¡Ay, patitos! Qué alivio se respiró en el corazón del Mercado Central esta semana. Después de años de batallar con unos alquileres municipales que parecían sacados de película de terror, los comerciantes finalmente ven una luz al final del túnel. Y sí, la mano amiga llegó desde la diputación de Natalia Díaz, quien junto al compañero Luis Diego Vargas lograron un ajuste que muchos consideraban imposible.
La movida, para ponerlos en onda, tiene que ver con cómo se calculaba el canon de arrendamiento dentro de los mercados municipales. Resulta que por 25 años, le estaban metiendo encima un sobrecargo ridículo basado en el valor del terreno. Imagínate, ¡tenías que pagar por un terrenito que apenas te alcanzaba pa’ montar tu puesto!
Díganle adiós a esa torta porque ahora, gracias a la modificación a la Ley 7027 de Mercados Municipales, ese valor del terreno ya no se incluye en el cálculo del alquiler. Esto significa que los precios bajarán, y los comerciantes podrán respirar tranquilos, dedicándose a vender sus productos y darle vida a este lugar emblemático de San José.
“Defendemos al pequeño comerciante con hechos concretos”, sentenció Natalia Díaz, con toda la razón del mundo. “Cuando una medida te golpea directamente el bolsillo, tienes que actuar rápido y con instrumentos legales. No podemos permitir que nuestros emprendedores se ahoguen en papeleos y costos injustos”. Que tengan razón, mija, ¡esto era urgente!
Luis Diego Vargas también aportó su granito de arena explicando que el problema era una distorsión técnica. “El costo de oportunidad del terreno no debería trasladarse a aquellos que simplemente alquilan un espacio para trabajar. Era como si les estuvieran cobrando el precio de un departamento en Escazú por un cuarto en el Mercado”, añadió con un dejo de sarcasmo bien tico.
Johnny Arce, líder de la Unión de Comerciantes del Mercado Central, no pudo disimular su alegría: “Esto nos da muchísima más claridad en las negociaciones de alquiler. Ahora podemos hablar desde la verdad, sabiendo exactamente qué estamos pagando. Beneficia a todos los mercados municipales del país y a todos los que dependemos de esta actividad para mantener a nuestras familias.” ¡Menos renta, más pura!
Y claro, la repercusión ha sido inmediata. Las redes sociales ardieron con comentarios de agradecimiento y felicitaciones para Díaz y Vargas. Muchos ven en esta reforma una muestra de que sí se puede hacer las cosas bien, pensando en el bienestar de la gente común, de esos mae que le ponen sabor a nuestra cultura y economía. Un respiro para el comercio ambulante, para la señora que vende sus raspao, para el señor que lleva años vendiendo zapatos… En fin, para todos nosotros.
En fin, compañeros del Foro, con este panorama positivo y este alivio financiero para los comerciantes del Mercado Central, me pregunto: ¿creen que otras reformas similares deberían priorizarse para ayudar a pequeños negocios y emprendedores en Costa Rica, o hay otros temas económicos que requieren atención urgente? ¡Den su opinión sin miedo!
La movida, para ponerlos en onda, tiene que ver con cómo se calculaba el canon de arrendamiento dentro de los mercados municipales. Resulta que por 25 años, le estaban metiendo encima un sobrecargo ridículo basado en el valor del terreno. Imagínate, ¡tenías que pagar por un terrenito que apenas te alcanzaba pa’ montar tu puesto!
Díganle adiós a esa torta porque ahora, gracias a la modificación a la Ley 7027 de Mercados Municipales, ese valor del terreno ya no se incluye en el cálculo del alquiler. Esto significa que los precios bajarán, y los comerciantes podrán respirar tranquilos, dedicándose a vender sus productos y darle vida a este lugar emblemático de San José.
“Defendemos al pequeño comerciante con hechos concretos”, sentenció Natalia Díaz, con toda la razón del mundo. “Cuando una medida te golpea directamente el bolsillo, tienes que actuar rápido y con instrumentos legales. No podemos permitir que nuestros emprendedores se ahoguen en papeleos y costos injustos”. Que tengan razón, mija, ¡esto era urgente!
Luis Diego Vargas también aportó su granito de arena explicando que el problema era una distorsión técnica. “El costo de oportunidad del terreno no debería trasladarse a aquellos que simplemente alquilan un espacio para trabajar. Era como si les estuvieran cobrando el precio de un departamento en Escazú por un cuarto en el Mercado”, añadió con un dejo de sarcasmo bien tico.
Johnny Arce, líder de la Unión de Comerciantes del Mercado Central, no pudo disimular su alegría: “Esto nos da muchísima más claridad en las negociaciones de alquiler. Ahora podemos hablar desde la verdad, sabiendo exactamente qué estamos pagando. Beneficia a todos los mercados municipales del país y a todos los que dependemos de esta actividad para mantener a nuestras familias.” ¡Menos renta, más pura!
Y claro, la repercusión ha sido inmediata. Las redes sociales ardieron con comentarios de agradecimiento y felicitaciones para Díaz y Vargas. Muchos ven en esta reforma una muestra de que sí se puede hacer las cosas bien, pensando en el bienestar de la gente común, de esos mae que le ponen sabor a nuestra cultura y economía. Un respiro para el comercio ambulante, para la señora que vende sus raspao, para el señor que lleva años vendiendo zapatos… En fin, para todos nosotros.
En fin, compañeros del Foro, con este panorama positivo y este alivio financiero para los comerciantes del Mercado Central, me pregunto: ¿creen que otras reformas similares deberían priorizarse para ayudar a pequeños negocios y emprendedores en Costa Rica, o hay otros temas económicos que requieren atención urgente? ¡Den su opinión sin miedo!