¡Ay, Dios mío! Esto sí que salió de las manos. Resulta que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), con apoyo de medio país –parece que hasta la Fuerza Pública andaba con ellos–, montó un operativo cabrón ayer en Lomas del Río, en Pavas, dentro del famoso tajo Comag. Todo esto porque sospechan que unos cuantos se han ido pa’ arriba desviando material de relleno al río Torres… ¡qué sal!
La movida empezó hace buen rato, desde octubre del año pasado, cuando empezaron a sonar rumores de que varias empresas de la zona estaban haciendo rellenos sin permiso, y no precisamente de esos legales que salen en los periódicos. Parece que estaban echándole tierra y piedras al río a diestra y siniestra. Algunos incluso dicen que había gente cobrando a otros para que les dejaran pasar los camiones llenos de basura… ¡qué despiche!
Y hablando de camiones, el balance preliminar de la Policía Municipal es de pelos. Emitieron treinta y tres boletas de citación por infracciones de tránsito –imagínate el tráfico que debió haber –, sacaron seis placas, y decomisaron tres motoconchas, un carro y hasta un camión. ¡Un arsenal! Pero eso no es todo, porque también agarraron a un mae que estaba ilegalmente, y a otro que ya tenía una orden de captura por robo agravado. Este último, directo a la cárcel, sin rodeos.
El operativo, que comenzó pasaditas de las nueve de la mañana, involucró a más de ciento veinte personas entre el OIJ, el Ministerio Público, la Policía Municipal, la Fuerza Pública, el Ministerio de Salud (¿qué harán allí?), Sinac, Senasa, ¡y hasta la Municipalidad de San José! Se allanaron tres estructuras y cinco lotes, buscando pruebas de estos actos ilícitos. Varios vecinos comentaban que era como si estuvieran buscando oro, ¡pero en vez de oro encontraban basura!
Según fuentes cercanas a la investigación, la cosa está más grande de lo que parece. No solo se trata de tirar basura al río, sino también de una red organizada donde unos cuantos se estaban enriqueciendo a costa del medio ambiente. Dicen que tenían sus contactos, sus protectores, y que se creían intocables. ¡Pero ahora la cosa cambió! El OIJ anda con lupa, y prometen que van a seguir investigando durante los próximos días. Así que prepárense, señores, porque esto aún no termina.
Además del daño ambiental, este tipo de acciones ponen en riesgo la salud pública y la seguridad de las comunidades ribereñas. El agua contaminada puede causar enfermedades, y los rellenos incontrolados pueden provocar deslizamientos de tierra. Un verdadero problema, y uno que requiere una solución urgente. La naturaleza te cobra caro, y en este caso, parece que alguien no aprendió la lección.
Ahora bien, este caso nos lleva a pensar en cómo estamos cuidando nuestros recursos naturales. ¿Estamos realmente comprometidos con la protección del medio ambiente, o solo hablamos cuando nos conviene? ¿Es suficiente lo que hacen las autoridades, o necesitamos más controles y sanciones? Definitivamente, hay mucho por hacer, y no podemos seguir cerrando los ojos ante esta realidad. Ya basta de avaricia y destrucción; Costa Rica merece un futuro más sostenible y justo.
Con todo este panorama, me pregunto: ¿Crees que las autoridades deberían implementar medidas más drásticas para evitar este tipo de delitos ambientales o consideras que las sanciones actuales son suficientes para disuadir a quienes buscan lucrar a costa del medio ambiente?
La movida empezó hace buen rato, desde octubre del año pasado, cuando empezaron a sonar rumores de que varias empresas de la zona estaban haciendo rellenos sin permiso, y no precisamente de esos legales que salen en los periódicos. Parece que estaban echándole tierra y piedras al río a diestra y siniestra. Algunos incluso dicen que había gente cobrando a otros para que les dejaran pasar los camiones llenos de basura… ¡qué despiche!
Y hablando de camiones, el balance preliminar de la Policía Municipal es de pelos. Emitieron treinta y tres boletas de citación por infracciones de tránsito –imagínate el tráfico que debió haber –, sacaron seis placas, y decomisaron tres motoconchas, un carro y hasta un camión. ¡Un arsenal! Pero eso no es todo, porque también agarraron a un mae que estaba ilegalmente, y a otro que ya tenía una orden de captura por robo agravado. Este último, directo a la cárcel, sin rodeos.
El operativo, que comenzó pasaditas de las nueve de la mañana, involucró a más de ciento veinte personas entre el OIJ, el Ministerio Público, la Policía Municipal, la Fuerza Pública, el Ministerio de Salud (¿qué harán allí?), Sinac, Senasa, ¡y hasta la Municipalidad de San José! Se allanaron tres estructuras y cinco lotes, buscando pruebas de estos actos ilícitos. Varios vecinos comentaban que era como si estuvieran buscando oro, ¡pero en vez de oro encontraban basura!
Según fuentes cercanas a la investigación, la cosa está más grande de lo que parece. No solo se trata de tirar basura al río, sino también de una red organizada donde unos cuantos se estaban enriqueciendo a costa del medio ambiente. Dicen que tenían sus contactos, sus protectores, y que se creían intocables. ¡Pero ahora la cosa cambió! El OIJ anda con lupa, y prometen que van a seguir investigando durante los próximos días. Así que prepárense, señores, porque esto aún no termina.
Además del daño ambiental, este tipo de acciones ponen en riesgo la salud pública y la seguridad de las comunidades ribereñas. El agua contaminada puede causar enfermedades, y los rellenos incontrolados pueden provocar deslizamientos de tierra. Un verdadero problema, y uno que requiere una solución urgente. La naturaleza te cobra caro, y en este caso, parece que alguien no aprendió la lección.
Ahora bien, este caso nos lleva a pensar en cómo estamos cuidando nuestros recursos naturales. ¿Estamos realmente comprometidos con la protección del medio ambiente, o solo hablamos cuando nos conviene? ¿Es suficiente lo que hacen las autoridades, o necesitamos más controles y sanciones? Definitivamente, hay mucho por hacer, y no podemos seguir cerrando los ojos ante esta realidad. Ya basta de avaricia y destrucción; Costa Rica merece un futuro más sostenible y justo.
Con todo este panorama, me pregunto: ¿Crees que las autoridades deberían implementar medidas más drásticas para evitar este tipo de delitos ambientales o consideras que las sanciones actuales son suficientes para disuadir a quienes buscan lucrar a costa del medio ambiente?