¡Ay, Dios mío! Esto sí que es un bronca. Natalia Díaz, la contendiente a la presidencia por Unidos Podemos, recibió una especie de regaño verbal –una 'tarjeta amarilla', pa’ ponerlo así– durante el debate del canal Opa este domingue. La tarea era sencilla: mostrar cómo piensa combatir el desempleo entre las mujeres y aliviar la pobreza. Pero parece que le costó un poquito…
La señora Díaz sacó un plan con algunos puntos, como mejorar la Red Cuido –eso suena bien, nadie discute eso–, impulsar programas de vivienda y echarle un empujón a la educación técnica. También habló de promover esos encadenamientos productivos en las zonas francas y crear algún tipo de plan pa’ proteger a los trabajadores informales y los emprendedores. Un plan, vamos, con ideas que ya hemos escuchado antes.
Pero la verdadera puntillada vino de Roxana Víquez, ex jefa del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), quien le puso la lupa a la propuesta. Según ella, la viabilidad del plan es solamente ‘media’, qué pena. Y encima, criticó que en el programa de gobierno de Natalia Díaz, las mujeres aparecen apenas dos veces mencionadas. ¡Dos veces, mae! Eso sí que da que pensar, ¿no?
Víquez fue directa: a pesar de que la presentación iba dirigida específicamente a las mujeres, Díaz terminó generalizando, hablando de temas generales que aplican pa’ todos. Parece que olvidó que el foco estaba ahí, en las necesidades específicas de las féminas. Lo que nos hace preguntarnos si realmente entendió el problema.
La experta no se anduvo con rodeos. Dijo que Díaz le faltó claridad y que sus propuestas eran, según sus palabras, “tradicionales y poco innovadoras”. Le echó la espinita a lo nuevo, a esas ideas frescas que uno espera ver en alguien que quiere cambiar las cosas. En fin, una crítica dura, pero creo que justificada.
Y eso no es todo, porque también cuestionó la notable ausencia de propuestas concretas para combatir la violencia contra las mujeres, un tema que debería estar en el centro de cualquier estrategia seria, y tampoco mencionó nada sobre cómo prevenir el embarazo adolescente. Son vacíos preocupantes en un plan que pretende empoderar a las mujeres, diay.
Para apoyar a Díaz en su presentación, estaban presentes su candidato a vice, Jorge Ocampo, y Freddy Morera, aspirante a diputado por San José. Igual, no fue suficiente para convencer a la experta. Se nota que había expectativa por escuchar algo diferente, algo que realmente marque la diferencia en la vida de las mujeres costarricenses, y eso simplemente no llegó.
En resumen, la propuesta de Natalia Díaz dejó mucho que desear. Claro, tuvo algunas ideas interesantes, pero la falta de enfoque en las problemáticas específicas de las mujeres y la ausencia de soluciones innovadoras terminaron por restarle valor a su planteamiento. Ahora me pregunto, ¿cree usted que Natalia Díaz necesita replantear su estrategia para conectar mejor con las preocupaciones reales de las mujeres costarricenses, o considera que estas críticas son demasiado duras?
La señora Díaz sacó un plan con algunos puntos, como mejorar la Red Cuido –eso suena bien, nadie discute eso–, impulsar programas de vivienda y echarle un empujón a la educación técnica. También habló de promover esos encadenamientos productivos en las zonas francas y crear algún tipo de plan pa’ proteger a los trabajadores informales y los emprendedores. Un plan, vamos, con ideas que ya hemos escuchado antes.
Pero la verdadera puntillada vino de Roxana Víquez, ex jefa del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), quien le puso la lupa a la propuesta. Según ella, la viabilidad del plan es solamente ‘media’, qué pena. Y encima, criticó que en el programa de gobierno de Natalia Díaz, las mujeres aparecen apenas dos veces mencionadas. ¡Dos veces, mae! Eso sí que da que pensar, ¿no?
Víquez fue directa: a pesar de que la presentación iba dirigida específicamente a las mujeres, Díaz terminó generalizando, hablando de temas generales que aplican pa’ todos. Parece que olvidó que el foco estaba ahí, en las necesidades específicas de las féminas. Lo que nos hace preguntarnos si realmente entendió el problema.
La experta no se anduvo con rodeos. Dijo que Díaz le faltó claridad y que sus propuestas eran, según sus palabras, “tradicionales y poco innovadoras”. Le echó la espinita a lo nuevo, a esas ideas frescas que uno espera ver en alguien que quiere cambiar las cosas. En fin, una crítica dura, pero creo que justificada.
Y eso no es todo, porque también cuestionó la notable ausencia de propuestas concretas para combatir la violencia contra las mujeres, un tema que debería estar en el centro de cualquier estrategia seria, y tampoco mencionó nada sobre cómo prevenir el embarazo adolescente. Son vacíos preocupantes en un plan que pretende empoderar a las mujeres, diay.
Para apoyar a Díaz en su presentación, estaban presentes su candidato a vice, Jorge Ocampo, y Freddy Morera, aspirante a diputado por San José. Igual, no fue suficiente para convencer a la experta. Se nota que había expectativa por escuchar algo diferente, algo que realmente marque la diferencia en la vida de las mujeres costarricenses, y eso simplemente no llegó.
En resumen, la propuesta de Natalia Díaz dejó mucho que desear. Claro, tuvo algunas ideas interesantes, pero la falta de enfoque en las problemáticas específicas de las mujeres y la ausencia de soluciones innovadoras terminaron por restarle valor a su planteamiento. Ahora me pregunto, ¿cree usted que Natalia Díaz necesita replantear su estrategia para conectar mejor con las preocupaciones reales de las mujeres costarricenses, o considera que estas críticas son demasiado duras?