¡Ay, Dios mío! Aquí estamos otra vez, en medio de la campaña más movidita que hemos visto en años. Resulta que Juan Carlos Hidalgo, el candidato del PUSC, se agarró de la mano del exmandatario Miguel Ángel Rodríguez, buscando un empujón importante rumbo a las urnas. Un movimiento que, pa' algunos, es una señal de que el rojiazul viene con brío, y pa' otros... bueno, digámoslo claro, pura bochinche.
Rodríguez, que llevaba rato calladito –y eso ya daba que hablar–, rompió el silencio para darle su apoyo a Hidalgo. Según la campaña, el exjefe hacía más de dos décadas que no se pronunciaba sobre temas electorales. ¡Imagínate la vara! Después de tanto tiempo, decide meterse en esto justo ahora. Algunos se preguntan si será porque vio la oportunidad de inyectarle aire a la candidatura, o si realmente le convenció la propuesta de Hidalgo.
Pero ahí no quedó la cosa. En una carta pública, Rodríguez se desvivió hablando de Hidalgo, describiéndolo como “el mejor” representante de Costa Rica. Dijo admirar su vida, su historia, cómo salió adelante siendo hijo de madre soltera en San Carlos. Pintó el cuadro de un hombre salido de la costa rica profunda, ese corazón trabajador y humilde del país que nos impulsa siempre pa’ lante. Casi como si fuera San José Coronado vuelto a nacer. ¿Será pa’ convencerlos o qué?
La verdad es que el discurso de Rodríguez suena bastante emotivo, casi como si estuviera tratando de despertar el orgullo nacional. Remarcó el esfuerzo de su madre, su abuela y sus tías, quienes lo criaron con amor y educación. Insistió en que Hidalgo es un ejemplo de superación, alguien que llegó a la política pese a las dificultades. Intentando pintarlo como el 'nuevo chíldache', el que va a traer aires frescos a la política, díganle a la gente que se olvide de toda la mugre que hemos visto.
Y luego, vino el argumento del programa de gobierno. Rodríguez aseguró que Hidalgo tiene “el programa de gobierno mejor preparado y más sólido” de todos los candidatos. Lo describió como una visión “fresca y moderna” que integra economía, justicia social, sostenibilidad y valores nacionales. Pero vamos, muchachos, todos los candidatos dicen lo mismo. ¿Quién nos va a demostrar que realmente tienen la receta mágica pa’ resolver todos nuestros problemas?
Lo curioso es que Rodríguez, quien gobernó entre 1998 y 2002, parece haber encontrado en Hidalgo a un heredero político. Recordemos que él también militó en el PUSC. Quizás ve en Hidalgo una oportunidad de revivir los tiempos de gloria del partido, cuando era sinónimo de estabilidad y crecimiento. Pero ojo, la política es un brete, y nada está escrito. Las encuestas no le dan mucha confianza al PUSC, así que necesitarán mucho más que el respaldo de un exmandatario pa’ levantar cabeza.
Muchos analistas señalan que el apoyo de Rodríguez podría ayudar a Hidalgo a atraer votantes moderados y centro-derecha. Es cierto que el nombre de Rodríguez aún goza de respeto en ciertos sectores de la población. Sin embargo, también hay que recordar que su gestión tuvo sus propios momentos álgidos, y algunos lo ven con recelo. Así que el espaldazo puede ser un arma de doble filo. Depende de cómo lo manejen. La jugada está hecha, ahora toca ver si les funciona el truco.
Y ahora, dime tú: ¿crees que el aval de Miguel Ángel Rodríguez realmente le dará un impulso significativo a la campaña de Juan Carlos Hidalgo, o simplemente es una maniobra desesperada para llamar la atención? ¿Te parece que el discurso de Rodríguez es sincero, o está tratando de lavar la imagen del PUSC? ¡Déjanos tus comentarios!
Rodríguez, que llevaba rato calladito –y eso ya daba que hablar–, rompió el silencio para darle su apoyo a Hidalgo. Según la campaña, el exjefe hacía más de dos décadas que no se pronunciaba sobre temas electorales. ¡Imagínate la vara! Después de tanto tiempo, decide meterse en esto justo ahora. Algunos se preguntan si será porque vio la oportunidad de inyectarle aire a la candidatura, o si realmente le convenció la propuesta de Hidalgo.
Pero ahí no quedó la cosa. En una carta pública, Rodríguez se desvivió hablando de Hidalgo, describiéndolo como “el mejor” representante de Costa Rica. Dijo admirar su vida, su historia, cómo salió adelante siendo hijo de madre soltera en San Carlos. Pintó el cuadro de un hombre salido de la costa rica profunda, ese corazón trabajador y humilde del país que nos impulsa siempre pa’ lante. Casi como si fuera San José Coronado vuelto a nacer. ¿Será pa’ convencerlos o qué?
La verdad es que el discurso de Rodríguez suena bastante emotivo, casi como si estuviera tratando de despertar el orgullo nacional. Remarcó el esfuerzo de su madre, su abuela y sus tías, quienes lo criaron con amor y educación. Insistió en que Hidalgo es un ejemplo de superación, alguien que llegó a la política pese a las dificultades. Intentando pintarlo como el 'nuevo chíldache', el que va a traer aires frescos a la política, díganle a la gente que se olvide de toda la mugre que hemos visto.
Y luego, vino el argumento del programa de gobierno. Rodríguez aseguró que Hidalgo tiene “el programa de gobierno mejor preparado y más sólido” de todos los candidatos. Lo describió como una visión “fresca y moderna” que integra economía, justicia social, sostenibilidad y valores nacionales. Pero vamos, muchachos, todos los candidatos dicen lo mismo. ¿Quién nos va a demostrar que realmente tienen la receta mágica pa’ resolver todos nuestros problemas?
Lo curioso es que Rodríguez, quien gobernó entre 1998 y 2002, parece haber encontrado en Hidalgo a un heredero político. Recordemos que él también militó en el PUSC. Quizás ve en Hidalgo una oportunidad de revivir los tiempos de gloria del partido, cuando era sinónimo de estabilidad y crecimiento. Pero ojo, la política es un brete, y nada está escrito. Las encuestas no le dan mucha confianza al PUSC, así que necesitarán mucho más que el respaldo de un exmandatario pa’ levantar cabeza.
Muchos analistas señalan que el apoyo de Rodríguez podría ayudar a Hidalgo a atraer votantes moderados y centro-derecha. Es cierto que el nombre de Rodríguez aún goza de respeto en ciertos sectores de la población. Sin embargo, también hay que recordar que su gestión tuvo sus propios momentos álgidos, y algunos lo ven con recelo. Así que el espaldazo puede ser un arma de doble filo. Depende de cómo lo manejen. La jugada está hecha, ahora toca ver si les funciona el truco.
Y ahora, dime tú: ¿crees que el aval de Miguel Ángel Rodríguez realmente le dará un impulso significativo a la campaña de Juan Carlos Hidalgo, o simplemente es una maniobra desesperada para llamar la atención? ¿Te parece que el discurso de Rodríguez es sincero, o está tratando de lavar la imagen del PUSC? ¡Déjanos tus comentarios!