¡Ay, Dios mío! Se sintió un buen temblorcito hoy en buenas partes del país. El Observatorio Volcanológico y Sismológico (OVSICORI) confirmó que un movimiento telúrico de magnitud 3.7 sacudió la zona cercana a Quepos esta tarde. Aunque no fue de esos que te dejan tirao’ en el suelo, sí fue suficiente para hacerle sudar el hombro a varios.
Según el reporte oficial, el epicentro se ubicó a unos 6.4 kilómetros de Hatillo Viejo, en Quepos, y ocurrió a una profundidad de 51 kilómetros. Eso quiere decir que fue bien profundo, lo cual usualmente disminuye la intensidad que sentimos acá arriba, aunque igual, bueno, se notó. Parece que la tierra decidió estirarse un poquito, mándale saludos a Doña Madre Tierra, ¿no?
Y ni hablar de la Gran Área Metropolitana (GAM), que siempre es sensible a estas cositas. Recibimos reportes desde toda la GAM. Una usuaria, Jackie Sanfer, de Cartago, nos comentó que lo sintió “como una ráfaga de viento, pero dentro de casa”. Imagínate, tranquila viendo novela y, ¡bam!, una ráfaga. Otro mae, Francisca Madrigal, de Escazú, dice que fue “un jalón leve”, como cuando alguien te da un empujoncito pa' moverte. A veces hasta se siente así, ¿verdad?
Alejandra Vargas, desde Barva, lo describió como “leve como un brinco”. O sea, nada grave, pero suficiente para que te digas ‘Uy, eso sí se sintió’. Claro, algunos se espantan más que otros. Ya saben cómo somos nosotros, algunos corren buscando debajo de la mesa, otros ni se inmutan porque ya estamos acostumbrados a estos pequeños meneos.
Ahora, hay que recordar que Costa Rica está ubicada en una zona de alta actividad volcánica y sísmica. Estamos entre placas tectónicas, entonces los temblores son parte del panorama. No es cuestión de entrar en pánico, pero sí estar informados y preparados, ¿eh? Revisarle los botiquines, tener un plan familiar y saber qué hacer si llega a pasar algo más serio. Más vale prevenir que lamentar, como dicen nuestros abuelos.
Algunos expertos señalan que, aunque la magnitud fue relativamente baja, la profundidad del sismo podría haber contribuido a que se sintiera en una zona geográfica extensa. Además, el tipo de terreno donde construimos muchas edificaciones también puede amplificar las ondas sísmicas. Por eso es importante que los edificios cumplan con normas antisimétricas y que los hogares estén bien mantenidos.
En fin, otro día más en Costa Rica, con sus terremotos ligeritos y sus preocupaciones diarias. Afortunadamente, no hubo daños materiales reportados ni heridos. Pero esto nos sirve para recordarnos la importancia de la prevención y la preparación ante cualquier eventualidad. Hay que mantener la calma, seguir los consejos de las autoridades y, sobre todo, cuidarnos mutuamente. Porque al final del día, lo que importa es estar todos bien.
¿Ustedes sienten que, pese a estos temblores ocasionales, las instituciones costarricenses están realmente preparadas para enfrentar un evento sísmico mayor? ¿Qué medidas de seguridad personal deberían tomar los hogares costarricenses para protegerse en caso de un terremoto más fuerte? ¡Dejen sus opiniones abajo!
Según el reporte oficial, el epicentro se ubicó a unos 6.4 kilómetros de Hatillo Viejo, en Quepos, y ocurrió a una profundidad de 51 kilómetros. Eso quiere decir que fue bien profundo, lo cual usualmente disminuye la intensidad que sentimos acá arriba, aunque igual, bueno, se notó. Parece que la tierra decidió estirarse un poquito, mándale saludos a Doña Madre Tierra, ¿no?
Y ni hablar de la Gran Área Metropolitana (GAM), que siempre es sensible a estas cositas. Recibimos reportes desde toda la GAM. Una usuaria, Jackie Sanfer, de Cartago, nos comentó que lo sintió “como una ráfaga de viento, pero dentro de casa”. Imagínate, tranquila viendo novela y, ¡bam!, una ráfaga. Otro mae, Francisca Madrigal, de Escazú, dice que fue “un jalón leve”, como cuando alguien te da un empujoncito pa' moverte. A veces hasta se siente así, ¿verdad?
Alejandra Vargas, desde Barva, lo describió como “leve como un brinco”. O sea, nada grave, pero suficiente para que te digas ‘Uy, eso sí se sintió’. Claro, algunos se espantan más que otros. Ya saben cómo somos nosotros, algunos corren buscando debajo de la mesa, otros ni se inmutan porque ya estamos acostumbrados a estos pequeños meneos.
Ahora, hay que recordar que Costa Rica está ubicada en una zona de alta actividad volcánica y sísmica. Estamos entre placas tectónicas, entonces los temblores son parte del panorama. No es cuestión de entrar en pánico, pero sí estar informados y preparados, ¿eh? Revisarle los botiquines, tener un plan familiar y saber qué hacer si llega a pasar algo más serio. Más vale prevenir que lamentar, como dicen nuestros abuelos.
Algunos expertos señalan que, aunque la magnitud fue relativamente baja, la profundidad del sismo podría haber contribuido a que se sintiera en una zona geográfica extensa. Además, el tipo de terreno donde construimos muchas edificaciones también puede amplificar las ondas sísmicas. Por eso es importante que los edificios cumplan con normas antisimétricas y que los hogares estén bien mantenidos.
En fin, otro día más en Costa Rica, con sus terremotos ligeritos y sus preocupaciones diarias. Afortunadamente, no hubo daños materiales reportados ni heridos. Pero esto nos sirve para recordarnos la importancia de la prevención y la preparación ante cualquier eventualidad. Hay que mantener la calma, seguir los consejos de las autoridades y, sobre todo, cuidarnos mutuamente. Porque al final del día, lo que importa es estar todos bien.
¿Ustedes sienten que, pese a estos temblores ocasionales, las instituciones costarricenses están realmente preparadas para enfrentar un evento sísmico mayor? ¿Qué medidas de seguridad personal deberían tomar los hogares costarricenses para protegerse en caso de un terremoto más fuerte? ¡Dejen sus opiniones abajo!