Maes, para que se ubiquen y no se jalen una torta llegando de largo: si tenían planeado ir a visitar a alguien al Centro de Atención Integral (CAI) San José, mejor cambien de planes. El Ministerio de Justicia y Paz acaba de soltar la bomba y confirmó que las visitas quedan suspendidas hasta nuevo aviso. ¿La razón? Un brote de varicela que se armó ahí adentro y que, como era de esperarse, tiene a todo el mundo con los pelos de punta. Así como lo oyen, un despiche de salud que obligó a cerrar las puertas para evitar que la cosa se ponga peor.
La vara es que la Dirección de Adaptación Social, que son los que manejan el brete en las cárceles, no se anduvo por las ramas. Siguiendo las recomendaciones de las autoridades de salud, tomaron la decisión de cortar por lo sano. La orden es clara: cero visitas, de ningún tipo y sin excepciones. Diay, y es que tiene toda la lógica del mundo. Imagínense el contagio masivo que se podría armar si la gente entra y sale como si nada. La idea es proteger a los mismos privados de libertad, a los funcionarios que trabajan ahí y, por supuesto, a las familias que llegan de visita. Básicamente, están tratando de ponerle un tapón a la enfermedad antes de que se salga de control y se convierta en un problema a nivel nacional.
Ahora, aquí es donde el asunto se pone más complicado. Es fácil decir "cierren todo", pero hay que pensar en el impacto humano. Para muchísimas familias, esa visita semanal o quincenal es el único contacto real que tienen con sus seres queridos. Es un golpe durísimo a nivel emocional y psicológico, tanto para el que está adentro como para el que está afuera. El Ministerio pide "comprensión", pero diay, ¡qué sal! Salado por la mamá que ya tenía listos los frescos y el gallo pinto para llevar, o por los hijos que contaban los días para ver a su tata. Es una de esas situaciones donde no hay una solución fácil y, al final, la prioridad de la salud pública termina pesando más, aunque duela.
Y aquí, entre nos, esta situación nos obliga a hacernos una pregunta un poco más incómoda. Un brote de varicela, que es una enfermedad súper contagiosa, no aparece de la nada en un ambiente cerrado. Esto pone sobre la mesa, una vez más, el eterno tema del hacinamiento y las condiciones sanitarias en nuestras cárceles. No es por ser mala leche, pero estos centros penales son un caldo de cultivo perfecto para que cualquier virus se propague como la pólvora. Ojalá que esta crisis sirva no solo para contener el brote actual, sino para que las autoridades se pongan serias a revisar la infraestructura y los protocolos de salud dentro de todo el sistema penitenciario. Porque apagar incendios está bien, pero evitar que empiecen es mucho mejor.
En resumen, la cosa está así: las visitas al CAI San José se fueron al traste por tiempo indefinido por culpa de la varicela. Es una medida necesaria, pero que sin duda afecta a muchísima gente. Las autoridades dicen que avisarán "oportunamente" cuando se pueda volver a la normalidad, pero ya sabemos que eso puede significar cualquier cosa. Por ahora, solo queda esperar y ver cómo evoluciona la situación. Maes, ¿qué opinan ustedes de esta vara? ¿Creen que es la decisión correcta, a pesar del costo emocional para las familias, o será que esto simplemente destapa un problema de fondo mucho más grave en nuestras cárceles que nadie quiere solucionar de verdad? ¡Los leo!
La vara es que la Dirección de Adaptación Social, que son los que manejan el brete en las cárceles, no se anduvo por las ramas. Siguiendo las recomendaciones de las autoridades de salud, tomaron la decisión de cortar por lo sano. La orden es clara: cero visitas, de ningún tipo y sin excepciones. Diay, y es que tiene toda la lógica del mundo. Imagínense el contagio masivo que se podría armar si la gente entra y sale como si nada. La idea es proteger a los mismos privados de libertad, a los funcionarios que trabajan ahí y, por supuesto, a las familias que llegan de visita. Básicamente, están tratando de ponerle un tapón a la enfermedad antes de que se salga de control y se convierta en un problema a nivel nacional.
Ahora, aquí es donde el asunto se pone más complicado. Es fácil decir "cierren todo", pero hay que pensar en el impacto humano. Para muchísimas familias, esa visita semanal o quincenal es el único contacto real que tienen con sus seres queridos. Es un golpe durísimo a nivel emocional y psicológico, tanto para el que está adentro como para el que está afuera. El Ministerio pide "comprensión", pero diay, ¡qué sal! Salado por la mamá que ya tenía listos los frescos y el gallo pinto para llevar, o por los hijos que contaban los días para ver a su tata. Es una de esas situaciones donde no hay una solución fácil y, al final, la prioridad de la salud pública termina pesando más, aunque duela.
Y aquí, entre nos, esta situación nos obliga a hacernos una pregunta un poco más incómoda. Un brote de varicela, que es una enfermedad súper contagiosa, no aparece de la nada en un ambiente cerrado. Esto pone sobre la mesa, una vez más, el eterno tema del hacinamiento y las condiciones sanitarias en nuestras cárceles. No es por ser mala leche, pero estos centros penales son un caldo de cultivo perfecto para que cualquier virus se propague como la pólvora. Ojalá que esta crisis sirva no solo para contener el brote actual, sino para que las autoridades se pongan serias a revisar la infraestructura y los protocolos de salud dentro de todo el sistema penitenciario. Porque apagar incendios está bien, pero evitar que empiecen es mucho mejor.
En resumen, la cosa está así: las visitas al CAI San José se fueron al traste por tiempo indefinido por culpa de la varicela. Es una medida necesaria, pero que sin duda afecta a muchísima gente. Las autoridades dicen que avisarán "oportunamente" cuando se pueda volver a la normalidad, pero ya sabemos que eso puede significar cualquier cosa. Por ahora, solo queda esperar y ver cómo evoluciona la situación. Maes, ¿qué opinan ustedes de esta vara? ¿Creen que es la decisión correcta, a pesar del costo emocional para las familias, o será que esto simplemente destapa un problema de fondo mucho más grave en nuestras cárceles que nadie quiere solucionar de verdad? ¡Los leo!