¡Ay, Dios mío! Aquí se puso candela, pura candela. Laura Fernández, la candidata del Pueblo Soberano, soltó una descarga eléctrica que dejó temblando a toda la oposición. La rogaré para mantener la calma, pero parece que ya se le escapó el colibrí. Lo que empezó como una defensa de sus encuentros religiosos terminó siendo un ataque frontal contra el PLN, PAC y el FA, acusándolos de andar en picada moral.
Todo se remonta a las críticas que ha recibido Fernández por visitar iglesias y reunirse con grupos conservadores. En lugar de echarse atrás, la licenciada respondió con una ofensiva sin precedentes, sacando a relucir viejas polémicas relacionadas con la detención de una persona sospechosa de estar relacionada con amenazas contra el Presidente Rodrigo Chaves. ¡De repente salió el elefante en la habitación!
“Preocúpense cuando me vean abrazada con comunistas, como lo hizo Álvaro Ramos cuando estuvo abrazado con los del Frente Amplio y el Partido de los Trabajadores (PT), defendiendo a la acusada del presunto atentado contra el presidente”, soltó Fernández durante un discurso que, diay, sí que calentó el ambiente. Se nota que la estrategia es meterle pa’ dentro con todo y que no hay medias tintas.
Este “abrazo” del que habla Fernández refiere a un momento donde figuras del PLN y otras fuerzas opositoras mostraron apoyo a la persona arrestada, argumentando que debía respetarse el debido proceso. Pero para la candidata oficialista, esto equivale a una señal de complicidad con la violencia política. Ya saben cómo es la cosa, el tema está quemándose bastante.
Pero eso no es todo, porque también aprovechó para lanzar dardos venenosos hacia los medios de comunicación. Señaló a “La Nación, CRHoy y Canal 7” como parte de un supuesto “ataque orquestado” para desprestigiarla y distraer la atención de los verdaderos problemas del país. ¡Uy, qué bronca!, parece que algunos se sintieron apuntados.
“Cuando atacan al mismo tiempo no es casualidad. Es un ataque orquestado porque les duele que el país cambió”, afirmó Fernández, insistiendo en que la crítica por sus reuniones religiosas es una cortina de humo para ocultar la supuesta pérdida de control de la vieja política. Está buscando justificar la controversia con su postura religiosa.
Y ni hablar de las elecciones. Acusó a sus contrincantes de “esconderse” y “romper su palabra” al evitar participar en ciertos foros públicos, insinuando que tienen miedo de enfrentar su historial en un debate abierto. “Yo no vine a quedar bien con corruptos. Vine a poner orden y defender la continuidad”, sentenció, reafirmando su compromiso con la línea trazada por el Presidente Chaves. La promesa de continuidad, ahora con ella al mando, suena fuerte.
Con la recta final de la campaña acercándose a pasos agigantados, la contienda electoral promete ser aún más intensa y polarizada. Las propuestas parecen haberse quedado en segundo plano, eclipsadas por acusaciones de traición y vínculos con actividades ilícitas. ¿Ustedes creen que esta estrategia agresiva de Laura Fernández va a funcionar para ganar votos o terminará alejando a indecisos?
Todo se remonta a las críticas que ha recibido Fernández por visitar iglesias y reunirse con grupos conservadores. En lugar de echarse atrás, la licenciada respondió con una ofensiva sin precedentes, sacando a relucir viejas polémicas relacionadas con la detención de una persona sospechosa de estar relacionada con amenazas contra el Presidente Rodrigo Chaves. ¡De repente salió el elefante en la habitación!
“Preocúpense cuando me vean abrazada con comunistas, como lo hizo Álvaro Ramos cuando estuvo abrazado con los del Frente Amplio y el Partido de los Trabajadores (PT), defendiendo a la acusada del presunto atentado contra el presidente”, soltó Fernández durante un discurso que, diay, sí que calentó el ambiente. Se nota que la estrategia es meterle pa’ dentro con todo y que no hay medias tintas.
Este “abrazo” del que habla Fernández refiere a un momento donde figuras del PLN y otras fuerzas opositoras mostraron apoyo a la persona arrestada, argumentando que debía respetarse el debido proceso. Pero para la candidata oficialista, esto equivale a una señal de complicidad con la violencia política. Ya saben cómo es la cosa, el tema está quemándose bastante.
Pero eso no es todo, porque también aprovechó para lanzar dardos venenosos hacia los medios de comunicación. Señaló a “La Nación, CRHoy y Canal 7” como parte de un supuesto “ataque orquestado” para desprestigiarla y distraer la atención de los verdaderos problemas del país. ¡Uy, qué bronca!, parece que algunos se sintieron apuntados.
“Cuando atacan al mismo tiempo no es casualidad. Es un ataque orquestado porque les duele que el país cambió”, afirmó Fernández, insistiendo en que la crítica por sus reuniones religiosas es una cortina de humo para ocultar la supuesta pérdida de control de la vieja política. Está buscando justificar la controversia con su postura religiosa.
Y ni hablar de las elecciones. Acusó a sus contrincantes de “esconderse” y “romper su palabra” al evitar participar en ciertos foros públicos, insinuando que tienen miedo de enfrentar su historial en un debate abierto. “Yo no vine a quedar bien con corruptos. Vine a poner orden y defender la continuidad”, sentenció, reafirmando su compromiso con la línea trazada por el Presidente Chaves. La promesa de continuidad, ahora con ella al mando, suena fuerte.
Con la recta final de la campaña acercándose a pasos agigantados, la contienda electoral promete ser aún más intensa y polarizada. Las propuestas parecen haberse quedado en segundo plano, eclipsadas por acusaciones de traición y vínculos con actividades ilícitas. ¿Ustedes creen que esta estrategia agresiva de Laura Fernández va a funcionar para ganar votos o terminará alejando a indecisos?