¡Ay, Dios mío, qué susto nos pegamos esta mañana! Un temblorazo sacudió a medio país alrededor de las cinco de la mañana, justo cuando algunos estábamos soñando con gallinas ponedoras y otros tratando de levantarnos. Según el OVSICORI, la cosa tuvo una magnitudo de 3.3 y el epicentro quedó cerquita de Altos del Aguacate, en Aserrí, San José. Una vara más o menos cerca, vamos.
Para los que no están acostumbrados a sentir estos cosazos, déjenme decirles que uno se queda paralizado por unos segundos, pensando ‘¿Esto es real?’ Luego, si la cosa sigue, empieza el desmadre, buscando agarrarse de algo. Afortunadamente, parece que este temblorito no causó mayores daños, aparte del susto que le dio a varios. Pero bueno, ya saben cómo son estas cosas, a veces te despiertan de golpe y te dejan más confundido que un gato en una licorería.
El Observatorio, como siempre, rápido en reportar la vaina. Dijeron que el temblor ocurrió a las 5:17 a.m., con un hipocentro a 38.72 kilómetros de profundidad. Eso explica porque se sintió tan amplio, la profundidad hace que las ondas se propaguen mejor. Claro, los geólogos tienen sus tecnicismos, pero nosotros los ticos sabemos que eso significa que sentimos la tierra temblar debajo de nuestros pies, y eso no es precisamente relajante, chunche.
Y es que no es la primera vez que nos da un “sacudidito”. Estamos en un área sísmicamente activa, así que estamos destinados a sentirnos como en un washboard de vez en cuando. A ver si se acuerdan del temblor de ’91… ¡eso sí que fue una vara diferente! De esos, pocos, pero los que hay, se guardan en la memoria como si fueran tatuajes.
Ahora bien, hablando de temblores, muchos se preguntarán si esto significa que va a haber réplicas. Pues, según dicen, es posible, aunque generalmente son de menor intensidad. Lo mejor es estar atentos a los avisos del OVSICORI y tener un plan familiar básico en caso de emergencia. No vaya a ser que nos agarre desprevenidos la próxima vez, diay.
Personalmente, creo que este temblorito sirvió para recordarnos que somos pequeños ante la fuerza de la naturaleza. Que podemos construir casas bonitas, carreteras modernas, pero al final, somos vulnerables a estos fenómenos naturales. Y ahí, uno se da cuenta de que lo único importante es estar sano y con los seres queridos cerca. Ya, ya sé, suena a discurso de fin de año, pero es la pura verdad.
Muchos en redes sociales comentaron sobre el temblor, algunos bromeando diciendo que era un llamado de atención del planeta Tierra. Otros, más preocupados, preguntaban cuándo va a pasar lo peor. Como siempre, la gente reacciona de diferentes maneras ante estas situaciones, lo que demuestra que todos tenemos nuestra propia forma de procesar el estrés. Algunos se asustan, otros hacen memes, ¡y yo escribo esta nota!
En fin, ¿suficiente temblorazo como para cambiar nuestros planes matutinos? ¿Nos levantamos más rápido o nos quedamos aferrados a la cama esperando otra sacudida? Cuéntenme en los comentarios, ¿qué les pareció este temblorazo matutino y cuál creen que será la próxima “vara” que nos toque vivir?
Para los que no están acostumbrados a sentir estos cosazos, déjenme decirles que uno se queda paralizado por unos segundos, pensando ‘¿Esto es real?’ Luego, si la cosa sigue, empieza el desmadre, buscando agarrarse de algo. Afortunadamente, parece que este temblorito no causó mayores daños, aparte del susto que le dio a varios. Pero bueno, ya saben cómo son estas cosas, a veces te despiertan de golpe y te dejan más confundido que un gato en una licorería.
El Observatorio, como siempre, rápido en reportar la vaina. Dijeron que el temblor ocurrió a las 5:17 a.m., con un hipocentro a 38.72 kilómetros de profundidad. Eso explica porque se sintió tan amplio, la profundidad hace que las ondas se propaguen mejor. Claro, los geólogos tienen sus tecnicismos, pero nosotros los ticos sabemos que eso significa que sentimos la tierra temblar debajo de nuestros pies, y eso no es precisamente relajante, chunche.
Y es que no es la primera vez que nos da un “sacudidito”. Estamos en un área sísmicamente activa, así que estamos destinados a sentirnos como en un washboard de vez en cuando. A ver si se acuerdan del temblor de ’91… ¡eso sí que fue una vara diferente! De esos, pocos, pero los que hay, se guardan en la memoria como si fueran tatuajes.
Ahora bien, hablando de temblores, muchos se preguntarán si esto significa que va a haber réplicas. Pues, según dicen, es posible, aunque generalmente son de menor intensidad. Lo mejor es estar atentos a los avisos del OVSICORI y tener un plan familiar básico en caso de emergencia. No vaya a ser que nos agarre desprevenidos la próxima vez, diay.
Personalmente, creo que este temblorito sirvió para recordarnos que somos pequeños ante la fuerza de la naturaleza. Que podemos construir casas bonitas, carreteras modernas, pero al final, somos vulnerables a estos fenómenos naturales. Y ahí, uno se da cuenta de que lo único importante es estar sano y con los seres queridos cerca. Ya, ya sé, suena a discurso de fin de año, pero es la pura verdad.
Muchos en redes sociales comentaron sobre el temblor, algunos bromeando diciendo que era un llamado de atención del planeta Tierra. Otros, más preocupados, preguntaban cuándo va a pasar lo peor. Como siempre, la gente reacciona de diferentes maneras ante estas situaciones, lo que demuestra que todos tenemos nuestra propia forma de procesar el estrés. Algunos se asustan, otros hacen memes, ¡y yo escribo esta nota!
En fin, ¿suficiente temblorazo como para cambiar nuestros planes matutinos? ¿Nos levantamos más rápido o nos quedamos aferrados a la cama esperando otra sacudida? Cuéntenme en los comentarios, ¿qué les pareció este temblorazo matutino y cuál creen que será la próxima “vara” que nos toque vivir?