¡Ay, Dios mío! Quién lo iba a decir, ¿verdad? Resulta que la rotonda de Hacienda Vieja, la que nos prometieron como solución mágica a todos nuestros males de tráfico, sigue siendo un verdadero brete. El Lanamme, esos académicos de la UCR, volvieron a confirmar que tenemos un problemón de congestión y obstrucciones, especialmente durante las horas pico. Ya saben, la hora de entrar a trabajar y la de volver pa’ casa, ¡pura torta!
Para los que no estén enterados, Hacienda Vieja es el cuello de botella entre Curridabat y Cartago, un punto donde miles de personas se pelean por llegar a sus destinos diarios. Antes construyeron la rotonda pensando que así se resolverían todos los problemas, pero parece que solo cambiaron la forma del atasco, ¡no lo eliminaron! Según el Lanamme, esto era previsible desde antes de que levantaran ni siquiera una piedra, pero bueno, ya sabemos cómo van estas cosas por acá.
El estudio del Lanamme detalla que por las mañanas, el embate de los carros que vienen de Cartago es demasiado fuerte. Los dos carriles de giro a la derecha se saturan rapidito y la gente empieza a inventar, usando los carriles centrales para hacer el volteo. Esto crea un tapón enorme para quienes van del sur, y si intentas cruzar pa’l norte, ¡prepárate para esperar! Los semáforos cercanos tampoco ayudan; más bien, contribuyen a crear unas filas que parecen nunca tener fin. Uno piensa: '¿En qué estamos metidos?'
Pero eso no es todo, porque en las tardes la cosa cambia un poco, aunque no mejora mucho. De repente, el acceso desde Cartago fluye decentemente, pero entonces aparecen los carros que se dirigen hacia Tirrases y San Antonio de Desamparados. Estos hacen un bailecito dentro de la rotonda, provocando bloqueos y atascos que te dejan agarrado de las canas. Las colas más largas siempre están en el acceso norte, donde la vía se estrecha bruscamente.
Y ahí viene el meollo del asunto: en un tramo de apenas 500 metros, la calle pasa de dos carriles por sentido a uno solo. Ese cambio repentino de capacidad es el principal culpable de todas estas filas kilométricas. El Lanamme, con toda la razón del mundo, dice que necesitamos proyectos complementarios, cosas que deberían haber hecho desde un principio, para que la rotonda realmente funcione como se esperaba. Parece que la rotonda es como un buen chunche que necesita accesorios para verse completo, ¿eh?
La verdad es que esta situación nos hace preguntarnos si realmente pensamos a largo plazo en estos temas de infraestructura. Nos emocionamos con la construcción de grandes obras, pero olvidamos los pequeños detalles que pueden marcar la diferencia. Es como querer construir una casa lujosa sin cimientos sólidos; al final, se va todo al traste. Y nosotros, los conductores, somos los que pagamos el precio, perdiendo tiempo valioso atascados en Hacienda Vieja, ¡una verdadera pena!
Ahora, entiendo que construir carreteras y rotondas requiere mucha inversión y planificación, pero también es cierto que debemos exigirle a nuestras autoridades que hagan un trabajo bien hecho. No podemos conformarnos con soluciones a medias que terminan generando más problemas de los que resuelven. Necesitamos pensar en sistemas integrales de transporte público, en carriles exclusivos para buses y bicicletas, en incentivos para compartir viajes… En fin, ¡una estrategia completa para movernos por la ciudad de manera eficiente y sostenible! Que no nos anden jalando la cresta con promesas vacías, diay…
Entonces, quiubo, compas. Con todo este lío de Hacienda Vieja, ¿ustedes creen que las soluciones propuestas por el Lanamme son suficientes para aliviar la congestión a largo plazo, o deberíamos estar buscando alternativas más drásticas, como un túnel o un bypass completamente nuevo? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!
Para los que no estén enterados, Hacienda Vieja es el cuello de botella entre Curridabat y Cartago, un punto donde miles de personas se pelean por llegar a sus destinos diarios. Antes construyeron la rotonda pensando que así se resolverían todos los problemas, pero parece que solo cambiaron la forma del atasco, ¡no lo eliminaron! Según el Lanamme, esto era previsible desde antes de que levantaran ni siquiera una piedra, pero bueno, ya sabemos cómo van estas cosas por acá.
El estudio del Lanamme detalla que por las mañanas, el embate de los carros que vienen de Cartago es demasiado fuerte. Los dos carriles de giro a la derecha se saturan rapidito y la gente empieza a inventar, usando los carriles centrales para hacer el volteo. Esto crea un tapón enorme para quienes van del sur, y si intentas cruzar pa’l norte, ¡prepárate para esperar! Los semáforos cercanos tampoco ayudan; más bien, contribuyen a crear unas filas que parecen nunca tener fin. Uno piensa: '¿En qué estamos metidos?'
Pero eso no es todo, porque en las tardes la cosa cambia un poco, aunque no mejora mucho. De repente, el acceso desde Cartago fluye decentemente, pero entonces aparecen los carros que se dirigen hacia Tirrases y San Antonio de Desamparados. Estos hacen un bailecito dentro de la rotonda, provocando bloqueos y atascos que te dejan agarrado de las canas. Las colas más largas siempre están en el acceso norte, donde la vía se estrecha bruscamente.
Y ahí viene el meollo del asunto: en un tramo de apenas 500 metros, la calle pasa de dos carriles por sentido a uno solo. Ese cambio repentino de capacidad es el principal culpable de todas estas filas kilométricas. El Lanamme, con toda la razón del mundo, dice que necesitamos proyectos complementarios, cosas que deberían haber hecho desde un principio, para que la rotonda realmente funcione como se esperaba. Parece que la rotonda es como un buen chunche que necesita accesorios para verse completo, ¿eh?
La verdad es que esta situación nos hace preguntarnos si realmente pensamos a largo plazo en estos temas de infraestructura. Nos emocionamos con la construcción de grandes obras, pero olvidamos los pequeños detalles que pueden marcar la diferencia. Es como querer construir una casa lujosa sin cimientos sólidos; al final, se va todo al traste. Y nosotros, los conductores, somos los que pagamos el precio, perdiendo tiempo valioso atascados en Hacienda Vieja, ¡una verdadera pena!
Ahora, entiendo que construir carreteras y rotondas requiere mucha inversión y planificación, pero también es cierto que debemos exigirle a nuestras autoridades que hagan un trabajo bien hecho. No podemos conformarnos con soluciones a medias que terminan generando más problemas de los que resuelven. Necesitamos pensar en sistemas integrales de transporte público, en carriles exclusivos para buses y bicicletas, en incentivos para compartir viajes… En fin, ¡una estrategia completa para movernos por la ciudad de manera eficiente y sostenible! Que no nos anden jalando la cresta con promesas vacías, diay…
Entonces, quiubo, compas. Con todo este lío de Hacienda Vieja, ¿ustedes creen que las soluciones propuestas por el Lanamme son suficientes para aliviar la congestión a largo plazo, o deberíamos estar buscando alternativas más drásticas, como un túnel o un bypass completamente nuevo? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!