¡Ay, Dios mío! El caso Barrenador sigue dando de qué hablar, pero ahora con un giro inesperado. Jorge Luis Araya, quien anda metido de lleno en este lío judicial, soltó la bomba cuestionando las dietas que se embolsan los directivos de la CCSS. Imagínate, ¡casi sesenta mil colones por sesión! Según él, ¡qué despiche!
Araya, que seguramente andaba con el corazón en la mano al decir esto, argumenta que es “impopular” y que la gente espera ver en la Junta Directiva a los cerebritos del país, gente que aporte con su sapiencia y experiencia. Pero claro, para eso hay que incentivarlos, dice el señor. Como si no fuera suficiente estar recibiendo una dieta de esos bártulos, necesita un empujoncito extra.
Y no se quedó ahí, pues Araya lanzó otra propuesta jugosa: dividir la CCSS en dos órganos colegiados, uno dedicado exclusivamente a las pensiones. Porque, según él, ese tema ha quedado “relegado”, como dicen por acá, olvidado en un rincón. Claramente está viendo un problema donde quizás no lo había visto nadie, o tal vez sí, pero nadie se atrevía a decirlo tan claro.
Pero la joyita llegó cuando propuso que la institución sea dirigida por una gerencia general fuerte, en lugar de una presidencia ejecutiva. Dice que así se evadiría la politización del cargo. ¡Uf, qué vareta! Porque ya sabemos cómo algunos políticos le dan para atrás a la gestión pública, buscando siempre sus propios intereses. Él quiere que la CCSS funcione como un reloj suizo, eh.
Ahora bien, entremos en materia. ¿Es justo que los directivos de la CCSS ganen tanto por asistir a reuniones? Muchos dirán que sí, porque asumen responsabilidades importantes. Otros, como nuestro querido Araya, pensarán que es un abuso. Lo cierto es que la percepción pública está bastante dañada, especialmente después de escándalos como el Barrenador, donde la confianza en las instituciones se ha desplomado.
Y hablando de confianza, la propuesta de separar las pensiones en un órgano independiente podría tener sentido. Porque admitámoslo, el tema de las jubilaciones es un dolor de cabeza para muchos costarricenses. Una gestión especializada podría mejorar la eficiencia y transparencia en la administración de estos fondos, que son sagrados para quienes han trabajado toda su vida.
En cuanto a la idea de la gerencia general, también suena interesante. Despolitizar el liderazgo de la CCSS podría traer aires frescos y permitir que profesionales competentes tomen decisiones basadas en criterios técnicos y no en afinidades políticas. ¡Qué carga! Hay tantos funcionarios capaces en Costa Rica que merecen la oportunidad de liderar la Caja.
Entonces, compas del foro, díganme: ¿creen que las propuestas de Jorge Luis Araya son soluciones viables para los problemas de la CCSS? ¿Debería la Junta Directiva recibir dietas tan elevadas, o sería mejor buscar otros mecanismos para atraer talento? ¡Desempolven el teclado y métanse en el debate! Este brete amerita una conversación seria y constructiva, para que la Caja vuelva a andar como debería.
Araya, que seguramente andaba con el corazón en la mano al decir esto, argumenta que es “impopular” y que la gente espera ver en la Junta Directiva a los cerebritos del país, gente que aporte con su sapiencia y experiencia. Pero claro, para eso hay que incentivarlos, dice el señor. Como si no fuera suficiente estar recibiendo una dieta de esos bártulos, necesita un empujoncito extra.
Y no se quedó ahí, pues Araya lanzó otra propuesta jugosa: dividir la CCSS en dos órganos colegiados, uno dedicado exclusivamente a las pensiones. Porque, según él, ese tema ha quedado “relegado”, como dicen por acá, olvidado en un rincón. Claramente está viendo un problema donde quizás no lo había visto nadie, o tal vez sí, pero nadie se atrevía a decirlo tan claro.
Pero la joyita llegó cuando propuso que la institución sea dirigida por una gerencia general fuerte, en lugar de una presidencia ejecutiva. Dice que así se evadiría la politización del cargo. ¡Uf, qué vareta! Porque ya sabemos cómo algunos políticos le dan para atrás a la gestión pública, buscando siempre sus propios intereses. Él quiere que la CCSS funcione como un reloj suizo, eh.
Ahora bien, entremos en materia. ¿Es justo que los directivos de la CCSS ganen tanto por asistir a reuniones? Muchos dirán que sí, porque asumen responsabilidades importantes. Otros, como nuestro querido Araya, pensarán que es un abuso. Lo cierto es que la percepción pública está bastante dañada, especialmente después de escándalos como el Barrenador, donde la confianza en las instituciones se ha desplomado.
Y hablando de confianza, la propuesta de separar las pensiones en un órgano independiente podría tener sentido. Porque admitámoslo, el tema de las jubilaciones es un dolor de cabeza para muchos costarricenses. Una gestión especializada podría mejorar la eficiencia y transparencia en la administración de estos fondos, que son sagrados para quienes han trabajado toda su vida.
En cuanto a la idea de la gerencia general, también suena interesante. Despolitizar el liderazgo de la CCSS podría traer aires frescos y permitir que profesionales competentes tomen decisiones basadas en criterios técnicos y no en afinidades políticas. ¡Qué carga! Hay tantos funcionarios capaces en Costa Rica que merecen la oportunidad de liderar la Caja.
Entonces, compas del foro, díganme: ¿creen que las propuestas de Jorge Luis Araya son soluciones viables para los problemas de la CCSS? ¿Debería la Junta Directiva recibir dietas tan elevadas, o sería mejor buscar otros mecanismos para atraer talento? ¡Desempolven el teclado y métanse en el debate! Este brete amerita una conversación seria y constructiva, para que la Caja vuelva a andar como debería.