¡Ay, pata! Después de horas de discusiones, aciertos y algunos despistes garrafales, llegó el momento de decir adiós al Debate Presidencial en la UCR. Desde temprano el campus universitario se llenó de colores, pancartas y camisetas de los diferentes equipos de campaña, listos para apoyar a sus candidatos favoritos. Se sentía la vibra, ¡pura energía tica!
La verdad es que el debate dejó mucho qué pensar a diestra y siniestra. Vimos propuestas interesantes, algunas más aterrizadas que otras, y también bastante controversia, como era de esperarse. Pero al final, lo que realmente pintó fue la despedida, donde los seguidores demostraron con creces su lealtad y pasión por sus abanderados. No hubo bronca, sino pura algarabía, aunque con cierta tensión palpable.
Cuando los aspirantes empezaron a salir del Aula Magna, el ambiente explotó en un torbellino de aplausos, gritos y cánticos. Cada candidato recibió una ovación diferente; unos más efusivos que otros, dependiendo del nivel de apoyo que hayan logrado conectar con la gente durante el debate. Hubo de todo: desde mensajes de unidad nacional hasta promesas contundentes sobre cómo van a mejorar la vida de todos los costarricenses. ¡Uno se queda pensando si realmente van a cumplir lo que prometen!
Si bien participaron 16 candidatos en el debate, cuatro figuras prominentes brillaron por su ausencia: Laura Fernández (PPSO), Fabricio Alvarado (Nueva República), Luis Amador (PIN) y Eliécer Feinzaig (PLP). Sus detractores echaron humo por la falta de participación, alegando cobardía o falta de coraje para enfrentarse al escrutinio público. Otros dicen que tenían mejores bretes para estar haciendo en otro lado. ¡Qué vara!
Entre la multitud, uno veía caras de esperanza, de incertidumbre, e incluso de desencanto. Algunos iban acompañados de sus familias enteras, mientras que otros llegaban solos, buscando respuestas a sus inquietudes. Se respiraba un aire de expectativa, consciente de que estas elecciones marcarán un punto crucial en el futuro del país. ¡Esto va en serio, mi pana!
La seguridad estuvo reforzada, con policías apostados en cada esquina del campus, asegurándose de que todo transcurriera dentro de la legalidad. Aunque hubo aglomeraciones considerables, afortunadamente no se reportaron incidentes mayores. Patrulleros, oficiales de tránsito y voluntarios trabajando juntos para mantener el orden, una muestra más de la colaboración comunitaria que caracteriza a nuestra querida Costa Rica.
Después del debate, las redes sociales estallaron con opiniones encontradas. Algunos usuarios celebraban las ideas de un candidato, mientras que otros criticaban duramente su desempeño. Las etiquetas (#DebateUCR, #Elecciones2026, #CostaRicaDecide) se convirtieron en trending topics a nivel nacional. Muchos analistas políticos ya están barajando escenarios y elaborando predicciones sobre quién saldrá victorioso en febrero. ¡Veremos qué tan acertados están!
En fin, ¡qué partidazo de debate y despedida! Ahora nos toca analizar todo lo visto y decidir cuál de estos candidatos tiene la vara más alta para llevarnos por buen camino. Con tantas opciones, y tanto que está pasando, me pregunto: ¿cree usted que el siguiente presidente realmente podrá solucionar los problemas urgentes que enfrenta nuestro país, o estamos condenados a repetir los mismos errores?
La verdad es que el debate dejó mucho qué pensar a diestra y siniestra. Vimos propuestas interesantes, algunas más aterrizadas que otras, y también bastante controversia, como era de esperarse. Pero al final, lo que realmente pintó fue la despedida, donde los seguidores demostraron con creces su lealtad y pasión por sus abanderados. No hubo bronca, sino pura algarabía, aunque con cierta tensión palpable.
Cuando los aspirantes empezaron a salir del Aula Magna, el ambiente explotó en un torbellino de aplausos, gritos y cánticos. Cada candidato recibió una ovación diferente; unos más efusivos que otros, dependiendo del nivel de apoyo que hayan logrado conectar con la gente durante el debate. Hubo de todo: desde mensajes de unidad nacional hasta promesas contundentes sobre cómo van a mejorar la vida de todos los costarricenses. ¡Uno se queda pensando si realmente van a cumplir lo que prometen!
Si bien participaron 16 candidatos en el debate, cuatro figuras prominentes brillaron por su ausencia: Laura Fernández (PPSO), Fabricio Alvarado (Nueva República), Luis Amador (PIN) y Eliécer Feinzaig (PLP). Sus detractores echaron humo por la falta de participación, alegando cobardía o falta de coraje para enfrentarse al escrutinio público. Otros dicen que tenían mejores bretes para estar haciendo en otro lado. ¡Qué vara!
Entre la multitud, uno veía caras de esperanza, de incertidumbre, e incluso de desencanto. Algunos iban acompañados de sus familias enteras, mientras que otros llegaban solos, buscando respuestas a sus inquietudes. Se respiraba un aire de expectativa, consciente de que estas elecciones marcarán un punto crucial en el futuro del país. ¡Esto va en serio, mi pana!
La seguridad estuvo reforzada, con policías apostados en cada esquina del campus, asegurándose de que todo transcurriera dentro de la legalidad. Aunque hubo aglomeraciones considerables, afortunadamente no se reportaron incidentes mayores. Patrulleros, oficiales de tránsito y voluntarios trabajando juntos para mantener el orden, una muestra más de la colaboración comunitaria que caracteriza a nuestra querida Costa Rica.
Después del debate, las redes sociales estallaron con opiniones encontradas. Algunos usuarios celebraban las ideas de un candidato, mientras que otros criticaban duramente su desempeño. Las etiquetas (#DebateUCR, #Elecciones2026, #CostaRicaDecide) se convirtieron en trending topics a nivel nacional. Muchos analistas políticos ya están barajando escenarios y elaborando predicciones sobre quién saldrá victorioso en febrero. ¡Veremos qué tan acertados están!
En fin, ¡qué partidazo de debate y despedida! Ahora nos toca analizar todo lo visto y decidir cuál de estos candidatos tiene la vara más alta para llevarnos por buen camino. Con tantas opciones, y tanto que está pasando, me pregunto: ¿cree usted que el siguiente presidente realmente podrá solucionar los problemas urgentes que enfrenta nuestro país, o estamos condenados a repetir los mismos errores?