¡Paté!, señores. Parece que el viejo Puntarenas está recibiendo un soplo de aire fresco – y con acento extranjero. Un grupo de inversionistas mexicanos agarraron las riendas del club, y Manuel Velarde, ahora presidente porteño, anda soltando datos interesantes sobre lo que se avecina. No es solo fútbol, parece que buscan darle un empujón al propio Puerto.
Después de la reciente transacción, que se hizo oficial hace apenas un mes, Velarde ha estado revisando la situación general. Lo que encontró, según él, fue un club con un potencial enorme, tanto dentro del campo como fuera. Viene con la sorpresa, claro, porque aparentemente, ni ellos mismos esperaban encontrarse con algunas situaciones tan particulares, especialmente en cuanto al nivel futbolístico actual de la liga. Pero ahí radica la oportunidad, ¿verdad?
Estos nuevos dueños, según cuentan, vienen del sector energético y no andan buscando simplemente exprimir al club hasta dejarlo seco. Al contrario, prometen invertir, devolverle algo al Puerto, y ayudar a que crezca. Suena bonito en el papel, pero la gente ya está curtida con promesas vacías. Necesitamos ver resultados, no solo buenas intenciones. Que no les agarre la flojera, ¡eh!
La sensación general en el puerto es la de haber sido olvidados, de estar estancados. Velarde lo reconoció: el Puerto tiene un encanto único, con su frente de mar, el Paseo de los Turistas y esa vibra de pueblo que aún perdura. Pero, ¿por qué no atrae más turismo? ¿Por qué no se explota al máximo su belleza? Ahí creen que pueden aportar, ser una palanca para impulsar el crecimiento económico y social de la región. Es decir, no sólo van a meterle mano al fútbol.
Y hablando de fútbol, Velarde tiene claras las metas. Quiere ver al Puntarenas peleando por los primeros lugares, clasificar a la fase final y, eventualmente, llegar a competir en torneos de la Concacaf. Son aspiraciones ambiciosas, pero no imposibles. Tiene la intención de cambiar el Estadio Lito Pérez, modernizándolo para que sirva como atractivo turístico, ¿se imaginan el ambiente?
Pero ojo, Velarde también es realista. Reconoce que esto llevará tiempo. Ya se mudó con su familia a Costa Rica, mostrando un compromiso genuino con el proyecto. Consciente de que la inversión dará sus frutos en mediano plazo, anticipa cambios significativos en el funcionamiento del club y en la imagen del Puerto. Promete compras estratégicas en el ámbito deportivo, utilizando métricas que aseguren la calidad de los jugadores.
Desde afuera, mirando el fútbol tico, Velarde ha detectado fortalezas y debilidades. Valora la competitividad de la liga, pero critica la falta de inversión en infraestructura. Señala que muchos estadios necesitan urgentemente una remodelación y que la proliferación de canchas sintéticas afecta la calidad del juego. Hay que ponerle corazón a mejorar estos aspectos, porque eso impacta directamente en el nivel del fútbol nacional. Se necesita pasto bueno, ruedazos dignos de jugar, ¡y tribunas cómodas para la afición!
Así que, ahí lo tenemos: nuevos dueños, nuevas expectativas, y un puerto que sueña con renacer. Pero la pregunta que queda en el aire, mis queridos lectores del Foro, es esta: ¿Serán estos inversionistas mexicanos realmente la clave para revitalizar el Puntarenas y su comunidad, o terminaremos lamentándonos de habernos jalado otra torta con estas promesas?
Después de la reciente transacción, que se hizo oficial hace apenas un mes, Velarde ha estado revisando la situación general. Lo que encontró, según él, fue un club con un potencial enorme, tanto dentro del campo como fuera. Viene con la sorpresa, claro, porque aparentemente, ni ellos mismos esperaban encontrarse con algunas situaciones tan particulares, especialmente en cuanto al nivel futbolístico actual de la liga. Pero ahí radica la oportunidad, ¿verdad?
Estos nuevos dueños, según cuentan, vienen del sector energético y no andan buscando simplemente exprimir al club hasta dejarlo seco. Al contrario, prometen invertir, devolverle algo al Puerto, y ayudar a que crezca. Suena bonito en el papel, pero la gente ya está curtida con promesas vacías. Necesitamos ver resultados, no solo buenas intenciones. Que no les agarre la flojera, ¡eh!
La sensación general en el puerto es la de haber sido olvidados, de estar estancados. Velarde lo reconoció: el Puerto tiene un encanto único, con su frente de mar, el Paseo de los Turistas y esa vibra de pueblo que aún perdura. Pero, ¿por qué no atrae más turismo? ¿Por qué no se explota al máximo su belleza? Ahí creen que pueden aportar, ser una palanca para impulsar el crecimiento económico y social de la región. Es decir, no sólo van a meterle mano al fútbol.
Y hablando de fútbol, Velarde tiene claras las metas. Quiere ver al Puntarenas peleando por los primeros lugares, clasificar a la fase final y, eventualmente, llegar a competir en torneos de la Concacaf. Son aspiraciones ambiciosas, pero no imposibles. Tiene la intención de cambiar el Estadio Lito Pérez, modernizándolo para que sirva como atractivo turístico, ¿se imaginan el ambiente?
Pero ojo, Velarde también es realista. Reconoce que esto llevará tiempo. Ya se mudó con su familia a Costa Rica, mostrando un compromiso genuino con el proyecto. Consciente de que la inversión dará sus frutos en mediano plazo, anticipa cambios significativos en el funcionamiento del club y en la imagen del Puerto. Promete compras estratégicas en el ámbito deportivo, utilizando métricas que aseguren la calidad de los jugadores.
Desde afuera, mirando el fútbol tico, Velarde ha detectado fortalezas y debilidades. Valora la competitividad de la liga, pero critica la falta de inversión en infraestructura. Señala que muchos estadios necesitan urgentemente una remodelación y que la proliferación de canchas sintéticas afecta la calidad del juego. Hay que ponerle corazón a mejorar estos aspectos, porque eso impacta directamente en el nivel del fútbol nacional. Se necesita pasto bueno, ruedazos dignos de jugar, ¡y tribunas cómodas para la afición!
Así que, ahí lo tenemos: nuevos dueños, nuevas expectativas, y un puerto que sueña con renacer. Pero la pregunta que queda en el aire, mis queridos lectores del Foro, es esta: ¿Serán estos inversionistas mexicanos realmente la clave para revitalizar el Puntarenas y su comunidad, o terminaremos lamentándonos de habernos jalado otra torta con estas promesas?