¡Ay, Dios mío! Aquí vamos otra vez con el rollete de los políticos y las redes sociales. Resulta que la candidata de Pueblo Soberano, Laura Fernández, decidió darle un bloqueo express a la influencer Mia Fink en Instagram. La cosa explotó porque Fink la estaba cuestionando, y bueno, parece que a algunas personas no les gusta que les hagan preguntas, ¿no?
Para ponerlos en el contexto, Fink es una voz bastante escuchada en temas de política, siempre sacando cositas a relucir con sus videos y posts. No es precisamente de las que se andan con rodeos, así que imagínate la sorpresa cuando vio que la habían bloqueado. Compartió la captura de pantalla en su perfil y escribió algo así como: 'Podrán bloquearnos en redes, pero no en las urnas'. ¡Tremenda!
Y ahí no quedó la cosa, porque otros usuarios empezaron a comentar que ellos también habían sufrido el mismo destino. Parece que si te acercabas mucho a la candidata, te mandaba directo al ostracismo digital. Un poco despistada, la verdad. Esto ha reavivado el debate sobre hasta dónde pueden llegar los políticos a censurar opiniones en internet, especialmente ahora que estamos tan cerca de las elecciones.
Recordemos que este no es el primer caso de este tipo. Hace unos años, el ex candidato Juan Diego Castro hizo exactamente lo mismo con un periodista, David Delgado, por medio de Twitter. Al final tuvo que rendir cuentas ante el TSE y pedir disculpas. Y más recientemente, la ministra Mary Munive tuvo que desbloquear a un ciudadano que la criticaba en Facebook, por decisión de la Sala Constitucional. Ahí sí que se puso fea la cosa.
Pero volviendo a este caso fresco de Laura Fernández, la diputada Pilar Cisneros salió a dar la cara y confesó que ella misma le dijo a la candidata que no fuera al debate de Canal 7. Dijo textualmente: 'Yo desde el principio le dije a Laura Fernández: 'al debate de Canal 7 no vas de ninguna manera. Porque, a Rodrigo Chaves le montó una emboscada la vez pasada, no me cabe la menor duda''. ¡Wow, qué bronca! ¿Entonces quién está manejando realmente las decisiones de campaña?
Este asunto de los debates se ha convertido en un verdadero brete. Fernández ya había confirmado que no asistiría a varios encuentros organizados por diferentes medios. Solo aceptó participar en el del TSE y en algunos espacios controlados por gente cercana al gobierno. Muchos ven esto como una estrategia para evitar confrontaciones directas y preguntas incómodas. Una lástima, porque los debates son importantes para que los ciudadanos podamos conocer mejor a los candidatos.
La polémica ha generado un gran revuelo en las redes sociales, donde muchos internautas han expresado su indignación por esta actitud autoritaria. Algunos critican la falta de transparencia de la candidata y su aparente temor a enfrentarse a las críticas. Otros defienden su derecho a decidir quién puede interactuar con ella en sus perfiles personales. Pero, ¿realmente existe ese derecho cuando se trata de una figura pública que aspira a ocupar un cargo de elección popular? El punto es que esta situación plantea serias interrogantes sobre la libertad de expresión y el acceso a la información en nuestro país.
Ahora, dime tú, ¿crees que los políticos deberían tener la libertad de bloquear a quienes los critican en redes sociales, incluso cuando aspiran a cargos públicos? ¿O deberíamos exigirles mayor apertura y tolerancia a la diversidad de opiniones? ¡Déjame tu comentario abajo y empecemos a discutirlo, parce! ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos silencien?
Para ponerlos en el contexto, Fink es una voz bastante escuchada en temas de política, siempre sacando cositas a relucir con sus videos y posts. No es precisamente de las que se andan con rodeos, así que imagínate la sorpresa cuando vio que la habían bloqueado. Compartió la captura de pantalla en su perfil y escribió algo así como: 'Podrán bloquearnos en redes, pero no en las urnas'. ¡Tremenda!
Y ahí no quedó la cosa, porque otros usuarios empezaron a comentar que ellos también habían sufrido el mismo destino. Parece que si te acercabas mucho a la candidata, te mandaba directo al ostracismo digital. Un poco despistada, la verdad. Esto ha reavivado el debate sobre hasta dónde pueden llegar los políticos a censurar opiniones en internet, especialmente ahora que estamos tan cerca de las elecciones.
Recordemos que este no es el primer caso de este tipo. Hace unos años, el ex candidato Juan Diego Castro hizo exactamente lo mismo con un periodista, David Delgado, por medio de Twitter. Al final tuvo que rendir cuentas ante el TSE y pedir disculpas. Y más recientemente, la ministra Mary Munive tuvo que desbloquear a un ciudadano que la criticaba en Facebook, por decisión de la Sala Constitucional. Ahí sí que se puso fea la cosa.
Pero volviendo a este caso fresco de Laura Fernández, la diputada Pilar Cisneros salió a dar la cara y confesó que ella misma le dijo a la candidata que no fuera al debate de Canal 7. Dijo textualmente: 'Yo desde el principio le dije a Laura Fernández: 'al debate de Canal 7 no vas de ninguna manera. Porque, a Rodrigo Chaves le montó una emboscada la vez pasada, no me cabe la menor duda''. ¡Wow, qué bronca! ¿Entonces quién está manejando realmente las decisiones de campaña?
Este asunto de los debates se ha convertido en un verdadero brete. Fernández ya había confirmado que no asistiría a varios encuentros organizados por diferentes medios. Solo aceptó participar en el del TSE y en algunos espacios controlados por gente cercana al gobierno. Muchos ven esto como una estrategia para evitar confrontaciones directas y preguntas incómodas. Una lástima, porque los debates son importantes para que los ciudadanos podamos conocer mejor a los candidatos.
La polémica ha generado un gran revuelo en las redes sociales, donde muchos internautas han expresado su indignación por esta actitud autoritaria. Algunos critican la falta de transparencia de la candidata y su aparente temor a enfrentarse a las críticas. Otros defienden su derecho a decidir quién puede interactuar con ella en sus perfiles personales. Pero, ¿realmente existe ese derecho cuando se trata de una figura pública que aspira a ocupar un cargo de elección popular? El punto es que esta situación plantea serias interrogantes sobre la libertad de expresión y el acceso a la información en nuestro país.
Ahora, dime tú, ¿crees que los políticos deberían tener la libertad de bloquear a quienes los critican en redes sociales, incluso cuando aspiran a cargos públicos? ¿O deberíamos exigirles mayor apertura y tolerancia a la diversidad de opiniones? ¡Déjame tu comentario abajo y empecemos a discutirlo, parce! ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos silencien?