¡Ay, Dios mío, qué vara! Resulta que Estados Unidos ha suspendido el proceso de visas de inmigrante para gente de 75 países. Sí, señor, setenta y cinco. Y entre ellos, algunos nuestros vecinos latinos. La bronca, según parece, viene desde atrás, con movidas políticas y decisiones que ni el chino entiende bien.
Todo empezó con el regreso triunfal de Donald Trump a la Casa Blanca. Parece que quiere retomar su agenda anti-inmigración a toda máquina. Argumentan que quieren proteger los recursos del país y evitar que lleguen más extranjeros que dependan de ayudas sociales. Pero bueno, ahí tenemos que ponerle atención porque esto tiene tela costura, diay. No nos podemos quedar con los brazos cruzados viendo cómo cambian las reglas del juego de un día para otro.
Lo primero que hay que entender es que ahora ya no van a evaluar las solicitudes de visa de manera individual. Antes, miraban si la persona podía convertirse en una “carga pública”. Ahora, directamente miran la nacionalidad. Imagínate, si eres de alguno de esos 75 países, ¡zas!, te congelan el trámite. Dicen que lo hacen mientras revisan los procedimientos, pero huele a que no va a ser fácil revertirlo. El Departamento de Estado anda diciendo que buscan evitar que entren personas que puedan depender demasiado de la asistencia pública, pero, créeme, eso suena a excusa para justificar medidas más duras.
Y ojo que no es solo eso. También hay un trasfondo geopolítico que nadie les da mucha bola. Verás, varios países latinoamericanos, incluyendo a algunos de los afectados, emitieron un comunicado criticando la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. México y Chile también estaban metidos en ese lío, pero afortunadamente, por ahora, no figuran en la lista negra. Esto demuestra que hay una relación directa entre las decisiones políticas y las restricciones migratorias. ¡Qué sal!
Todo empezó con el regreso triunfal de Donald Trump a la Casa Blanca. Parece que quiere retomar su agenda anti-inmigración a toda máquina. Argumentan que quieren proteger los recursos del país y evitar que lleguen más extranjeros que dependan de ayudas sociales. Pero bueno, ahí tenemos que ponerle atención porque esto tiene tela costura, diay. No nos podemos quedar con los brazos cruzados viendo cómo cambian las reglas del juego de un día para otro.
Lo primero que hay que entender es que ahora ya no van a evaluar las solicitudes de visa de manera individual. Antes, miraban si la persona podía convertirse en una “carga pública”. Ahora, directamente miran la nacionalidad. Imagínate, si eres de alguno de esos 75 países, ¡zas!, te congelan el trámite. Dicen que lo hacen mientras revisan los procedimientos, pero huele a que no va a ser fácil revertirlo. El Departamento de Estado anda diciendo que buscan evitar que entren personas que puedan depender demasiado de la asistencia pública, pero, créeme, eso suena a excusa para justificar medidas más duras.
Y ojo que no es solo eso. También hay un trasfondo geopolítico que nadie les da mucha bola. Verás, varios países latinoamericanos, incluyendo a algunos de los afectados, emitieron un comunicado criticando la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. México y Chile también estaban metidos en ese lío, pero afortunadamente, por ahora, no figuran en la lista negra. Esto demuestra que hay una relación directa entre las decisiones políticas y las restricciones migratorias. ¡Qué sal!