¡Ay, Dios mío! Esto sí que es una vaina caliente, mi gente. Resulta que Darren Woods, el man de ExxonMobil, soltó la bomba diciendo que en Venezuela 'es imposible invertir'. Imagínate, imposible. Dos veces ya le han confiscado sus activos, y ahora parece que necesitan un milagro, o mejor dicho, un empujón de Donald Trump, para meterle otro peso.
Para entender la magnitud del brete, hay que recordar que Venezuela ha sido durante años un proveedor importante de petróleo para varias economías, incluyendo – aunque indirectamente – la nuestra. Las sanciones internacionales y la inestabilidad política han hecho trizas cualquier intento de inversión extranjera, y esto de ExxonMobil confirma que la situación está más que fea. Parece que la ‘vara’ venezolana está bien, bien salada últimamente.
Woods hizo estas declaraciones durante una reunión con Trump en la Casa Blanca. Ahí, le dejó caer que espera esos cambios radicales bajo la administración Trump. ¡Qué carga! Porque eso implica que mientras tanto, la incertidumbre sigue flotando encima de Venezuela y, consecuentemente, impacta el mercado energético global. No es como si estuviéramos comprando petróleo directamente de Venezuela, pero claro, cualquier alteración en el suministro mundial nos toca también, mánguez.
Lo que más me preocupa es cómo esto puede afectar la economía tica a largo plazo. Aunque somos un país pequeño, dependemos de la estabilidad económica regional. Un colapso económico en Venezuela puede generar tensiones migratorias, fluctuaciones en los precios del combustible y demás complicaciones que nos tocarían lidiar aquí en nuestro querido Costa Rica. Tenemos que estar ojo avizor, porque estos temas siempre terminan afectándonos, diay.
Algunos analistas sugieren que la postura de Trump podría implicar un acercamiento diplomático con Venezuela, buscando establecer condiciones favorables para la inversión extranjera. Pero eso suena a cuento chino, ¿verdad? Trump no es precisamente conocido por sus políticas blandas. Lo más probable es que exija concesiones significativas del gobierno venezolano en términos de derechos humanos y transparencia. Eso, claro, dependerá mucho de cómo se desarrolle la situación interna venezolana.
Y hablando de situaciones internas, la oposición venezolana está tratando de capitalizar este momento. Buscan mostrar que la incapacidad del gobierno actual para atraer inversiones es prueba de su fracaso. Han aprovechado las declaraciones de Woods para redoblar su campaña internacional, pidiendo apoyo a países como Estados Unidos y Costa Rica, entre otros. Ya saben, la política es un juego de ajedrez complicado, mi pana.
En Costa Rica, la comunidad empresarial observa con atención los acontecimientos en Venezuela. Muchos temen que la inestabilidad regional pueda afectar negativamente el clima de negocios y desalentar nuevas inversiones. Se habla de diversificar las fuentes de energía, buscar alternativas al petróleo tradicional... ¡qué carga tener que pensar en todo esto! Pero bueno, así es la vida, tenemos que adaptarnos, ¿no?
En fin, este asunto de Venezuela y ExxonMobil es un verdadero chocolate amargo. Por un lado, vemos la oportunidad de que Trump impulse cambios positivos; por otro, la realidad es que la situación es sumamente complicada y las consecuencias podrían ser duras. Ahora, dime, ¿crees que realmente veremos una mejora significativa en la inversión en Venezuela bajo la administración Trump, o estamos ante otra decepción más? ¡Déjame leer tus opiniones en los comentarios!
Para entender la magnitud del brete, hay que recordar que Venezuela ha sido durante años un proveedor importante de petróleo para varias economías, incluyendo – aunque indirectamente – la nuestra. Las sanciones internacionales y la inestabilidad política han hecho trizas cualquier intento de inversión extranjera, y esto de ExxonMobil confirma que la situación está más que fea. Parece que la ‘vara’ venezolana está bien, bien salada últimamente.
Woods hizo estas declaraciones durante una reunión con Trump en la Casa Blanca. Ahí, le dejó caer que espera esos cambios radicales bajo la administración Trump. ¡Qué carga! Porque eso implica que mientras tanto, la incertidumbre sigue flotando encima de Venezuela y, consecuentemente, impacta el mercado energético global. No es como si estuviéramos comprando petróleo directamente de Venezuela, pero claro, cualquier alteración en el suministro mundial nos toca también, mánguez.
Lo que más me preocupa es cómo esto puede afectar la economía tica a largo plazo. Aunque somos un país pequeño, dependemos de la estabilidad económica regional. Un colapso económico en Venezuela puede generar tensiones migratorias, fluctuaciones en los precios del combustible y demás complicaciones que nos tocarían lidiar aquí en nuestro querido Costa Rica. Tenemos que estar ojo avizor, porque estos temas siempre terminan afectándonos, diay.
Algunos analistas sugieren que la postura de Trump podría implicar un acercamiento diplomático con Venezuela, buscando establecer condiciones favorables para la inversión extranjera. Pero eso suena a cuento chino, ¿verdad? Trump no es precisamente conocido por sus políticas blandas. Lo más probable es que exija concesiones significativas del gobierno venezolano en términos de derechos humanos y transparencia. Eso, claro, dependerá mucho de cómo se desarrolle la situación interna venezolana.
Y hablando de situaciones internas, la oposición venezolana está tratando de capitalizar este momento. Buscan mostrar que la incapacidad del gobierno actual para atraer inversiones es prueba de su fracaso. Han aprovechado las declaraciones de Woods para redoblar su campaña internacional, pidiendo apoyo a países como Estados Unidos y Costa Rica, entre otros. Ya saben, la política es un juego de ajedrez complicado, mi pana.
En Costa Rica, la comunidad empresarial observa con atención los acontecimientos en Venezuela. Muchos temen que la inestabilidad regional pueda afectar negativamente el clima de negocios y desalentar nuevas inversiones. Se habla de diversificar las fuentes de energía, buscar alternativas al petróleo tradicional... ¡qué carga tener que pensar en todo esto! Pero bueno, así es la vida, tenemos que adaptarnos, ¿no?
En fin, este asunto de Venezuela y ExxonMobil es un verdadero chocolate amargo. Por un lado, vemos la oportunidad de que Trump impulse cambios positivos; por otro, la realidad es que la situación es sumamente complicada y las consecuencias podrían ser duras. Ahora, dime, ¿crees que realmente veremos una mejora significativa en la inversión en Venezuela bajo la administración Trump, o estamos ante otra decepción más? ¡Déjame leer tus opiniones en los comentarios!