¡Qué despiche! El caso del diputado Alexander Barrantes sigue dando de qué hablar. Resulta que ahora, justo cuando iba a enfrentar juicio por el presunto ofrecimiento de una embajada a la diputada Sofía Guillén, se echó para atrás alegando 'problemas médicos'. ¿Será que le dio el coso de repente o es pura estrategia pa’ evitar la silla?
Para refrescarle la memoria a los que andan medio despistados, esto viene de allá por el 2022, cuando Guillén denunció que Barrantes le ofreció facilidades con un proyecto de eurobonos a favor del gobierno a cambio de su voto. Una vara bien pesada, si nos ponemos a pensar, porque eso implica corrupción a todas luces y pone en tela de juicio la ética de nuestros representantes.
Y ojo, que Barrantes no se anda por las ramas. Desde el momento en que la Sala III levantó su inmunidad, según su gente, él ya estaba dispuesto a ‘agilizar el proceso’ y ponerse a disposición de la justicia. Su oficina incluso lanzó un comunicado diciendo que el legislador ha mostrado ‘su compromiso’ de presentarse ante las autoridades “en cuanto sus condiciones de salud se lo permitan”. Pero bueno, ¿quién sabe qué tipo de ‘condiciones’ tiene, diay?
Ahora, el juicio quedó aplazado hasta nuevo aviso debido a esta repentina indisposición. Según el comunicado oficial, Barrantes estará incapacitado desde este lunes y hasta el 16 de enero. Eso quiere decir que vamos a tener que esperar más tiempo para ver cómo sigue esta telenovela política. ¡Un brete!
Muchos sospechan que esto es un juego sucio. Que Barrantes, viendo que la marea va en su contra, está buscando cualquier excusa para ganar tiempo y evadir la justicia. No sería la primera vez que un político tico recurre a estos trucos, ¿verdad, maes? Y claro, la oposición, especialmente los del Frente Amplio, no perdieron tiempo en criticar la jugada, acusándolo de abuso de poder e intentar burlar el sistema.
La fiscalía, por su parte, se mantiene firme en su postura y asegura que hará todo lo posible para llevar a Barrantes ante la justicia. Dicen que van a analizar a fondo los documentos médicos que presente para verificar si realmente existe una razón válida para la suspensión del juicio. Aunque, sabemos cómo son estas cosas, a veces es difícil desenmarañar la verdad de la mentira.
Este caso ha puesto nuevamente el foco en la importancia de fortalecer los mecanismos de control y transparencia en nuestra Asamblea Legislativa. Qué carga, tener que estar pendiente de estos asuntos. Da gusto saber que hay gente trabajando en mejorar la ética pública, pero también da tristeza ver tantos casos de corrupción y abuso de poder. Al final, son nuestros impuestos los que terminamos pagando por estas barbaridades.
¿Ustedes qué opinan? ¿Creen que el problema médico de Barrantes es genuino, o es simplemente una estrategia dilatoria para evitar enfrentarse a las consecuencias de sus actos? Dejen sus comentarios en el foro y cuéntenme:
Para refrescarle la memoria a los que andan medio despistados, esto viene de allá por el 2022, cuando Guillén denunció que Barrantes le ofreció facilidades con un proyecto de eurobonos a favor del gobierno a cambio de su voto. Una vara bien pesada, si nos ponemos a pensar, porque eso implica corrupción a todas luces y pone en tela de juicio la ética de nuestros representantes.
Y ojo, que Barrantes no se anda por las ramas. Desde el momento en que la Sala III levantó su inmunidad, según su gente, él ya estaba dispuesto a ‘agilizar el proceso’ y ponerse a disposición de la justicia. Su oficina incluso lanzó un comunicado diciendo que el legislador ha mostrado ‘su compromiso’ de presentarse ante las autoridades “en cuanto sus condiciones de salud se lo permitan”. Pero bueno, ¿quién sabe qué tipo de ‘condiciones’ tiene, diay?
Ahora, el juicio quedó aplazado hasta nuevo aviso debido a esta repentina indisposición. Según el comunicado oficial, Barrantes estará incapacitado desde este lunes y hasta el 16 de enero. Eso quiere decir que vamos a tener que esperar más tiempo para ver cómo sigue esta telenovela política. ¡Un brete!
Muchos sospechan que esto es un juego sucio. Que Barrantes, viendo que la marea va en su contra, está buscando cualquier excusa para ganar tiempo y evadir la justicia. No sería la primera vez que un político tico recurre a estos trucos, ¿verdad, maes? Y claro, la oposición, especialmente los del Frente Amplio, no perdieron tiempo en criticar la jugada, acusándolo de abuso de poder e intentar burlar el sistema.
La fiscalía, por su parte, se mantiene firme en su postura y asegura que hará todo lo posible para llevar a Barrantes ante la justicia. Dicen que van a analizar a fondo los documentos médicos que presente para verificar si realmente existe una razón válida para la suspensión del juicio. Aunque, sabemos cómo son estas cosas, a veces es difícil desenmarañar la verdad de la mentira.
Este caso ha puesto nuevamente el foco en la importancia de fortalecer los mecanismos de control y transparencia en nuestra Asamblea Legislativa. Qué carga, tener que estar pendiente de estos asuntos. Da gusto saber que hay gente trabajando en mejorar la ética pública, pero también da tristeza ver tantos casos de corrupción y abuso de poder. Al final, son nuestros impuestos los que terminamos pagando por estas barbaridades.
¿Ustedes qué opinan? ¿Creen que el problema médico de Barrantes es genuino, o es simplemente una estrategia dilatoria para evitar enfrentarse a las consecuencias de sus actos? Dejen sus comentarios en el foro y cuéntenme: