¡Ay, Dios mío! Ya van varios días buscando a don Juan, el pescador que desapareció en el Reventazón. La Cruz Roja sigue movilizada, con gente arriba y abajo del río, buscando cualquier pista. Qué torta la situación, porque este clima lluvioso no ayuda en nada y dificulta la visibilidad.
Todo empezó el domingo pasado, cerca de las nueve de la noche, cuando alguien alertó sobre un accidente acuático en El Cairo de Siquirres. Al parecer, don Juan estaba pescando cuando la corriente lo agarró de sopetón y se lo llevó. Los vecinos dicen que el río andaba bravo esos días, con mucha agua acumulada por las lluvias de la semana anterior. Un brete el que le tocó vivir al pobre hombre.
Mientras tanto, en Puerto Jiménez, la familia de Ashley Rojas, la muchachita de 16 años que desapareció tras el vuelco de una lancha hace ya una semana, todavía mantiene la esperanza. Han sido siete días duros, tratando de asimilar lo sucedido y aferrándose a la idea de que la puedan encontrar sana y salva. La Cruz Roja también anda ahí, revisando la costa y coordinándose con los tour operadores locales para ampliar la búsqueda. Qué cargada deben estar llevando sus padres, diay.
Recordemos que el accidente ocurrió la tarde del martes 6 de enero, cuando la lancha, que transportaba a seis personas incluyendo a Ashley, su madre, su hermano menor, su abuelita, una tía y un primito de cinco añitos, se hundió de repente en medio del mar. Según testigos, todo pasó muy rápido, sin tiempo para reaccionar. Las olas estaban fuertes y eso contribuyó al vuelco. Una verdadera lástima.
Han desplegado buzos especializados, kayaks, drones e incluso equipos de rescate canino para cubrir la mayor área posible. La dificultad radica en la inmensidad del océano y en las condiciones climáticas cambiantes. Además, la corriente marina puede haber arrastrado el cuerpo de Ashley a zonas aún más alejadas. Van echándole ganas, mae, porque saben que la esperanza es lo último que se pierde.
Expertos en seguridad marítima señalan que accidentes como estos suelen ocurrir debido a la falta de medidas de precaución, el exceso de velocidad o la navegación en condiciones meteorológicas adversas. Muchos lancheros, especialmente los que trabajan con turistas, ignoran las regulaciones y ponen en riesgo la vida de las personas. Se necesita más control y supervisión por parte de las autoridades competentes. La verdad, esto nos obliga a reflexionar sobre la importancia de priorizar la seguridad en nuestras actividades acuáticas.
Y hablando de seguridad, ¿recuerdan el caso de los pandilleros que iban siendo perseguidos con armas de grueso calibre y terminaron huyendo frente al albergue del PANI? Qué nivel de irresponsabilidad! Parece que la delincuencia juvenil va de mal en peor. Y luego resulta que hay políticos que defienden a estos tipos... ¡No me hagan niño! Creo que necesitamos un cambio radical en la manera de abordar este problema. Hay que meterle camisa de fuerza, vamos.
En fin, entre la búsqueda de don Juan y la incertidumbre por Ashley, este ha sido un mes complicado para muchas familias costarricenses. Esperemos que pronto haya buenas noticias y que podamos sentirnos un poco más tranquilos. Pero dime, ¿crees que las autoridades deberían endurecer las leyes de tránsito marítimo para evitar tragedias como estas en el futuro, o prefieres que mantengan el enfoque actual?
Todo empezó el domingo pasado, cerca de las nueve de la noche, cuando alguien alertó sobre un accidente acuático en El Cairo de Siquirres. Al parecer, don Juan estaba pescando cuando la corriente lo agarró de sopetón y se lo llevó. Los vecinos dicen que el río andaba bravo esos días, con mucha agua acumulada por las lluvias de la semana anterior. Un brete el que le tocó vivir al pobre hombre.
Mientras tanto, en Puerto Jiménez, la familia de Ashley Rojas, la muchachita de 16 años que desapareció tras el vuelco de una lancha hace ya una semana, todavía mantiene la esperanza. Han sido siete días duros, tratando de asimilar lo sucedido y aferrándose a la idea de que la puedan encontrar sana y salva. La Cruz Roja también anda ahí, revisando la costa y coordinándose con los tour operadores locales para ampliar la búsqueda. Qué cargada deben estar llevando sus padres, diay.
Recordemos que el accidente ocurrió la tarde del martes 6 de enero, cuando la lancha, que transportaba a seis personas incluyendo a Ashley, su madre, su hermano menor, su abuelita, una tía y un primito de cinco añitos, se hundió de repente en medio del mar. Según testigos, todo pasó muy rápido, sin tiempo para reaccionar. Las olas estaban fuertes y eso contribuyó al vuelco. Una verdadera lástima.
Han desplegado buzos especializados, kayaks, drones e incluso equipos de rescate canino para cubrir la mayor área posible. La dificultad radica en la inmensidad del océano y en las condiciones climáticas cambiantes. Además, la corriente marina puede haber arrastrado el cuerpo de Ashley a zonas aún más alejadas. Van echándole ganas, mae, porque saben que la esperanza es lo último que se pierde.
Expertos en seguridad marítima señalan que accidentes como estos suelen ocurrir debido a la falta de medidas de precaución, el exceso de velocidad o la navegación en condiciones meteorológicas adversas. Muchos lancheros, especialmente los que trabajan con turistas, ignoran las regulaciones y ponen en riesgo la vida de las personas. Se necesita más control y supervisión por parte de las autoridades competentes. La verdad, esto nos obliga a reflexionar sobre la importancia de priorizar la seguridad en nuestras actividades acuáticas.
Y hablando de seguridad, ¿recuerdan el caso de los pandilleros que iban siendo perseguidos con armas de grueso calibre y terminaron huyendo frente al albergue del PANI? Qué nivel de irresponsabilidad! Parece que la delincuencia juvenil va de mal en peor. Y luego resulta que hay políticos que defienden a estos tipos... ¡No me hagan niño! Creo que necesitamos un cambio radical en la manera de abordar este problema. Hay que meterle camisa de fuerza, vamos.
En fin, entre la búsqueda de don Juan y la incertidumbre por Ashley, este ha sido un mes complicado para muchas familias costarricenses. Esperemos que pronto haya buenas noticias y que podamos sentirnos un poco más tranquilos. Pero dime, ¿crees que las autoridades deberían endurecer las leyes de tránsito marítimo para evitar tragedias como estas en el futuro, o prefieres que mantengan el enfoque actual?