¡Ay, Dios mío! Quién lo diría, ¿verdad, maes? La cosa en Venezuela se puso más caliente que un tamal en diciembre. Resulta que el Papa León XIV, el gringo-peruano ese, salió con unas declaraciones fuertes tras el golpe que le dieron a Maduro por parte de los yanquis. La verdad, parece sacado de película, ¡qué brete!
Según nos cuentan, la tensión en el Caribe y el Pacífico ya estaba que ardía, con Estados Unidos moviendo sus tropas y bombardeando barcos venezolanos bajo el pretexto de cazar narcos. ¡Pero díganme!, ¿cuántas pruebas reales presentaron de que esos señores eran traficantes? Parece más bien una excusa para meterse en problemas, ¿no creen?
Y pa’ colmo, capturaron a Maduro y a su esposa Cilia Flores en medio de la noche, ¡una verdadera torta! Esto encendió alarmas en todo el mundo, porque la diplomacia quedó varada en seco. Ahora, el Papa sale a decir que hay que respetar la voluntad del pueblo venezolano, qué alivio, aunque ya es bastante tarde.
“Renuevo mi llamado a respetar la voluntad del pueblo venezolano”, declaró el pontífice, tratando de ponerle un poquito de calma al asunto. Insistió en buscar soluciones políticas y evitar que la cosa se vaya al traste por pura pelea de gallos, diay. Pero a estas alturas, ¿creyerán que alguien va a escuchar al Papa mientras los gringos andan con la mano dura?
Lo que preocupa a muchos, incluido este servidor, es que el Papa León XIV también criticó el auge de la guerra como solución a los conflictos internacionales. Dijo que se rompió un principio clave que se estableció después de la Segunda Guerra Mundial: no utilizar la fuerza para invadir otros países. Ahora, parece que todos quieren recuperar viejas costumbres y volver a batallar a lo loco, ¡qué sal!
Y no se me diga, ¡qué nivel de diplomacia estamos viendo! En lugar de sentarse a dialogar y buscar acuerdos, prefieren mandar tanques y bombardear a diestra y siniestra. Ya ni siquiera intentan disimular que detrás de todo esto hay intereses económicos y políticos enormes, ¡una verdadera carga!
Muchos analistas acá en Costa Rica comentan que esto podría tener consecuencias graves para toda la región. Un conflicto prolongado en Venezuela afectaría el comercio, la seguridad y la estabilidad política de varios países latinoamericanos. Y si se involucran otras potencias, ¡la cosa se puede ir al traste rapidito!
En fin, maes, una situación complicada y preocupante. ¿Ustedes qué piensan? Con tanta manipulación y poderío, ¿realmente cree que la voz del pueblo venezolano será escuchada, o ya estamos condenados a ver cómo se desata una nueva guerra en nuestra propia puerta?
Según nos cuentan, la tensión en el Caribe y el Pacífico ya estaba que ardía, con Estados Unidos moviendo sus tropas y bombardeando barcos venezolanos bajo el pretexto de cazar narcos. ¡Pero díganme!, ¿cuántas pruebas reales presentaron de que esos señores eran traficantes? Parece más bien una excusa para meterse en problemas, ¿no creen?
Y pa’ colmo, capturaron a Maduro y a su esposa Cilia Flores en medio de la noche, ¡una verdadera torta! Esto encendió alarmas en todo el mundo, porque la diplomacia quedó varada en seco. Ahora, el Papa sale a decir que hay que respetar la voluntad del pueblo venezolano, qué alivio, aunque ya es bastante tarde.
“Renuevo mi llamado a respetar la voluntad del pueblo venezolano”, declaró el pontífice, tratando de ponerle un poquito de calma al asunto. Insistió en buscar soluciones políticas y evitar que la cosa se vaya al traste por pura pelea de gallos, diay. Pero a estas alturas, ¿creyerán que alguien va a escuchar al Papa mientras los gringos andan con la mano dura?
Lo que preocupa a muchos, incluido este servidor, es que el Papa León XIV también criticó el auge de la guerra como solución a los conflictos internacionales. Dijo que se rompió un principio clave que se estableció después de la Segunda Guerra Mundial: no utilizar la fuerza para invadir otros países. Ahora, parece que todos quieren recuperar viejas costumbres y volver a batallar a lo loco, ¡qué sal!
Y no se me diga, ¡qué nivel de diplomacia estamos viendo! En lugar de sentarse a dialogar y buscar acuerdos, prefieren mandar tanques y bombardear a diestra y siniestra. Ya ni siquiera intentan disimular que detrás de todo esto hay intereses económicos y políticos enormes, ¡una verdadera carga!
Muchos analistas acá en Costa Rica comentan que esto podría tener consecuencias graves para toda la región. Un conflicto prolongado en Venezuela afectaría el comercio, la seguridad y la estabilidad política de varios países latinoamericanos. Y si se involucran otras potencias, ¡la cosa se puede ir al traste rapidito!
En fin, maes, una situación complicada y preocupante. ¿Ustedes qué piensan? Con tanta manipulación y poderío, ¿realmente cree que la voz del pueblo venezolano será escuchada, o ya estamos condenados a ver cómo se desata una nueva guerra en nuestra propia puerta?