¡Ay, Dios mío! Esto se puso bueno, parce. Resulta que Mario Antonio Carvajal Brenes, un señor de los negocios de Heredia, le soltó 10 millones de colones a la campaña de Laura Fernández, la aspirante a presidenta por Pueblo Soberano. Pero la cosa no pinta tan limpia como parece, y el Tribunal Supremos de Elecciones (TSE) ya anda rascándose la cabeza preguntándose de dónde sacó tanto billete este señor.
Carvajal Brenes, que según dice se dedica a los “servicios financieros”, salió a declarar que no tiene problemas y que ya le dio toda la información que le pidió el TSE para demostrar que sí puede cubrir esa lana. Eso suena bien en teoría, pero vaya que la trama se ha complicado más de lo que uno esperaba, chévere. Es que resulta que hay dos versiones diferentes de quién hizo esa donación, lo que ha levantado ampalladas sospechas entre los políticos y, claro, nosotros, los ciudadanos, estamos viendo esto con lupa.
El TSE confirmó que la campaña de Fernández les pasó un número de cédula diferente al que aparece en el reporte oficial de donantes. Según ese reporte, la donación la hizo un tal Mario Antonio González, pero el número de cédula que le dieron ahora pertenece a Carvajal Brenes. ¡Un verdadero chinchorreo!, díganlo ustedes. Imagínate, primero dicen que es González, luego sale que es Carvajal. Parece novela de Avenida Brasil, pero con plata de campaña enmedio, ay cópa…!
Ronald Chacón, el jefe del Departamento de Financiamiento de Partidos Políticos del TSE, explicó que aunque el partido presentó una aclaración, van a investigar a fondo la situación. Ya abrieron un expediente administrativo (DFPP-EE-004-2025) y dicen que están revisando todos los papeles. Lo que nos queda claro es que esto no se va a solucionar con un chocolate caliente, sino que va a requerir bastante trabajo y, seguramente, algunos sobresaltos para Pueblo Soberano.
Pero eso no es todo, parce. Al parecer, en el reporte de financiamiento anterior, el partido reportó la donación a nombre de otra persona, ¡una señora de apellido Artavia de Rancho Redondo! Esta señora salió a decir que desconoce totalmente la donación y que nadie usó su cédula sin permiso. Esto ya huele a gallina flaca, y la prensa está encima del asunto, buscando sacar a relucir toda la verdad.
Carvajal Brenes, por su parte, insiste en que sí hizo la donación porque cree en el proyecto de Fernández. Dice que comparten la misma ideología y que él piensa que con ella como presidenta el país estará mejor. Bueno, esperemos que esas convicciones le sirvan para aclarar todas estas dudas que han surgido, porque la gente ya está cuestionando de dónde saca el dinero para hacer donaciones así, especialmente en estos tiempos difíciles que estamos viviendo, mi pana. Y ni hablar del comentario en redes sociales... ¡qué brasa!
Y para complicar aún más las cosas, resulta que Carvajal Brenes es CEO de American Factoring, una empresa que hace descuentos de facturas y presta dinero para licitaciones. Dicen que ofrecen membresías profesionales que cuestan un ojo de la cara, y según Tribu-CR, también tiene varias sociedades anónimas en las que participa. Su salario promedio mensual ronda los 573 mil colones, pero ha oscilado bastante a lo largo de los años. Un buen agarrón, sin duda alguna, pero suficiente para justificar una donación de 10 millones a una campaña política?
Con tanta controversia y preguntas sin respuesta, uno se pregunta: ¿Estamos frente a una simple equivocación administrativa o a algo mucho más turbio? ¿Cómo es posible que haya tantos datos contradictorios sobre la identidad del donante? ¿Y qué implicaciones tendrá esto para la credibilidad de la candidatura de Laura Fernández? Compartan sus opiniones y teorías en el foro – ¡quiero saber qué piensan ustedes sobre este mamotreto!
Carvajal Brenes, que según dice se dedica a los “servicios financieros”, salió a declarar que no tiene problemas y que ya le dio toda la información que le pidió el TSE para demostrar que sí puede cubrir esa lana. Eso suena bien en teoría, pero vaya que la trama se ha complicado más de lo que uno esperaba, chévere. Es que resulta que hay dos versiones diferentes de quién hizo esa donación, lo que ha levantado ampalladas sospechas entre los políticos y, claro, nosotros, los ciudadanos, estamos viendo esto con lupa.
El TSE confirmó que la campaña de Fernández les pasó un número de cédula diferente al que aparece en el reporte oficial de donantes. Según ese reporte, la donación la hizo un tal Mario Antonio González, pero el número de cédula que le dieron ahora pertenece a Carvajal Brenes. ¡Un verdadero chinchorreo!, díganlo ustedes. Imagínate, primero dicen que es González, luego sale que es Carvajal. Parece novela de Avenida Brasil, pero con plata de campaña enmedio, ay cópa…!
Ronald Chacón, el jefe del Departamento de Financiamiento de Partidos Políticos del TSE, explicó que aunque el partido presentó una aclaración, van a investigar a fondo la situación. Ya abrieron un expediente administrativo (DFPP-EE-004-2025) y dicen que están revisando todos los papeles. Lo que nos queda claro es que esto no se va a solucionar con un chocolate caliente, sino que va a requerir bastante trabajo y, seguramente, algunos sobresaltos para Pueblo Soberano.
Pero eso no es todo, parce. Al parecer, en el reporte de financiamiento anterior, el partido reportó la donación a nombre de otra persona, ¡una señora de apellido Artavia de Rancho Redondo! Esta señora salió a decir que desconoce totalmente la donación y que nadie usó su cédula sin permiso. Esto ya huele a gallina flaca, y la prensa está encima del asunto, buscando sacar a relucir toda la verdad.
Carvajal Brenes, por su parte, insiste en que sí hizo la donación porque cree en el proyecto de Fernández. Dice que comparten la misma ideología y que él piensa que con ella como presidenta el país estará mejor. Bueno, esperemos que esas convicciones le sirvan para aclarar todas estas dudas que han surgido, porque la gente ya está cuestionando de dónde saca el dinero para hacer donaciones así, especialmente en estos tiempos difíciles que estamos viviendo, mi pana. Y ni hablar del comentario en redes sociales... ¡qué brasa!
Y para complicar aún más las cosas, resulta que Carvajal Brenes es CEO de American Factoring, una empresa que hace descuentos de facturas y presta dinero para licitaciones. Dicen que ofrecen membresías profesionales que cuestan un ojo de la cara, y según Tribu-CR, también tiene varias sociedades anónimas en las que participa. Su salario promedio mensual ronda los 573 mil colones, pero ha oscilado bastante a lo largo de los años. Un buen agarrón, sin duda alguna, pero suficiente para justificar una donación de 10 millones a una campaña política?
Con tanta controversia y preguntas sin respuesta, uno se pregunta: ¿Estamos frente a una simple equivocación administrativa o a algo mucho más turbio? ¿Cómo es posible que haya tantos datos contradictorios sobre la identidad del donante? ¿Y qué implicaciones tendrá esto para la credibilidad de la candidatura de Laura Fernández? Compartan sus opiniones y teorías en el foro – ¡quiero saber qué piensan ustedes sobre este mamotreto!