¡Pero qué vaina, raza! La Fiscalía ya anda metida hasta arriba en un brete porque el Sindicato de Trabajadores del AyA (SITRAA) soltó la bomba: denunciaron al exjefe del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), Juan Manuel Quesada Espinoza, y a la actual directora de una unidad ejecutora, María Alejandra Mora Segura, por presuntos desvíos de lana del programa RANC-EE. ¡Imagínate la bronca!
La jugada salió a luz luego de que el SITRAA empezó a revisarle las cuentas al AyA y descubrió que se estaban haciendo movimientos rarísimos con los fondos destinados a reducir la pérdida de agua y mejorar la eficiencia energética. Al parecer, se quería pagarle un buen juguetón al consorcio Aguas de Escazú GOTY S.A. sin cumplir con los trámites legales, ¡una verdadera maraña!
Mario Rodríguez Bonilla, el jefe del SITRAA, explicó que todo comenzó cuando vieron unas actas de la Junta Directiva donde se mencionaba que alguien había contactado al consorcio para que hiciera una reorganización institucional. “Nos enteramos de esto por medio de las minutas públicas, diay, qué sal…», dijo Rodríguez, visiblemente molesto. Parecía que había gato encerrado.
La denuncia, además de Quesada y Mora Segura, incluye a otros funcionarios del AyA que pudieron haber estado involucrados en esta movida, porque la Fiscalía no va a dejar piedra sobre piedra. Se les acusa de tráfico de influencias, desvío de fondos, falsedad ideológica e incluso actos de corrupción. ¡Se les cayó el avión, vamos!
Según la versión del SITRAA, Quesada Espinoza y Mora Segura, entre 2024 y 2025, tendrían aprobado pagos millonarios al consorcio Aguas de Escazú GOTY S.A. sin ningún contrato válido ni acuerdo de la Junta Directiva, ¡tremendo despiste! Y lo peor es que estos fondos, según parece, venían directamente del programa RANC-EE, que es financiado con plata internacional, ¡pura torta!
Lo curioso es que, según el SITRAA, cuando se dieron cuenta de que la prensa y la Auditoría Interna estaban husmeando, la Junta Directiva decidió suspender el proyecto de reorganización. Parece que se asustaron y decidieron tapar el pastel, ¡pero ya llegó la hora de pagar la cuenta! Además, la propia Dirección Jurídica del AyA determinó que no se podía usar ese tipo de fondos para pagar estudios de reorganización, pero bueno, ahí tenemos el problema…
Ahora, la Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción ya ha citado a Mario Rodríguez Bonilla para declarar como testigo en la investigación. Rodíguez asegura que reunieron todas las pruebas disponibles –actas, acuerdos, solicitudes de información pública– y se las pasaron al Ministerio Público para que se haga justicia, porque aquí nadie anda jugando. Quiere que se caiga todo el tinglado y que los responsables paguen, ¡y con creces!
Este caso promete meter candela y sacudirnos a todos. Con tantas acusaciones y tanta plata de por medio, es difícil saber qué va a pasar al final. ¿Será que realmente hubo corrupción o todo esto es un malentendido gigante? Venga, díganme, ¿ustedes creen que los señores Quesada y Mora Segura van a salir limpios de esta o estamos viendo el principio de una cacería de brujas en el AyA?
La jugada salió a luz luego de que el SITRAA empezó a revisarle las cuentas al AyA y descubrió que se estaban haciendo movimientos rarísimos con los fondos destinados a reducir la pérdida de agua y mejorar la eficiencia energética. Al parecer, se quería pagarle un buen juguetón al consorcio Aguas de Escazú GOTY S.A. sin cumplir con los trámites legales, ¡una verdadera maraña!
Mario Rodríguez Bonilla, el jefe del SITRAA, explicó que todo comenzó cuando vieron unas actas de la Junta Directiva donde se mencionaba que alguien había contactado al consorcio para que hiciera una reorganización institucional. “Nos enteramos de esto por medio de las minutas públicas, diay, qué sal…», dijo Rodríguez, visiblemente molesto. Parecía que había gato encerrado.
La denuncia, además de Quesada y Mora Segura, incluye a otros funcionarios del AyA que pudieron haber estado involucrados en esta movida, porque la Fiscalía no va a dejar piedra sobre piedra. Se les acusa de tráfico de influencias, desvío de fondos, falsedad ideológica e incluso actos de corrupción. ¡Se les cayó el avión, vamos!
Según la versión del SITRAA, Quesada Espinoza y Mora Segura, entre 2024 y 2025, tendrían aprobado pagos millonarios al consorcio Aguas de Escazú GOTY S.A. sin ningún contrato válido ni acuerdo de la Junta Directiva, ¡tremendo despiste! Y lo peor es que estos fondos, según parece, venían directamente del programa RANC-EE, que es financiado con plata internacional, ¡pura torta!
Lo curioso es que, según el SITRAA, cuando se dieron cuenta de que la prensa y la Auditoría Interna estaban husmeando, la Junta Directiva decidió suspender el proyecto de reorganización. Parece que se asustaron y decidieron tapar el pastel, ¡pero ya llegó la hora de pagar la cuenta! Además, la propia Dirección Jurídica del AyA determinó que no se podía usar ese tipo de fondos para pagar estudios de reorganización, pero bueno, ahí tenemos el problema…
Ahora, la Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción ya ha citado a Mario Rodríguez Bonilla para declarar como testigo en la investigación. Rodíguez asegura que reunieron todas las pruebas disponibles –actas, acuerdos, solicitudes de información pública– y se las pasaron al Ministerio Público para que se haga justicia, porque aquí nadie anda jugando. Quiere que se caiga todo el tinglado y que los responsables paguen, ¡y con creces!
Este caso promete meter candela y sacudirnos a todos. Con tantas acusaciones y tanta plata de por medio, es difícil saber qué va a pasar al final. ¿Será que realmente hubo corrupción o todo esto es un malentendido gigante? Venga, díganme, ¿ustedes creen que los señores Quesada y Mora Segura van a salir limpios de esta o estamos viendo el principio de una cacería de brujas en el AyA?