¡Ay, pata negra! Aquí la cosa se puso turbia en Paraíso, Cartago. Don Carlos Luis Román Campos, un señor de la tercera edad bien querido en el barrio San Antonio, desapareció sin dejar rastro desde ayer al mediodía. La familia anda desesperada y buscando por todos lados, pero hasta ahora, ¡ni pum! Nadie lo ha visto.
Según nos cuentan los familiares directos, don Carlos salió de su casa como cualquier otro día, echándose una caminadita, pero nunca regresó. Lo más raro es que no avisó a dónde iba, ni dejó ninguna nota. Eso ha encendido todas las alarmas porque, como dicen por ahí, a estas edades uno ya sabe cómo hacer las cosas, ¿verdad?
Imagínate el susto que se agarró la hija de don Carlos, Doña Marta. Ella fue quien dio la voz de alerta, contándonos que han recorrido casi todo el cantón, preguntando a vecinos, amigos y comerciantes, pero nadie lo ha cruzado. La preocupación es enorme, sobre todo porque estamos hablando de un hombre mayor que podría necesitar atención médica o simplemente haberse perdido, Dios diría amén.
Y es que, vamos a ser honestos, el clima aquí en Cartago anda medio loco últimamente. Un día sol radiante y al rato una lluviona que te empapa hasta los huesos. Imagínate si un personito así se mete en algún brete con estos cambios bruscos de temperatura… ¡uff!
Por eso mismo, la familia no se anda con rodeos y ha hecho público el caso pidiendo ayuda a toda la comunidad. Han puesto volantes por todo el barrio y están usando las redes sociales para difundir la información. “Estamos muy angustiados, mae,” nos dijo Doña Marta entre lágrimas. “Cualquier detalle, por pequeño que sea, puede ayudarnos a encontrarlo.”
Las autoridades también están metidas en la vaina. Efectivos de Fuerza Pública andan patrullando la zona y el OIJ está colaborando en la búsqueda. Se revisan cámaras de seguridad y se está rastreando cualquier pista que pueda llevarlos a don Carlos. Pero, como siempre decimos, la colaboración ciudadana es clave. ¡Un ojo avizor puede hacer la diferencia!
Ahora, les voy a poner el número de teléfono directo de Doña Marta para que, si ven a alguien que se le parece remotamente, o tienen alguna información, ¡la pasen rapidísimo! No hay tiempo que perder. El código es 8659-4061. Vamos a unirnos para ayudar a traer a don Carlos de vuelta a casa sano y salvo. Recordemos que nuestros mayores merecen todo nuestro cariño y protección, sobre todo en momentos como estos.
La incertidumbre se siente como un peso en el pecho y la esperanza es lo único que queda. Así que, mis queridos lectores, aquí va mi pregunta para ustedes: ¿cree usted que campañas de concientización sobre la importancia de mantener informados a nuestros adultos mayores podrían prevenir casos como este en el futuro? ¡Déjenme sus opiniones en la sección de comentarios! Estoy ansioso por leerlas y ver qué piensa nuestra comunidad tica al respecto.
Según nos cuentan los familiares directos, don Carlos salió de su casa como cualquier otro día, echándose una caminadita, pero nunca regresó. Lo más raro es que no avisó a dónde iba, ni dejó ninguna nota. Eso ha encendido todas las alarmas porque, como dicen por ahí, a estas edades uno ya sabe cómo hacer las cosas, ¿verdad?
Imagínate el susto que se agarró la hija de don Carlos, Doña Marta. Ella fue quien dio la voz de alerta, contándonos que han recorrido casi todo el cantón, preguntando a vecinos, amigos y comerciantes, pero nadie lo ha cruzado. La preocupación es enorme, sobre todo porque estamos hablando de un hombre mayor que podría necesitar atención médica o simplemente haberse perdido, Dios diría amén.
Y es que, vamos a ser honestos, el clima aquí en Cartago anda medio loco últimamente. Un día sol radiante y al rato una lluviona que te empapa hasta los huesos. Imagínate si un personito así se mete en algún brete con estos cambios bruscos de temperatura… ¡uff!
Por eso mismo, la familia no se anda con rodeos y ha hecho público el caso pidiendo ayuda a toda la comunidad. Han puesto volantes por todo el barrio y están usando las redes sociales para difundir la información. “Estamos muy angustiados, mae,” nos dijo Doña Marta entre lágrimas. “Cualquier detalle, por pequeño que sea, puede ayudarnos a encontrarlo.”
Las autoridades también están metidas en la vaina. Efectivos de Fuerza Pública andan patrullando la zona y el OIJ está colaborando en la búsqueda. Se revisan cámaras de seguridad y se está rastreando cualquier pista que pueda llevarlos a don Carlos. Pero, como siempre decimos, la colaboración ciudadana es clave. ¡Un ojo avizor puede hacer la diferencia!
Ahora, les voy a poner el número de teléfono directo de Doña Marta para que, si ven a alguien que se le parece remotamente, o tienen alguna información, ¡la pasen rapidísimo! No hay tiempo que perder. El código es 8659-4061. Vamos a unirnos para ayudar a traer a don Carlos de vuelta a casa sano y salvo. Recordemos que nuestros mayores merecen todo nuestro cariño y protección, sobre todo en momentos como estos.
La incertidumbre se siente como un peso en el pecho y la esperanza es lo único que queda. Así que, mis queridos lectores, aquí va mi pregunta para ustedes: ¿cree usted que campañas de concientización sobre la importancia de mantener informados a nuestros adultos mayores podrían prevenir casos como este en el futuro? ¡Déjenme sus opiniones en la sección de comentarios! Estoy ansioso por leerlas y ver qué piensa nuestra comunidad tica al respecto.