¡Ay, Dios mío! La pura verdad es que estamos en un brete serio con la basura en Costa Rica. Ya no saben dónde meterla y los rellenos sanitarios están pidiendo grito. Resulta que la basura del GAM, que es donde vive la mayoría de nosotros, tiene que viajar hasta el Caribé o el Pacífico para desaparecer. ¡Imagínate el tráfico y el polvo!
Y ni hablar de que cada quien, tanto hogares como empresas, seguimos tirándole basura como si no hubiera mañana. Parece que el reciclaje se ha ido pa’l lote, y así no hay manera de salir adelante. Según dicen los expertos, casi el 94% de lo que desechamos termina directo en los botaderos, sin siquiera darle una oportunidad al reciclaje. ¡Una verdadera pena!
El asunto es que las próximas elecciones presidenciales están encima, y los candidatos tienen que dar la cara con respecto a este problema que nos afecta a todos. 'El Observador' echó lupa a los planes de campaña para ver qué proponen para solucionar esta torta que nos cayó encima. Se armó un batallar de ideas, algunos más ambiciosos que otros.
Claudia Dobles, por ejemplo, quiere ponerle parche rápido al problema con campañas masivas de compostaje y acuerdos con las empresas más grandes para que reduzcan su basura. Además, quiere fortalecer las instituciones públicas para que puedan ayudar a los municipios a lidiar con este tema. También habla de crear un centro de innovación para buscar soluciones creativas para reciclar y reutilizar los desechos.
Luego está Ariel Robles, del Frente Amplio, que sueña con convertirnos en el primer país ‘basura cero’ de Latinoamérica. Suena bien en teoría, pero parece que va a requerir mucho trabajo. Quiere fiscalizar los rellenos sanitarios para asegurarse de que cumplen las normas y apoyar a los emprendedores que se dedican a reciclar. ¡Ojalá funcione!
Álvaro Ramos, del PLN, tiene un plan más a largo plazo: quiere implementar una Política Nacional de Economía Circular para el 2026-2035. Apuesta por transformar los vertederos en plantas de reciclaje y busca alianzas con el sector privado para invertir en estas iniciativas. Un poco tardío, pero tal vez sirva para sentar las bases a futuro.
Eli Feinzaig, del PLP, es el más ambicioso de todos. Promete que en dos años todos los cantones tendrán un sistema de recolección selectiva de basura y que al menos el 80% de las escuelas implementarán programas de separación de residuos. ¡Si logra cumplir esto, se lleva el premio!
Fabricio Alvarado, de Nueva República, busca alianzas público-privadas para manejar los residuos en zonas turísticas y promover programas tecnológicos para encontrar formas de reducir el desperdicio. Laura Fernández, del Pueblo Soberano, quiere crear cooperativas comunitarias para recolectar material reciclable. Y Juan Carlos Hidalgo, del Unidad Social Cristiana, quiere instalar plantas procesadoras que generen energía a partir de la basura. ¡Cada quien con su rollo! ¿Será posible resolver esta crisis de basura con alguno de estos planes, o seguiremos arrastrando este problema por años?
Y ni hablar de que cada quien, tanto hogares como empresas, seguimos tirándole basura como si no hubiera mañana. Parece que el reciclaje se ha ido pa’l lote, y así no hay manera de salir adelante. Según dicen los expertos, casi el 94% de lo que desechamos termina directo en los botaderos, sin siquiera darle una oportunidad al reciclaje. ¡Una verdadera pena!
El asunto es que las próximas elecciones presidenciales están encima, y los candidatos tienen que dar la cara con respecto a este problema que nos afecta a todos. 'El Observador' echó lupa a los planes de campaña para ver qué proponen para solucionar esta torta que nos cayó encima. Se armó un batallar de ideas, algunos más ambiciosos que otros.
Claudia Dobles, por ejemplo, quiere ponerle parche rápido al problema con campañas masivas de compostaje y acuerdos con las empresas más grandes para que reduzcan su basura. Además, quiere fortalecer las instituciones públicas para que puedan ayudar a los municipios a lidiar con este tema. También habla de crear un centro de innovación para buscar soluciones creativas para reciclar y reutilizar los desechos.
Luego está Ariel Robles, del Frente Amplio, que sueña con convertirnos en el primer país ‘basura cero’ de Latinoamérica. Suena bien en teoría, pero parece que va a requerir mucho trabajo. Quiere fiscalizar los rellenos sanitarios para asegurarse de que cumplen las normas y apoyar a los emprendedores que se dedican a reciclar. ¡Ojalá funcione!
Álvaro Ramos, del PLN, tiene un plan más a largo plazo: quiere implementar una Política Nacional de Economía Circular para el 2026-2035. Apuesta por transformar los vertederos en plantas de reciclaje y busca alianzas con el sector privado para invertir en estas iniciativas. Un poco tardío, pero tal vez sirva para sentar las bases a futuro.
Eli Feinzaig, del PLP, es el más ambicioso de todos. Promete que en dos años todos los cantones tendrán un sistema de recolección selectiva de basura y que al menos el 80% de las escuelas implementarán programas de separación de residuos. ¡Si logra cumplir esto, se lleva el premio!
Fabricio Alvarado, de Nueva República, busca alianzas público-privadas para manejar los residuos en zonas turísticas y promover programas tecnológicos para encontrar formas de reducir el desperdicio. Laura Fernández, del Pueblo Soberano, quiere crear cooperativas comunitarias para recolectar material reciclable. Y Juan Carlos Hidalgo, del Unidad Social Cristiana, quiere instalar plantas procesadoras que generen energía a partir de la basura. ¡Cada quien con su rollo! ¿Será posible resolver esta crisis de basura con alguno de estos planes, o seguiremos arrastrando este problema por años?