¡Ay, Dios mío! Resulta que la rotonda de Hacienda Vieja, la que prometían nos iba a salvar del tráfico infernal, parece que nos tiene peor que antes. El Lanamme soltó un informe que te pone los pelos de punta, porque básicamente dice que hay más problemas de los que pensábamos, y eso que ya veníamos con la mosca atrás.
Para refrescarles la memoria, la rotonda se abrió entre agosto y septiembre del año pasado, en medio de un montón de quejas de que todavía había obra inconclusa. Pero nadie parecía preocuparse mucho entonces, pues se decía que iba a solucionar el problema del congestionamiento en la zona, donde convergen las rutas 210 y 252. Lo que nadie les contó bien es que los estudios previos ya habían advertido que podríamos tener problemas de rebote de colas, es decir, que los carros se iban a atascar en otros lados, simplemente moviéndolos de lugar.
Y vaya que tenían razón. Según el informe del Lanamme, la combinación de muchísima gente usando la rotonda y estar pegaditos a otras intersecciones está generando bloqueos a diestra y siniestra, especialmente en las horas pico. ¡Un verdadero fiestón de bocinas y nerviosismo! El brete más grande, dicen, es cuando uno quiere salir de la autopista Florencio del Castillo hacia la Municipalidad de Curridabat o hacia Tirrases, ahí sí se arma la bronca.
El ingeniero Armando Briceño del Lanamme pintó un panorama bastante feo. En la mañana, si intentas entrar por el lado este, prepárate porque puedes irte prácticamente atascado por un kilómetro ciento quince. Imagínate, ¡una vara así! Y por la tarde, entrando por el norte, la fila puede llegar a los ciento cuarenta y siete metros, afectando también a las calles cantones. Eso sí que es darle duro al bolsillo por gasolina, ¿verdad?
Pero no solo el tiempo es el problema, también la geometría de la rotonda dificulta que los camiones y autobuses puedan maniobrar bien. Parece que los diseñadores no pensaron muy bien en cómo iba a circular el resto del mundo, aparte de los carros compactos. Esto refleja, según el Lanamme, la necesidad de cambiar varias cosas: conectar mejor las rutas nacionales y ponerle más atención al transporte público. ¡Ya van tardando en hacer las cosas bien!
No es broma, tienen que actualizar el tren San José – Cartago, echarle ojo a la infraestructura para los ciclistas y mejorar la señalización. El ingeniero Alonso Montoya enfatizó que también encontraron problemas con la accesibilidad para los peatones: aceras mal hechas, falta de señalización adecuada, barreras de contención peligrosas… ¡Parece parque de diversiones peligroso!
Para arreglar todo esto, se necesitan mejoras generales: señalización más clara, demarcaciones decentes, terminar las aceras (¡con esas losas podotáctiles que ayudan a los ciegos!), y crear pasos peatonales seguros. Además, necesitan rediseñar algunas curvas para que los camiones y autobuses puedan pasar sin parecer que van a volcar. Todo esto, claro, tuvo un costo considerable: mil millones de colones pagados a las empresas MECO y Constructora Santa Fe. ¡Una vara importante de dinero, mándale!
Ahora, con todo este embrollo, me pregunto: ¿cree usted que estas recomendaciones del Lanamme realmente se van a tomar en serio y se va a hacer algo efectivo, o vamos a seguir viendo la rotonda de Hacienda Vieja convertirse en un motivo de estrés diario para todos los que transitamos por la zona? Déjeme saber sus opiniones en el foro; necesito descargarme un poco de esta bronca.
Para refrescarles la memoria, la rotonda se abrió entre agosto y septiembre del año pasado, en medio de un montón de quejas de que todavía había obra inconclusa. Pero nadie parecía preocuparse mucho entonces, pues se decía que iba a solucionar el problema del congestionamiento en la zona, donde convergen las rutas 210 y 252. Lo que nadie les contó bien es que los estudios previos ya habían advertido que podríamos tener problemas de rebote de colas, es decir, que los carros se iban a atascar en otros lados, simplemente moviéndolos de lugar.
Y vaya que tenían razón. Según el informe del Lanamme, la combinación de muchísima gente usando la rotonda y estar pegaditos a otras intersecciones está generando bloqueos a diestra y siniestra, especialmente en las horas pico. ¡Un verdadero fiestón de bocinas y nerviosismo! El brete más grande, dicen, es cuando uno quiere salir de la autopista Florencio del Castillo hacia la Municipalidad de Curridabat o hacia Tirrases, ahí sí se arma la bronca.
El ingeniero Armando Briceño del Lanamme pintó un panorama bastante feo. En la mañana, si intentas entrar por el lado este, prepárate porque puedes irte prácticamente atascado por un kilómetro ciento quince. Imagínate, ¡una vara así! Y por la tarde, entrando por el norte, la fila puede llegar a los ciento cuarenta y siete metros, afectando también a las calles cantones. Eso sí que es darle duro al bolsillo por gasolina, ¿verdad?
Pero no solo el tiempo es el problema, también la geometría de la rotonda dificulta que los camiones y autobuses puedan maniobrar bien. Parece que los diseñadores no pensaron muy bien en cómo iba a circular el resto del mundo, aparte de los carros compactos. Esto refleja, según el Lanamme, la necesidad de cambiar varias cosas: conectar mejor las rutas nacionales y ponerle más atención al transporte público. ¡Ya van tardando en hacer las cosas bien!
No es broma, tienen que actualizar el tren San José – Cartago, echarle ojo a la infraestructura para los ciclistas y mejorar la señalización. El ingeniero Alonso Montoya enfatizó que también encontraron problemas con la accesibilidad para los peatones: aceras mal hechas, falta de señalización adecuada, barreras de contención peligrosas… ¡Parece parque de diversiones peligroso!
Para arreglar todo esto, se necesitan mejoras generales: señalización más clara, demarcaciones decentes, terminar las aceras (¡con esas losas podotáctiles que ayudan a los ciegos!), y crear pasos peatonales seguros. Además, necesitan rediseñar algunas curvas para que los camiones y autobuses puedan pasar sin parecer que van a volcar. Todo esto, claro, tuvo un costo considerable: mil millones de colones pagados a las empresas MECO y Constructora Santa Fe. ¡Una vara importante de dinero, mándale!
Ahora, con todo este embrollo, me pregunto: ¿cree usted que estas recomendaciones del Lanamme realmente se van a tomar en serio y se va a hacer algo efectivo, o vamos a seguir viendo la rotonda de Hacienda Vieja convertirse en un motivo de estrés diario para todos los que transitamos por la zona? Déjeme saber sus opiniones en el foro; necesito descargarme un poco de esta bronca.