¡Ay, Dios mío, qué volteo! Después de casi dos décadas de silencio sepulcral, don Miguelito Rodríguez, el expresidente que muchos ya creíamos jubilado, decidió meterle dedo al quite en la contienda presidencial. Sí, así como lo escucharon, el hombre que dejó el palco político en el 2002, justo cuando empezaba a salir humo por el tema de las poenas, salió con una carta bomba respaldando a Juan Carlos Hidalgo, el candidato del PUSC. ¡Una verdadera sorpresa!
La carta, publicada ayer, explica que la ausencia de Rodríguez de la vida política no fue precisamente por decisión propia, sino por esos procesos judiciales que lo tuvieron atado durante años. Pero ahora, dice el exmandatario, el panorama del país es tan chungo – entre inseguridad rampante y economía tambaleante – que “ya no es posible quedarse viendo desde la galería”. Uno se pregunta, ¿será que realmente quiere ayudar o está buscando lavar públicamente el pasado?
Pero analicemos esto bien, porque no es cualquier respaldo. Rodríguez no solamente le dio su visto bueno a Hidalgo, sino que además le metió pompa y circunstancia explicando por qué el sancarleño es, según él, “el elegido” para rescatarnos. Detalló cómo Hidalgo, criadito en San Carlos con toda la humildad de la vida rural, logró escalar posiciones gracias al esfuerzo y a una buena dosis de estudio, aprovechando las oportunidades que le brindó la educación pública. Un verdadero producto del mérito, dice Rodríguez.
Además, hizo hincapié en que Hidalgo, teniendo ofertas jugosas para trabajar en el extranjero, decidió regresar al país y poner su granito de arena. Ese gesto, según el exmandatario, demuestra su compromiso con Costa Rica y su voluntad de enfrentar los problemas que nos aquejan. ¡Vaya rollo! Aunque algunos dirían que es más fácil ganar dinero afuera y vivir tranquilo que lidiar con el brete político nacional.
Expertos políticos ya están dando vueltas al asunto, tratando de descifrar qué significa este respaldo. Algunos dicen que Rodríguez busca unificar el voto socialcristiano, apelando a la nostalgia de aquellos tiempos en que el PUSC mandaba en el país. Otros creen que intenta validar el programa de gobierno de Hidalgo, destacando que es el más sólido en temas clave como la seguridad, la salud y la producción. ¡Una estrategia interesante, si me preguntan!
Y no olvidemos el impacto en los indecisos. En una elección donde la mayoría de la gente anda más confundida que gallina ciega, el aval de un expresidente como Rodríguez podría influir significativamente. Claro, también hay quienes podrían verlo como un intento de aferrarse al poder por parte de la “vieja política”. Veremos cómo le va a Hidalgo, porque cargar con el peso del legado de Rodríguez no es tarea fácil, chunche.
Para el PUSC, este movimiento es como encontrar agua en pleno desierto. De repente, parece que tienen un respiro en medio de la campaña. La idea es clara: combinar la experiencia de un líder reconocido como Rodríguez con la energía renovadora de un joven preparado como Hidalgo. Pero queda por verse si esta fórmula funciona o si terminan siendo arrastrados por las aguas turbulentas de la política nacional. ¡El tiempo lo dirá, diay!
Esta jugada pinta para darle bastante sabor a la contienda electoral, ¿verdad? Ahora la pregunta es, ¿cree usted que el respaldo de Miguel Ángel Rodríguez le dará un impulso significativo a la candidatura de Juan Carlos Hidalgo, o será simplemente un truco publicitario que no logrará mover la aguja en las encuestas? ¡Déjeme saber su opinión en el foro!
La carta, publicada ayer, explica que la ausencia de Rodríguez de la vida política no fue precisamente por decisión propia, sino por esos procesos judiciales que lo tuvieron atado durante años. Pero ahora, dice el exmandatario, el panorama del país es tan chungo – entre inseguridad rampante y economía tambaleante – que “ya no es posible quedarse viendo desde la galería”. Uno se pregunta, ¿será que realmente quiere ayudar o está buscando lavar públicamente el pasado?
Pero analicemos esto bien, porque no es cualquier respaldo. Rodríguez no solamente le dio su visto bueno a Hidalgo, sino que además le metió pompa y circunstancia explicando por qué el sancarleño es, según él, “el elegido” para rescatarnos. Detalló cómo Hidalgo, criadito en San Carlos con toda la humildad de la vida rural, logró escalar posiciones gracias al esfuerzo y a una buena dosis de estudio, aprovechando las oportunidades que le brindó la educación pública. Un verdadero producto del mérito, dice Rodríguez.
Además, hizo hincapié en que Hidalgo, teniendo ofertas jugosas para trabajar en el extranjero, decidió regresar al país y poner su granito de arena. Ese gesto, según el exmandatario, demuestra su compromiso con Costa Rica y su voluntad de enfrentar los problemas que nos aquejan. ¡Vaya rollo! Aunque algunos dirían que es más fácil ganar dinero afuera y vivir tranquilo que lidiar con el brete político nacional.
Expertos políticos ya están dando vueltas al asunto, tratando de descifrar qué significa este respaldo. Algunos dicen que Rodríguez busca unificar el voto socialcristiano, apelando a la nostalgia de aquellos tiempos en que el PUSC mandaba en el país. Otros creen que intenta validar el programa de gobierno de Hidalgo, destacando que es el más sólido en temas clave como la seguridad, la salud y la producción. ¡Una estrategia interesante, si me preguntan!
Y no olvidemos el impacto en los indecisos. En una elección donde la mayoría de la gente anda más confundida que gallina ciega, el aval de un expresidente como Rodríguez podría influir significativamente. Claro, también hay quienes podrían verlo como un intento de aferrarse al poder por parte de la “vieja política”. Veremos cómo le va a Hidalgo, porque cargar con el peso del legado de Rodríguez no es tarea fácil, chunche.
Para el PUSC, este movimiento es como encontrar agua en pleno desierto. De repente, parece que tienen un respiro en medio de la campaña. La idea es clara: combinar la experiencia de un líder reconocido como Rodríguez con la energía renovadora de un joven preparado como Hidalgo. Pero queda por verse si esta fórmula funciona o si terminan siendo arrastrados por las aguas turbulentas de la política nacional. ¡El tiempo lo dirá, diay!
Esta jugada pinta para darle bastante sabor a la contienda electoral, ¿verdad? Ahora la pregunta es, ¿cree usted que el respaldo de Miguel Ángel Rodríguez le dará un impulso significativo a la candidatura de Juan Carlos Hidalgo, o será simplemente un truco publicitario que no logrará mover la aguja en las encuestas? ¡Déjeme saber su opinión en el foro!