¡Ay, Dios mío! El volcán Poás otra vez haciendo de las suyas. Entre el viernes y el domingo pasado, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico (Ovsicori) nos soltó la bomba: ¡cinco erupciones freáticas! Sí, ya sé, suena técnico, pero básicamente quiere decir que el volcán andaba tosiendo vapor, gases y unas bolitas de polvo. Y como si fuera poco, la cosa parece que no va a parar pronto.
Para ponerlos en clima, la primera erupción ocurrió a las 3 de la mañana del viernes, y luego otras dos le siguieron, una a las 9:15 a.m. y otra a las 7:23 p.m. El sábado hubo una más a las 3:44 a.m., y para rematarlo, el domingo a las 5:53 a.m. otra vez sacudió el macizo. Imagínense la tos que le dio al Poás ese fin de semana, ¡una barbaridad!
Lo bueno es que, según Ovsicori, todas estas explosiones fueron de “energía moderada” y no causaron ningún daño colateral. No cayeron cenizas encima de nosotros ni se formaron lahares, esos ríos de lodo peligrosísimos. Todo el material salió disparado adentro del cráter, cayendo directo al laguito que ahí hay. Pero ojo, esto no significa que estemos tranquilos, porque el volcán todavía anda moviéndose.
Ahora, ¿por qué el Poás está tan activo últimamente? Pues resulta que estamos en plena época seca, y eso afecta directamente al lago del cráter. La vulcanóloga María Martínez, quien parece saber bastante del tema, nos explica que desde noviembre del año pasado el nivel del agua ha ido bajando poquito a poco. Menos lluvia y el calorcito que sale del volcán contribuyen a que se evapore más rápido.
"Cuando hay menos agua en el cráter, los gases y el calor tienen más facilidad para salir", dijo Martínez. En pocas palabras, es como si el volcán estuviera teniendo un resfriado por la falta de agua, y necesita echar humo para sentirse mejor. El problema es que estos "resfriados" pueden seguir dándonos sustos mientras dure la sequía.
Aunque la nubosidad ha complicado ver cómo está realmente el laguito, los expertos sospechan que está bastante más bajo de lo normal. Con las condiciones actuales, es probable que sigamos viendo este tipo de actividad freática por un buen rato, al menos hasta que lleguen las lluvias de mitad de mayo, cuando normalmente el nivel del agua empieza a subir. Ya saben, la naturaleza siempre encuentra la manera de recordarnos quién manda.
Desde Ovsicori nos recuerdan que el Poás lleva así, con actividad freática e incremento en la desgasificación, desde principios del 2024. Por eso es importante estar atentos a sus informes y seguir las recomendaciones de las autoridades. Al final, la seguridad de todos depende de que estemos bien informados y preparados ante cualquier eventualidad. ¡No queremos irnos al traste por no prestar atención, verdad?
En fin, el Poás sigue demostrando que es un volcanito inquieto. ¿Ustedes creen que deberíamos empezar a prepararnos mentalmente para vivir con un volcán activo cerca, o es demasiado alarmista pensar así? Déjenme sus opiniones en los comentarios, ¡y cuéntenme si ustedes también sintieron algún temblorcito estos días!
Para ponerlos en clima, la primera erupción ocurrió a las 3 de la mañana del viernes, y luego otras dos le siguieron, una a las 9:15 a.m. y otra a las 7:23 p.m. El sábado hubo una más a las 3:44 a.m., y para rematarlo, el domingo a las 5:53 a.m. otra vez sacudió el macizo. Imagínense la tos que le dio al Poás ese fin de semana, ¡una barbaridad!
Lo bueno es que, según Ovsicori, todas estas explosiones fueron de “energía moderada” y no causaron ningún daño colateral. No cayeron cenizas encima de nosotros ni se formaron lahares, esos ríos de lodo peligrosísimos. Todo el material salió disparado adentro del cráter, cayendo directo al laguito que ahí hay. Pero ojo, esto no significa que estemos tranquilos, porque el volcán todavía anda moviéndose.
Ahora, ¿por qué el Poás está tan activo últimamente? Pues resulta que estamos en plena época seca, y eso afecta directamente al lago del cráter. La vulcanóloga María Martínez, quien parece saber bastante del tema, nos explica que desde noviembre del año pasado el nivel del agua ha ido bajando poquito a poco. Menos lluvia y el calorcito que sale del volcán contribuyen a que se evapore más rápido.
"Cuando hay menos agua en el cráter, los gases y el calor tienen más facilidad para salir", dijo Martínez. En pocas palabras, es como si el volcán estuviera teniendo un resfriado por la falta de agua, y necesita echar humo para sentirse mejor. El problema es que estos "resfriados" pueden seguir dándonos sustos mientras dure la sequía.
Aunque la nubosidad ha complicado ver cómo está realmente el laguito, los expertos sospechan que está bastante más bajo de lo normal. Con las condiciones actuales, es probable que sigamos viendo este tipo de actividad freática por un buen rato, al menos hasta que lleguen las lluvias de mitad de mayo, cuando normalmente el nivel del agua empieza a subir. Ya saben, la naturaleza siempre encuentra la manera de recordarnos quién manda.
Desde Ovsicori nos recuerdan que el Poás lleva así, con actividad freática e incremento en la desgasificación, desde principios del 2024. Por eso es importante estar atentos a sus informes y seguir las recomendaciones de las autoridades. Al final, la seguridad de todos depende de que estemos bien informados y preparados ante cualquier eventualidad. ¡No queremos irnos al traste por no prestar atención, verdad?
En fin, el Poás sigue demostrando que es un volcanito inquieto. ¿Ustedes creen que deberíamos empezar a prepararnos mentalmente para vivir con un volcán activo cerca, o es demasiado alarmista pensar así? Déjenme sus opiniones en los comentarios, ¡y cuéntenme si ustedes también sintieron algún temblorcito estos días!