¡Ay, Dios mío! Qué bochornoso el desenlace de esta vaina que nos dejó a todos con el corazón en la garganta. Después de varios días de búsqueda frenética, la Cruz Roja encontró el cuerpo de don Roberto Marchena, el señor que se metió al agua en playa Moín tratando de ayudar a cuatro puros chamacos que estaban agarrando agua. Una verdadera tragedia, vamos.
Todo empezó hace dos días, cuando este buen hombre estaba echando el rollo con los niños en la playa. De repente, una corriente tremenda los agarró y los llevó mar adentro. Los pequeños, con la gracia de Dios y la ayuda de unos mae que pasaban en Jet Ski, pudieron salir ilesos, pero don Roberto se fue perdiendo entre las olas. Desde ahí, se activaron todos los equipos de rescate, buscando incansablemente cualquier señal de él, pero la corriente parecía decidida a tragárselo entero.
La situación se tornó aún más tensa porque, vamos, playa Moín ha tenido problemas con estas corrientes últimamente. Muchos bañistas han expresado su preocupación por la falta de señalización adecuada y por la ausencia de salvavidas en horas pico. ¡Imagínate!, ir a darse un chapuzón y encontrarte con que te puedes ir al traste en cualquier momento. Esto debería ser un llamado de atención serio para las autoridades, ¿no creen?
Según testigos, don Roberto, sin pensarlo dos veces, se lanzó al agua para sacar a los niños. Ese acto de valentía, aunque lamentablemente terminó en tragedia, demuestra la grandeza de espíritu de este señor. Se dice que era conocido en el sector como un mae siempre dispuesto a echarle una mano a quien lo necesitara. Un verdadero ejemplo a seguir, aunque con un final muy amargo.
Las labores de búsqueda continuaron día y noche, con helicópteros, lanchas y patrullas recorriendo la zona. La desesperación era palpable entre sus familiares y amigos, quienes esperaban ansiosamente alguna buena noticia. Pero, como dicen por acá, “el río sigue corriendo” y a veces la suerte no está de nuestro lado. Al final, la esperanza se esfumó con el hallazgo del cuerpo sin vida cerca de la costa.
Las autoridades judiciales ya tienen el cuerpo de don Roberto bajo su resguardo y han iniciado una investigación para determinar si hubo alguna negligencia en el manejo de la seguridad en la playa. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) estará analizando todos los aspectos del caso para esclarecer qué pasó realmente ese día. Que le den, señores, que esto necesita toda la luz posible.
Alejandro Molina, Coordinador Operativo Nacional de la Cruz Roja, comentó que este tipo de accidentes son cada vez más frecuentes debido al cambio climático y a las fuertes lluvias que hemos experimentado en los últimos meses. “Estamos viendo cómo las corrientes marinas se vuelven más impredecibles y peligrosas”, afirmó Molina. Este es un recordatorio constante de que debemos extremar las precauciones cuando vayamos a disfrutar de nuestras playas. ¡Que nadie se confíe!
En fin, qué pena tan grande. Don Roberto se fue demasiado pronto, dejando un vacío enorme en su familia y en la comunidad limonense. Esperemos que su muerte sirva como un wake up call para mejorar la seguridad en nuestras costas y evitar que tragedias como esta se repitan. Ahora me pregunto, ¿creen ustedes que las playas de Limón necesitan urgentemente más medidas de seguridad y supervisión por parte del gobierno, o la responsabilidad recae únicamente en los propios bañistas?
Todo empezó hace dos días, cuando este buen hombre estaba echando el rollo con los niños en la playa. De repente, una corriente tremenda los agarró y los llevó mar adentro. Los pequeños, con la gracia de Dios y la ayuda de unos mae que pasaban en Jet Ski, pudieron salir ilesos, pero don Roberto se fue perdiendo entre las olas. Desde ahí, se activaron todos los equipos de rescate, buscando incansablemente cualquier señal de él, pero la corriente parecía decidida a tragárselo entero.
La situación se tornó aún más tensa porque, vamos, playa Moín ha tenido problemas con estas corrientes últimamente. Muchos bañistas han expresado su preocupación por la falta de señalización adecuada y por la ausencia de salvavidas en horas pico. ¡Imagínate!, ir a darse un chapuzón y encontrarte con que te puedes ir al traste en cualquier momento. Esto debería ser un llamado de atención serio para las autoridades, ¿no creen?
Según testigos, don Roberto, sin pensarlo dos veces, se lanzó al agua para sacar a los niños. Ese acto de valentía, aunque lamentablemente terminó en tragedia, demuestra la grandeza de espíritu de este señor. Se dice que era conocido en el sector como un mae siempre dispuesto a echarle una mano a quien lo necesitara. Un verdadero ejemplo a seguir, aunque con un final muy amargo.
Las labores de búsqueda continuaron día y noche, con helicópteros, lanchas y patrullas recorriendo la zona. La desesperación era palpable entre sus familiares y amigos, quienes esperaban ansiosamente alguna buena noticia. Pero, como dicen por acá, “el río sigue corriendo” y a veces la suerte no está de nuestro lado. Al final, la esperanza se esfumó con el hallazgo del cuerpo sin vida cerca de la costa.
Las autoridades judiciales ya tienen el cuerpo de don Roberto bajo su resguardo y han iniciado una investigación para determinar si hubo alguna negligencia en el manejo de la seguridad en la playa. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) estará analizando todos los aspectos del caso para esclarecer qué pasó realmente ese día. Que le den, señores, que esto necesita toda la luz posible.
Alejandro Molina, Coordinador Operativo Nacional de la Cruz Roja, comentó que este tipo de accidentes son cada vez más frecuentes debido al cambio climático y a las fuertes lluvias que hemos experimentado en los últimos meses. “Estamos viendo cómo las corrientes marinas se vuelven más impredecibles y peligrosas”, afirmó Molina. Este es un recordatorio constante de que debemos extremar las precauciones cuando vayamos a disfrutar de nuestras playas. ¡Que nadie se confíe!
En fin, qué pena tan grande. Don Roberto se fue demasiado pronto, dejando un vacío enorme en su familia y en la comunidad limonense. Esperemos que su muerte sirva como un wake up call para mejorar la seguridad en nuestras costas y evitar que tragedias como esta se repitan. Ahora me pregunto, ¿creen ustedes que las playas de Limón necesitan urgentemente más medidas de seguridad y supervisión por parte del gobierno, o la responsabilidad recae únicamente en los propios bañistas?