¡Aguante, gente! Después del qué dirán y el rollo con Venezuela y Estados Unidos, todos estábamos pensando que nos iban a subir hasta el techo la gasolina. Pero parece que podemos respirar tranquilos, porque los empresarios del combustible dicen que no habrá drama ni aumento repentino en los precios que pagamos en la bomba. Un alivio, díganle a nuestros bolsillos.
La cosa es que el mercado del petróleo es como un niño pequeño; si le haces un ruido, se pone a llorar. Esa incertidumbre geopolítica, como le gusta decir a los expertos, siempre nos afecta directamente porque nosotros acá en Costa Rica dependemos totalmente de importar todo el combustible que necesitamos. Entonces, cualquier cosita que pase allá afuera, se siente acá adentro, directo en nuestro bolsillo, vamos.
José Miguel Masís, el jefe de la Cámara de Empresarios del Combustible (CEC), salió a tranquilizarnos diciendo que el abastecimiento va estar bien, sin problemas. Según él, siempre han tenido todo bajo control y no esperan ninguna sorpresa desagradable. Quiere decir que no nos tenemos que preocupar por quedarnos varados en medio de la carretera, ¡eso sería un verdadero maje!
Ahora bien, la CEC tampoco es que está echándose flores. Reconocen que el panorama mundial está un poco loco, pero aseguran que tienen todo previsto. Estiman que los precios del petróleo van a fluctuar, sí, pero dentro de un rango manejable, entre unos $60 y $70 dólares por barril. Eso, para ponerlo en perspectiva, no es tan malo considerando todo el circo que se armó.
Y claro, mientras tanto, ellos nos dan algunos consejos para ahorrar un poquito. Mantenernos responsables con el consumo, cuidar bien nuestros carros para que no jalen más de lo necesario y conducir tranqui, sin acelerar como si fueran corredores de Fórmula Uno. Nada de andar pisándole al piso, ¡cuidémonos las llantas y el planeta también!
Algunos analistas políticos opinan que esto podría tener implicaciones más amplias en la economía nacional. Argumentan que la estabilidad en los precios del combustible podría ayudar a controlar la inflación y darle un respiro a las familias costaricenses. Aunque, siendo honestos, con cómo anda la cosa, no esperamos milagros, pero bueno, uno tiene que agarrarle esperanza, ¿no?
Pero ojo, que no todo es color de rosa. Algunos economistas advierten que esta calma podría ser temporal y que, de repente, nos llevamos una sorpresa fea. Recuérdanos la vez que el dólar se vino arriba y nos dejó temblando. Así que hay que seguir de cerca la situación internacional y estar preparados para cualquier eventualidad. Siempre es mejor prevenir que lamentar, como dice mi abu.
En fin, parece que por ahora no tendremos que empezar a caminar al palo. Pero dime, ¿crees que esta tranquilidad durará mucho o deberíamos prepararnos para lo peor? ¿Cómo piensas adaptar tus hábitos de conducción y consumo para ahorrar combustible y contribuir a un futuro más sostenible para Costa Rica?
La cosa es que el mercado del petróleo es como un niño pequeño; si le haces un ruido, se pone a llorar. Esa incertidumbre geopolítica, como le gusta decir a los expertos, siempre nos afecta directamente porque nosotros acá en Costa Rica dependemos totalmente de importar todo el combustible que necesitamos. Entonces, cualquier cosita que pase allá afuera, se siente acá adentro, directo en nuestro bolsillo, vamos.
José Miguel Masís, el jefe de la Cámara de Empresarios del Combustible (CEC), salió a tranquilizarnos diciendo que el abastecimiento va estar bien, sin problemas. Según él, siempre han tenido todo bajo control y no esperan ninguna sorpresa desagradable. Quiere decir que no nos tenemos que preocupar por quedarnos varados en medio de la carretera, ¡eso sería un verdadero maje!
Ahora bien, la CEC tampoco es que está echándose flores. Reconocen que el panorama mundial está un poco loco, pero aseguran que tienen todo previsto. Estiman que los precios del petróleo van a fluctuar, sí, pero dentro de un rango manejable, entre unos $60 y $70 dólares por barril. Eso, para ponerlo en perspectiva, no es tan malo considerando todo el circo que se armó.
Y claro, mientras tanto, ellos nos dan algunos consejos para ahorrar un poquito. Mantenernos responsables con el consumo, cuidar bien nuestros carros para que no jalen más de lo necesario y conducir tranqui, sin acelerar como si fueran corredores de Fórmula Uno. Nada de andar pisándole al piso, ¡cuidémonos las llantas y el planeta también!
Algunos analistas políticos opinan que esto podría tener implicaciones más amplias en la economía nacional. Argumentan que la estabilidad en los precios del combustible podría ayudar a controlar la inflación y darle un respiro a las familias costaricenses. Aunque, siendo honestos, con cómo anda la cosa, no esperamos milagros, pero bueno, uno tiene que agarrarle esperanza, ¿no?
Pero ojo, que no todo es color de rosa. Algunos economistas advierten que esta calma podría ser temporal y que, de repente, nos llevamos una sorpresa fea. Recuérdanos la vez que el dólar se vino arriba y nos dejó temblando. Así que hay que seguir de cerca la situación internacional y estar preparados para cualquier eventualidad. Siempre es mejor prevenir que lamentar, como dice mi abu.
En fin, parece que por ahora no tendremos que empezar a caminar al palo. Pero dime, ¿crees que esta tranquilidad durará mucho o deberíamos prepararnos para lo peor? ¿Cómo piensas adaptar tus hábitos de conducción y consumo para ahorrar combustible y contribuir a un futuro más sostenible para Costa Rica?