¡Ay, Dios mío! Esto del presidente Bukele llegando a Costa Rica se ha convertido en el churrito más sabroso del momento, ¿eh? Entre que algunos quieren que lo echen a patadas y otros le abren los brazos, la cosa se puso más caliente que gallina pochada. Pero parece que la realidad legal nos da un balazo frío: el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), según el jurista Joseph Rivera Cheves, no tiene ningún tipo de autoridad para ponerle candado a su viaje.
La polémica arrancó porque varios sectores de la oposición empezaron a gritar “¡Intervención electoral!” tan pronto se rumoreó la visita de Bukele. Querían que el TSE le pusiera el lodo, lo impidiera de alguna forma. Pero, como dice mi abu, “los sueños sueños son”, y la ley es clara: el TSE tiene que ver con organizar las elecciones, nada más. Jugar con las relaciones internacionales y controlar quién entra o sale del país, eso le toca a Zapote, directamente al Poder Ejecutivo.
Rivera Cheves, pa' quitarle migajas al asunto, me explicó que intentar meterse en lo migratorio es una distorsión total de las facultades del TSE. Él va y dice que esto es un tema de alta política exterior, un rollo que nosotros tenemos con otros países, y que meterse ahí sería como querer arreglar un carro con un clavo. ¡Qué torta!
El jurista desgrana tres razones clave. Primero, que el TSE se encarga de lo electoral y punto. Segundo, que la soberanía nacional y la seguridad son temas que escapan completamente a su competencia. Y tercero, que no hay ni una sola letra en la Constitución o en el Código Electoral que le dé el derecho de bloquear la entrada de algún dignatario internacional. ¡Nada, cero absoluto! Directamente a la basura, como dicen por barrios.
Ahora, desde acá donde estamos mirando la cosa, esto deja a nuestros políticos en un brete considerable. Si el TSE se queda viendo la película, significa que la responsabilidad recae totalmente en el Presidente Rodrigo Chaves. Él es el que tiene la última palabra, el que decide si Bukele llega o no a tierras costarricenses, y lo que digiere el mae durante su visita. Presión máxima, amigos, presión máxima. Aquí no hay espacio para equivocarse.
Y ojo, que aunque el TSE no pueda vetarle la entrada, aún le queda la potestad de vigilar el financiamiento y la propaganda. Ahí es donde la cosa se pone interesante. Porque si Bukele empieza a dar marchamoros a favor de algún candidato, el Tribunal puede investigar por intervención extranjera. Eso sí sería un mamarracho, un escándalo de proporciones épicas, y nos pondría a todos temblando como espanto.
¿Cuáles son las consecuencias de este blindaje legal? Bueno, los partidos de la oposición que apostaban a que el TSE les salvaría tendrán que buscarse otra jugada, porque esta vía está tapada. Costa Rica reafirma que respeta sus protocolos diplomáticos, y evita que temas electorales menores arruinen las relaciones con nuestros vecinos. Además, ahora todo el peso político cae sobre Chaves, quien tendrá que lidiar con las declaraciones y acciones de Bukele durante su estadía.
Febrero 2026 está a la vuelta de la esquina y la tensión política está a tope. El TSE será como un espectador atento, esperando a ver cómo se desarrollan los acontecimientos y listo para actuar si alguien se pasa de la raya. Con tantas variables en juego, ¿creen ustedes que la visita de Bukele afectará significativamente el panorama electoral costarricense, o simplemente será un episodio más en nuestra historia política?
La polémica arrancó porque varios sectores de la oposición empezaron a gritar “¡Intervención electoral!” tan pronto se rumoreó la visita de Bukele. Querían que el TSE le pusiera el lodo, lo impidiera de alguna forma. Pero, como dice mi abu, “los sueños sueños son”, y la ley es clara: el TSE tiene que ver con organizar las elecciones, nada más. Jugar con las relaciones internacionales y controlar quién entra o sale del país, eso le toca a Zapote, directamente al Poder Ejecutivo.
Rivera Cheves, pa' quitarle migajas al asunto, me explicó que intentar meterse en lo migratorio es una distorsión total de las facultades del TSE. Él va y dice que esto es un tema de alta política exterior, un rollo que nosotros tenemos con otros países, y que meterse ahí sería como querer arreglar un carro con un clavo. ¡Qué torta!
El jurista desgrana tres razones clave. Primero, que el TSE se encarga de lo electoral y punto. Segundo, que la soberanía nacional y la seguridad son temas que escapan completamente a su competencia. Y tercero, que no hay ni una sola letra en la Constitución o en el Código Electoral que le dé el derecho de bloquear la entrada de algún dignatario internacional. ¡Nada, cero absoluto! Directamente a la basura, como dicen por barrios.
Ahora, desde acá donde estamos mirando la cosa, esto deja a nuestros políticos en un brete considerable. Si el TSE se queda viendo la película, significa que la responsabilidad recae totalmente en el Presidente Rodrigo Chaves. Él es el que tiene la última palabra, el que decide si Bukele llega o no a tierras costarricenses, y lo que digiere el mae durante su visita. Presión máxima, amigos, presión máxima. Aquí no hay espacio para equivocarse.
Y ojo, que aunque el TSE no pueda vetarle la entrada, aún le queda la potestad de vigilar el financiamiento y la propaganda. Ahí es donde la cosa se pone interesante. Porque si Bukele empieza a dar marchamoros a favor de algún candidato, el Tribunal puede investigar por intervención extranjera. Eso sí sería un mamarracho, un escándalo de proporciones épicas, y nos pondría a todos temblando como espanto.
¿Cuáles son las consecuencias de este blindaje legal? Bueno, los partidos de la oposición que apostaban a que el TSE les salvaría tendrán que buscarse otra jugada, porque esta vía está tapada. Costa Rica reafirma que respeta sus protocolos diplomáticos, y evita que temas electorales menores arruinen las relaciones con nuestros vecinos. Además, ahora todo el peso político cae sobre Chaves, quien tendrá que lidiar con las declaraciones y acciones de Bukele durante su estadía.
Febrero 2026 está a la vuelta de la esquina y la tensión política está a tope. El TSE será como un espectador atento, esperando a ver cómo se desarrollan los acontecimientos y listo para actuar si alguien se pasa de la raya. Con tantas variables en juego, ¿creen ustedes que la visita de Bukele afectará significativamente el panorama electoral costarricense, o simplemente será un episodio más en nuestra historia política?