Ay, mi clave, el rollo en Costa Rica se ha puesto más caliente que gallina pochada. Resulta que la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) soltó una bomba: acusan a varios personajes, incluyendo a la conocida activista Stella Chinchilla, de querer dar un golpe de Estado contra Don Rodri, nuestro presidente. ¡Imagínate la bronca! Esto viene luego de una ampliación de la denuncia inicial sobre un supuesto atentado, donde la Fiscalía está revisando unos audios jugosos.
La cosa es que, según la DIS, estos audios revelan una reunión secreta en el Centro Agrícola de Escazú, donde habrían hablado de "matar" al presidente y poner a Célimo Guido como "dictador" por 18 días. ¡Qué vaina! La denuncia también involucra a tipos como Erick Sojo, gerente de Radio Zurquí, y otras figuras del llamado "Movimiento Rescate Nacional". Suena a película, diay.
Ahora, el detalle es que, al parecer, los audios no dicen exactamente eso. En el primero, se habla de proponer a Célimo como portavoz y "presidente interino" por un corto periodo, pero con un tono más de broma que de plan maquiavélico. Como cuando te estás echando unas risas con tus amigos y dices 'a ver, yo sería el rey por un día'. Célimo, de hecho, salió a aclarar que solo estaban discutiendo quién lideraría el movimiento y que lo de "dictador" fue un comentario jocoso, un vaciloncito.
En otro de los audios, critican duramente al presidente Chaves, calificándolo de "depravado" y "degenerado", y hablan de organizar marchas patrióticas para "golpear". Parece que la paciencia se les agotó con algunas políticas del gobierno, pero nada que sugiera un intento serio de derrocamiento. De verdad, parece que el rollo es más de frustración y crítica social que de planes criminales.
Y pa’ rematar, aparece un tercer audio relacionado con la recolección de fondos a través de Sinpe para financiar sus actividades. Se les ve buscando apoyos económicos para recorrer el país difundiendo su mensaje. Nada extraordinario, ¿verdad? Todos necesitamos un buen chunche pa' avanzar. Además, recuerden que el Rescate Nacional lleva años trabajando en temas sociales, así que no es algo nuevo.
Célimo Guido, bastante picado, ha dicho que ellos mismos presentarán el audio completo a la Fiscalía para demostrar que la DIS está sacando conclusiones precipitadas y distorsionando la realidad. Dice que lo que realmente querían era organizar un movimiento nacional para defender a los agricultores, algo que consideran un derecho constitucional. Ha acusado al gobierno de estar atentando contra la libertad de expresión y asociación, o sea, "atentando contra el brete".
La Fiscalía está investigando el caso, pero la DIS insiste en que se trata de un delito grave, incluso de homicidio en grado de tentativa. ¡Uy, qué pesadez! Pero muchos analistas opinan que la DIS está exagerando la situación para desacreditar a la oposición y justificar sus acciones. A fin de cuentas, esto pinta a una pelea política encarnizada, donde cada bando busca sacar ventaja utilizando cualquier herramienta disponible. Ya saben, la política tica siempre anda moviéndose como pez en agua turbia.
Bueno, mi clave, viendo todo este embrollo, me pregunto: ¿Cree usted que la DIS está manejando la información correctamente o se trata de una campaña para desprestigiar a la oposición? ¿Y hasta dónde puede llegar el gobierno para controlar el discurso público?
La cosa es que, según la DIS, estos audios revelan una reunión secreta en el Centro Agrícola de Escazú, donde habrían hablado de "matar" al presidente y poner a Célimo Guido como "dictador" por 18 días. ¡Qué vaina! La denuncia también involucra a tipos como Erick Sojo, gerente de Radio Zurquí, y otras figuras del llamado "Movimiento Rescate Nacional". Suena a película, diay.
Ahora, el detalle es que, al parecer, los audios no dicen exactamente eso. En el primero, se habla de proponer a Célimo como portavoz y "presidente interino" por un corto periodo, pero con un tono más de broma que de plan maquiavélico. Como cuando te estás echando unas risas con tus amigos y dices 'a ver, yo sería el rey por un día'. Célimo, de hecho, salió a aclarar que solo estaban discutiendo quién lideraría el movimiento y que lo de "dictador" fue un comentario jocoso, un vaciloncito.
En otro de los audios, critican duramente al presidente Chaves, calificándolo de "depravado" y "degenerado", y hablan de organizar marchas patrióticas para "golpear". Parece que la paciencia se les agotó con algunas políticas del gobierno, pero nada que sugiera un intento serio de derrocamiento. De verdad, parece que el rollo es más de frustración y crítica social que de planes criminales.
Y pa’ rematar, aparece un tercer audio relacionado con la recolección de fondos a través de Sinpe para financiar sus actividades. Se les ve buscando apoyos económicos para recorrer el país difundiendo su mensaje. Nada extraordinario, ¿verdad? Todos necesitamos un buen chunche pa' avanzar. Además, recuerden que el Rescate Nacional lleva años trabajando en temas sociales, así que no es algo nuevo.
Célimo Guido, bastante picado, ha dicho que ellos mismos presentarán el audio completo a la Fiscalía para demostrar que la DIS está sacando conclusiones precipitadas y distorsionando la realidad. Dice que lo que realmente querían era organizar un movimiento nacional para defender a los agricultores, algo que consideran un derecho constitucional. Ha acusado al gobierno de estar atentando contra la libertad de expresión y asociación, o sea, "atentando contra el brete".
La Fiscalía está investigando el caso, pero la DIS insiste en que se trata de un delito grave, incluso de homicidio en grado de tentativa. ¡Uy, qué pesadez! Pero muchos analistas opinan que la DIS está exagerando la situación para desacreditar a la oposición y justificar sus acciones. A fin de cuentas, esto pinta a una pelea política encarnizada, donde cada bando busca sacar ventaja utilizando cualquier herramienta disponible. Ya saben, la política tica siempre anda moviéndose como pez en agua turbia.
Bueno, mi clave, viendo todo este embrollo, me pregunto: ¿Cree usted que la DIS está manejando la información correctamente o se trata de una campaña para desprestigiar a la oposición? ¿Y hasta dónde puede llegar el gobierno para controlar el discurso público?