¡Ay, mae! Los muchachos del Puntarenas cerraron los fogueos de pretemporada con un empate 1-1 contra Carmelita, un equipo de la Liga de Ascenso. No sé ustedes, pero a mí me da unas cositas, porque aunque es un amistoso, necesitamos ir entrando con todo al Clausura 2026. El ambiente en el puerto siempre es complicado, y con un descenso acechando, la presión va a estar que arde.
Como saben, los porteños vinieron haciendo pruebas desde finales del año pasado. Ya le habían dado bataza a Ramónense con un 4-0 contundente y luego había sacado una victoria agridulce 3-2 contra Jicaral Sercoba. Se veía una ilusión, una esperanza de que quizás, apenas quizás, este sería el año de levantar cabeza. Pero estos últimos partidos... meh, nos dejan pensando si realmente estamos listos para la pelea.
Carmelita, pa’ que les mentimos, no es precisamente el rival más temible. Pero aun así, dejar escapar un empate en casa, viendo como el marcador se estira sin poder meterle más goles al chuchequero, bueno, eso sí que duele. Wilber Rentería, allá él, puso a los visitantes arriba y ahí empezaron los problemas. Le costaba buscar espacios, el planteamiento táctico parecía medio revuelto, y la tribuna empezaba a mostrar su inquietud.
Recordemos que el torneo anterior cerraron a escasos ocho puntitos del último lugar. Ocho puntitos, diay, ¡qué vara tan fina! Con el nerviosismo que hay alrededor del club, con la hinchada exigiendo resultados inmediatos, cualquier resbalón puede ser fatal. Tenemos que ponerle huevo, compadres, porque este Clausura pinta más peligroso que una serpiente en carretera mojada.
En cuanto a las incorporaciones, parece que el entrenador quiere darle un empuje nuevo al equipo. Entraron Farbod Samadian, Randy Taylor, el paraguayo Renzo Carballo, Doryan Rodríguez y Wesly Decas. Buena sangre, no lo niego, pero ¿son suficientes para cubrir todas esas carencias que hemos visto en la cancha? Eso es lo que preocupa a muchos aficionados y, honestamente, a este reportero también.
A propósito de preocupaciones, el inicio del Clausura no viene fácil para los porteños. Tendrán que visitar la Cueva del Sapri, donde esos jaguares juegan como rayados. Jugar contra Saprissa en su propia casa es casi suicidio futbolístico, pero hey, en el fútbol todo puede pasar. Que le vamos a hacer, toca sudar la camiseta desde el primer partido.
Si bien las nuevas caras podrían traer aire fresco al equipo, también es cierto que la adaptación lleva tiempo. Se necesita rodaje, química entre los jugadores, entender el estilo de juego del entrenador...todo eso toma su proceso. Además, tenemos que tener presente que la competencia interna por un puesto va a ser feroz. Todos van a querer demostrar su valía y hacerse con un lugar en el once titular. ¡Y vaya que algunos tienen talento!
Ahora, díganme ustedes, ¿creen que con estas incorporaciones y ajustando la estrategia, Puntarenas tendrá la actitud necesaria para salir adelante en este Clausura y evitar el fantasma del descenso? ¿O ya nos vamos preparando para otra temporada llena de angustias y sufrimiento en la tabla de posiciones?
Como saben, los porteños vinieron haciendo pruebas desde finales del año pasado. Ya le habían dado bataza a Ramónense con un 4-0 contundente y luego había sacado una victoria agridulce 3-2 contra Jicaral Sercoba. Se veía una ilusión, una esperanza de que quizás, apenas quizás, este sería el año de levantar cabeza. Pero estos últimos partidos... meh, nos dejan pensando si realmente estamos listos para la pelea.
Carmelita, pa’ que les mentimos, no es precisamente el rival más temible. Pero aun así, dejar escapar un empate en casa, viendo como el marcador se estira sin poder meterle más goles al chuchequero, bueno, eso sí que duele. Wilber Rentería, allá él, puso a los visitantes arriba y ahí empezaron los problemas. Le costaba buscar espacios, el planteamiento táctico parecía medio revuelto, y la tribuna empezaba a mostrar su inquietud.
Recordemos que el torneo anterior cerraron a escasos ocho puntitos del último lugar. Ocho puntitos, diay, ¡qué vara tan fina! Con el nerviosismo que hay alrededor del club, con la hinchada exigiendo resultados inmediatos, cualquier resbalón puede ser fatal. Tenemos que ponerle huevo, compadres, porque este Clausura pinta más peligroso que una serpiente en carretera mojada.
En cuanto a las incorporaciones, parece que el entrenador quiere darle un empuje nuevo al equipo. Entraron Farbod Samadian, Randy Taylor, el paraguayo Renzo Carballo, Doryan Rodríguez y Wesly Decas. Buena sangre, no lo niego, pero ¿son suficientes para cubrir todas esas carencias que hemos visto en la cancha? Eso es lo que preocupa a muchos aficionados y, honestamente, a este reportero también.
A propósito de preocupaciones, el inicio del Clausura no viene fácil para los porteños. Tendrán que visitar la Cueva del Sapri, donde esos jaguares juegan como rayados. Jugar contra Saprissa en su propia casa es casi suicidio futbolístico, pero hey, en el fútbol todo puede pasar. Que le vamos a hacer, toca sudar la camiseta desde el primer partido.
Si bien las nuevas caras podrían traer aire fresco al equipo, también es cierto que la adaptación lleva tiempo. Se necesita rodaje, química entre los jugadores, entender el estilo de juego del entrenador...todo eso toma su proceso. Además, tenemos que tener presente que la competencia interna por un puesto va a ser feroz. Todos van a querer demostrar su valía y hacerse con un lugar en el once titular. ¡Y vaya que algunos tienen talento!
Ahora, díganme ustedes, ¿creen que con estas incorporaciones y ajustando la estrategia, Puntarenas tendrá la actitud necesaria para salir adelante en este Clausura y evitar el fantasma del descenso? ¿O ya nos vamos preparando para otra temporada llena de angustias y sufrimiento en la tabla de posiciones?