¡Aguafiestas! Que sí, que ya estamos casi en 2026 y la tecnología va a velocidad de fórmula uno. Pero no todo es TikTok y memes virales, ¿eh? Los informáticos nacionales le están echando ojo a las cosas serias: inteligencia artificial, robótica y la bendición del 5G. El Colegio de Profesionales en Informática y Computación (CPIC) nos está recordando que si no nos espabilamos, vamos a perdernos la onda.
Mira, te explico. Según dicen, el 2025 fue un año de locuras tecnológicas a nivel mundial, pero acá en Costa Rica también hemos dado unos pasitos interesantes. Desde la llegada del 5G (sí, por fin!) hasta la implementación de la estrategia nacional de IA, parece que vamos encaminados. El problema es que, como dice José Andrés Fernández, miembro de la comisión de IA del CPIC, necesitamos ponerle cabeza fría y estrategia pa' que estas tecnologías realmente nos sirvan a todos, y no solo a unos cuantos privilegiados.
Fernández Marmolejo le da en el clavo: “El 2025 fue chévere, sí, pero también nos mostró que todavía faltan muchas cositas por hacer”. Él plantea que necesitamos fortalecer cómo controlamos toda esta tecnología, porque ahorita, a diferencia de otros profesionales, los informáticos no tenemos reglas claras de quién vigila qué, ¿te imaginas? Sistemas que influyen en nuestra privacidad, seguridad, e incluso en las decisiones que tomamos, y nadie revisa si todo anda bien. ¡Un tremendo brete!
Internacionalmente, el panorama también está interesante. Vimos cómo surgieron modelos de IA generativa más potentes que nunca, tipo ChatGPT en su versión más avanzada, Claude y Gemini. Estas herramientas son capaces de entender y crear contenido con una facilidad impresionante, incluyendo imágenes, videos y audios. Además, ahora hay robots más listos, que trabajan en fábricas, hospitales, e incluso prometen facilitarnos la vida en casa – aunque todavía esperamos verlos lavar los platos.
Y acá en Costa Rica, pues, seguimos avanzando. Ya tenemos redes 5G operativas, la estrategia de IA mencionada, y hasta traducimos una norma internacional importante sobre cómo manejar la IA de forma responsable. Se han impulsado laboratorios digitales y programas de capacitación en las universidades públicas. En resumen, la vaina va rodando, pero todavía le falta pólvora.
Ahora, analizando el panorama, el CPIC destaca algunos logros, como modelos de IA que entienden nuestras emociones y contextos mejor, agentes autónomos que pueden realizar tareas complejas, e incluso IA que funciona en nuestros celulares. Esto abre puertas a cosas increíbles en medicina personalizada, diagnóstico médico, educación y productividad diaria. ¡Imagínate tener un asistente virtual que te ayuda con todo!
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Todavía no existe una IA que pueda hacer todo lo que un humano, los algoritmos a veces tienen sesgos que generan resultados injustos, consumen mucha energía, y los robots domésticos y los carros sin conductor siguen siendo más ciencia ficción que realidad. También preocupa el tema de los costos, la necesidad de gente especializada, y la falta de normas claras para que todo funcione bien. Es decir, todavía tenemos varios chunches por resolver.
Así que, ¿qué nos espera en 2026? Según Fernández, tenemos que mejorar la cobertura de internet, disminuir la brecha digital entre zonas rurales y urbanas, formar más gente capacitada en tecnología, y generar confianza en la sociedad para que adoptemos estas nuevas herramientas. ¡Es hora de ponerle corazón a este asunto! Ahora dime, ¿crees que Costa Rica está preparada para abrazar la revolución de la IA y la robótica de lleno, o nos quedaremos rezagados viendo pasar la oportunidad?
Mira, te explico. Según dicen, el 2025 fue un año de locuras tecnológicas a nivel mundial, pero acá en Costa Rica también hemos dado unos pasitos interesantes. Desde la llegada del 5G (sí, por fin!) hasta la implementación de la estrategia nacional de IA, parece que vamos encaminados. El problema es que, como dice José Andrés Fernández, miembro de la comisión de IA del CPIC, necesitamos ponerle cabeza fría y estrategia pa' que estas tecnologías realmente nos sirvan a todos, y no solo a unos cuantos privilegiados.
Fernández Marmolejo le da en el clavo: “El 2025 fue chévere, sí, pero también nos mostró que todavía faltan muchas cositas por hacer”. Él plantea que necesitamos fortalecer cómo controlamos toda esta tecnología, porque ahorita, a diferencia de otros profesionales, los informáticos no tenemos reglas claras de quién vigila qué, ¿te imaginas? Sistemas que influyen en nuestra privacidad, seguridad, e incluso en las decisiones que tomamos, y nadie revisa si todo anda bien. ¡Un tremendo brete!
Internacionalmente, el panorama también está interesante. Vimos cómo surgieron modelos de IA generativa más potentes que nunca, tipo ChatGPT en su versión más avanzada, Claude y Gemini. Estas herramientas son capaces de entender y crear contenido con una facilidad impresionante, incluyendo imágenes, videos y audios. Además, ahora hay robots más listos, que trabajan en fábricas, hospitales, e incluso prometen facilitarnos la vida en casa – aunque todavía esperamos verlos lavar los platos.
Y acá en Costa Rica, pues, seguimos avanzando. Ya tenemos redes 5G operativas, la estrategia de IA mencionada, y hasta traducimos una norma internacional importante sobre cómo manejar la IA de forma responsable. Se han impulsado laboratorios digitales y programas de capacitación en las universidades públicas. En resumen, la vaina va rodando, pero todavía le falta pólvora.
Ahora, analizando el panorama, el CPIC destaca algunos logros, como modelos de IA que entienden nuestras emociones y contextos mejor, agentes autónomos que pueden realizar tareas complejas, e incluso IA que funciona en nuestros celulares. Esto abre puertas a cosas increíbles en medicina personalizada, diagnóstico médico, educación y productividad diaria. ¡Imagínate tener un asistente virtual que te ayuda con todo!
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Todavía no existe una IA que pueda hacer todo lo que un humano, los algoritmos a veces tienen sesgos que generan resultados injustos, consumen mucha energía, y los robots domésticos y los carros sin conductor siguen siendo más ciencia ficción que realidad. También preocupa el tema de los costos, la necesidad de gente especializada, y la falta de normas claras para que todo funcione bien. Es decir, todavía tenemos varios chunches por resolver.
Así que, ¿qué nos espera en 2026? Según Fernández, tenemos que mejorar la cobertura de internet, disminuir la brecha digital entre zonas rurales y urbanas, formar más gente capacitada en tecnología, y generar confianza en la sociedad para que adoptemos estas nuevas herramientas. ¡Es hora de ponerle corazón a este asunto! Ahora dime, ¿crees que Costa Rica está preparada para abrazar la revolución de la IA y la robótica de lleno, o nos quedaremos rezagados viendo pasar la oportunidad?