¡Ay, Dios mío! Aquí seguimos con la previa electoral a toda máquina, y ahora nos sale el abogado penalista Juan Diego Castro a soltar la bomba de que los debates no valen ni un carajo. Sí, así textualmente, usted me escucha. El mae, que quiere entrar a la Asamblea, dice que son puro teatro y que no tocan los temas que realmente le importan al pueblo. Imagínate, parece que le dio urticaria verlos.
El comentario salió en un video que lanzó pa' sus redes sociales, donde va directo al grano, sin rodeos. No hay tiempo pa' regaños, dice el tipo. Es que según él, estos debates se han convertido en un circo mediático donde los candidatos se dedican más a restregarse entre ellos que a proponer soluciones reales para los problemas del país. Y eso, vamos a admitirlo, a veces no anda tan lejos de la verdad. Uno ve esos interrupciones, esas acusaciones cruzadas... ¡una torta!
Y ahí nomás empieza a sacar los pernos. Menciona que asuntos importantísimos como la justicia – que anda como pataleando desde hace años – apenas se les da una pincelada en los debates. Dice que se enfocan más en cosas secundarias, en ocurrencias que no llevan a ninguna parte. “Miren las consecuencias, las ocurrencias sobre seguridad pública,” exclamó, con cara de pocos amigos. Parece que el mae está harto de tanta paja mental.
Para ponerle sabor al asunto, el señor Castro también apunta que otros temas cruciales, como la economía, la educación o el medio ambiente, terminan siendo tratados como si fueran churros. Se va al brete de que se les resta importancia, que no se les da la profundidad necesaria. “Miren las ocurrencias sobre los otros tópicos vitales para la verdadera discusión política”, insistió, visiblemente molesto. Uno piensa, y el mae tiene razón, a veces se siente como si estuvieran hablando por hablar, buscando quedar bien con la tele.
Ahora, claro, esto ha encendido todas las alarmas en el mundo político. Sus detractores ya lo están tachando de evasivo, de querer evitar asumir compromisos públicos. Pero sus seguidores dicen que el mae está diciendo la verdad, que los debates son inútiles y que es hora de buscar otras formas de informar a la gente sobre las propuestas de los candidatos. A ver quién tiene la razón, ¿eh?
Esto también levanta la discusión sobre qué esperar de este proceso electoral. ¿Son los debates realmente necesarios? ¿Sirven para algo más que para darle publicidad a los candidatos? Mucha gente piensa que no, que es mejor informarse directamente de las propuestas de cada partido y tomar una decisión basada en eso. Y vaya que tenemos hartas opciones pa’ investigar, con tantas entrevistas, artículos y videos circulando por internet.
Pero la cuestión es que, con declaraciones como la del señor Castro, se pone en tela de juicio todo el sistema. Se abre un debate sobre cómo mejorar la comunicación entre los políticos y la ciudadanía. ¿Deberíamos cambiar el formato de los debates? ¿Incluir más participación ciudadana? ¿O simplemente abandonarlos por completo y buscar otras vías para presentar nuestras ideas? Diay, preguntas que dan vuelta en la cabeza… Una vara complicada, sin duda alguna.
En fin, lo cierto es que esta polémica ha encendido las redes sociales y ha puesto a reflexionar a muchos sobre el futuro de los debates electorales. Así que, mijos, cuéntenme: ¿ustedes creen que los debates sirven para algo, o son solo un espectáculo vacío? ¿Sería mejor buscar otras maneras de conocer las propuestas de los candidatos?
El comentario salió en un video que lanzó pa' sus redes sociales, donde va directo al grano, sin rodeos. No hay tiempo pa' regaños, dice el tipo. Es que según él, estos debates se han convertido en un circo mediático donde los candidatos se dedican más a restregarse entre ellos que a proponer soluciones reales para los problemas del país. Y eso, vamos a admitirlo, a veces no anda tan lejos de la verdad. Uno ve esos interrupciones, esas acusaciones cruzadas... ¡una torta!
Y ahí nomás empieza a sacar los pernos. Menciona que asuntos importantísimos como la justicia – que anda como pataleando desde hace años – apenas se les da una pincelada en los debates. Dice que se enfocan más en cosas secundarias, en ocurrencias que no llevan a ninguna parte. “Miren las consecuencias, las ocurrencias sobre seguridad pública,” exclamó, con cara de pocos amigos. Parece que el mae está harto de tanta paja mental.
Para ponerle sabor al asunto, el señor Castro también apunta que otros temas cruciales, como la economía, la educación o el medio ambiente, terminan siendo tratados como si fueran churros. Se va al brete de que se les resta importancia, que no se les da la profundidad necesaria. “Miren las ocurrencias sobre los otros tópicos vitales para la verdadera discusión política”, insistió, visiblemente molesto. Uno piensa, y el mae tiene razón, a veces se siente como si estuvieran hablando por hablar, buscando quedar bien con la tele.
Ahora, claro, esto ha encendido todas las alarmas en el mundo político. Sus detractores ya lo están tachando de evasivo, de querer evitar asumir compromisos públicos. Pero sus seguidores dicen que el mae está diciendo la verdad, que los debates son inútiles y que es hora de buscar otras formas de informar a la gente sobre las propuestas de los candidatos. A ver quién tiene la razón, ¿eh?
Esto también levanta la discusión sobre qué esperar de este proceso electoral. ¿Son los debates realmente necesarios? ¿Sirven para algo más que para darle publicidad a los candidatos? Mucha gente piensa que no, que es mejor informarse directamente de las propuestas de cada partido y tomar una decisión basada en eso. Y vaya que tenemos hartas opciones pa’ investigar, con tantas entrevistas, artículos y videos circulando por internet.
Pero la cuestión es que, con declaraciones como la del señor Castro, se pone en tela de juicio todo el sistema. Se abre un debate sobre cómo mejorar la comunicación entre los políticos y la ciudadanía. ¿Deberíamos cambiar el formato de los debates? ¿Incluir más participación ciudadana? ¿O simplemente abandonarlos por completo y buscar otras vías para presentar nuestras ideas? Diay, preguntas que dan vuelta en la cabeza… Una vara complicada, sin duda alguna.
En fin, lo cierto es que esta polémica ha encendido las redes sociales y ha puesto a reflexionar a muchos sobre el futuro de los debates electorales. Así que, mijos, cuéntenme: ¿ustedes creen que los debates sirven para algo, o son solo un espectáculo vacío? ¿Sería mejor buscar otras maneras de conocer las propuestas de los candidatos?